Durante años, mi rutina matutina dependía de la promesa inmediata de cafeína. Sin importar la forma —un shot de espresso, un matcha latte dulce o una taza de té de desayuno— comenzaba cada día exactamente igual: con cafeína a menos de 10 minutos de escuchar la alarma. Sin proteína antes. Sin agua.
Para cualquier nutricionista, este sería el peor de los escenarios al despertar: la cafeína eleva el cortisol natural (que debería aumentar de forma natural antes de levantarnos); también puede alterar la adenosina, una sustancia química del cerebro que se acumula a lo largo del día para prepararnos para dormir y se elimina durante el sueño. Beber este estimulante a primera hora puede bloquear sus receptores e impedir que percibas la adenosina; cuando el efecto desaparece, esta llega de golpe y provoca fatiga horas después.
Los bajones de energía, los antojos de azúcar, el cansancio crónico y la sensación de mente nublada se volvieron demasiado familiares para mí. Fue entonces cuando decidí probar una tendencia que circulaba en Instagram: influencers del bienestar y expertos en salud promovían un “shot milagroso” de tres ingredientes que, según ellos, favorece la salud intestinal, refuerza la inmunidad y ayuda a evitar la fatiga de media mañana, entre muchos otros beneficios. Cuanto más interactuaba con este contenido —y cuanto más cansada me sentía— más aparecía en mi algoritmo ese pequeño vaso dorado de bienestar líquido. Así que decidí cambiar mi café por un shot de aceite de oliva, limón y jengibre.
La idea es simple: mezclar una cucharada de aceite de oliva extra virgen, una cucharada de jugo de limón fresco y un pequeño trozo de jengibre fresco, y consumirlo antes o junto al desayuno. “Hay distintas formas de analizar esta tendencia. En primer lugar, no es un reemplazo equivalente del café. La cafeína es un estimulante y un nootrópico, así que si buscas el mismo efecto inmediato, probablemente no lo obtendrás”, explica Rhian Stephenson, nutricionista y fundadora de Artah.
Sin embargo, lo que sí puede hacer este shot de bienestar es mejorar gradualmente el estado de ánimo, la digestión, la inmunidad y los niveles de energía con el tiempo. “El aceite de oliva es una rica fuente de grasas monoinsaturadas y polifenoles que apoyan la salud cardiovascular y metabólica; el jengibre tiene efectos antiinflamatorios y puede ayudar con las náuseas y las molestias digestivas; el limón —dependiendo de la cantidad— aporta algo de vitamina C y antioxidantes”.
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Esta combinación específica se gana la reputación de ser una auténtica potencia para la piel, la mente y el cuerpo. “El jengibre y el aceite de oliva nutren el microbioma, por lo que apoyan el eje intestino-cerebro; además, si reduces o retrasas el consumo de cafeína, probablemente te sentirás menos ansioso y evitarás posibles irritaciones”, añade.
En mi caso, noté una diferencia clara en mis niveles de estrés —antes elevados— y en mi salud digestiva. “Los polifenoles del aceite de oliva extra virgen pueden influir en el microbioma intestinal y en la integridad de la barrera intestinal, lo cual también favorece la inmunidad si forma parte de una dieta saludable”, quien subraya que el consumo de fibra es fundamental para complementar estos beneficios. Aunque el aceite de oliva no suele considerarse un estimulante de energía, “puede ayudar a mejorar el control del azúcar en sangre, reducir la inflamación y favorecer un intestino más saludable, lo que a su vez puede mejorar la energía con el tiempo”.
El aceite de oliva extra virgen también tiene múltiples beneficios para la salud general. “Contiene compuestos —como los polifenoles mencionados— que pueden modular la inflamación, y los patrones alimentarios de estilo mediterráneo se han asociado con mejoras en los marcadores inflamatorios. Utilizar este producto de buena calidad como grasa principal de la dieta (en lugar de mantequilla, por ejemplo) puede ser muy beneficioso para la inmunidad”.
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Como ocurre con cualquier tendencia viral de bienestar, existen algunas advertencias. En primer lugar, ningún shot, suplemento, jugo o polvo será jamás una solución milagrosa. La regulación del sistema nervioso, la digestión, el sueño y la alimentación juegan un papel fundamental en la búsqueda de una salud óptima. “No existe evidencia sólida de que tomar aceite de oliva en forma de shot con el estómago vacío sea superior a consumirlo con las comidas. De hecho, si lo tomas solo, te pierdes muchos beneficios; al ingerirlo con alimentos, ayuda a mejorar la absorción de vitaminas y minerales liposolubles presentes en las verduras, que necesitan grasa para digerirse correctamente (…) Para algunas personas, el aceite de oliva también puede estimular el movimiento intestinal, especialmente junto con el jengibre, que es un agente procinético que favorece la motilidad gástrica”. Si decides tomar este shot de bienestar por la mañana, asegúrate también de estar bien hidratado y de acompañarlo con un desayuno equilibrado, con proteína y fibra, para favorecer la saciedad.
Personalmente, puedo elogiar las virtudes de este sencillo hábito matutino: me siento menos nerviosa, menos propensa a la fatiga y mucho más energizada que después de mi cappuccino matutino con leche de avena. Junto con aumentar mi consumo de fibra, recibir suficiente luz natural y asegurar una ingesta adecuada de proteínas, este pequeño shot es una práctica que seguiré incorporando por su impacto en mi estado de ánimo, inmunidad y bienestar general. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.