El acné no termina cuando deja de brotar. Esta enfermedad inflamatoria crónica de la piel, que ocurre cuando los folículos pilosos se tapan con grasa, afecta tanto a jóvenes como a personas adultas. Un análisis del Global Burden of Disease (GBD), publicado en 2022, mostró que el acné es una de las enfermedades cutáneas más prevalentes en adolescentes y adultos jóvenes, y que su carga ha aumentado de forma sostenida entre 1990 y 2019. Al mismo tiempo, estudios internacionales señalan que, en la población adulta, las cicatrices que deja este diagnóstico no son solo un “detalle estético”, sino que se asocian con un nivel de malestar psicológico muy alto, incluso con casos de ansiedad y depresión.
Frente a este escenario, la tecnología y la dermoestética desarrollaron distintas opciones para mejorar la calidad de la piel. Harper’s BAZAAR Ecuador se adentró en este mercado de tratamientos de cicatrices en Latinoamérica, valorado en alrededor de US$ 3.350 millones en 2024, según el Market Data Forecast. Danely Rangel, tecnóloga en estética integral, cosmiatra y cosmetóloga de 28 años, puede atender en tan solo una semana a unos 10 pacientes que buscan consulta y tratamiento para las secuelas del acné. Esta guayaquileña trabaja en su propio centro estético de belleza integral, ubicado en la ciudad portuaria. Aunque en el espacio también se ofrecen faciales, drenajes linfáticos corporales y tratamientos postoperatorios, Rangel se especializa en láser CO2 .
“Es mi nicho específico, son los clientes que más manejo en mi cabina”.
De acuerdo con la literatura académica y las revistas especializadas en dermatología láser, este método se introdujo en la década de los sesenta como herramienta quirúrgica para cortar y vaporizar tejido con gran precisión. Durante años, su uso se concentró en la cirugía general y reconstructiva, pero en dermatología estética el gran salto llegó en las décadas los ochenta y los noventa, cuando empezó a utilizarse como láser ablativo de resurfacing para eliminar capas superficiales de la piel y mejorar arrugas, fotoenvejecimiento y cicatrices.
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A comienzos de los años 2000 apareció el láser de CO2 fraccionado, que actúa creando microcolumnas de daño térmico y dejando zonas de piel sana entre ellas. Esta innovación permitió mantener la eficacia sobre cicatrices atróficas de acné, pero con menos tiempo de recuperación y un perfil de seguridad más favorable que los equipos continuos más agresivos de la década anterior.
Para Rangel, la clave está en el diagnóstico presencial. Evita ofrecer asesorías por teléfono o redes sociales, ya que necesita ver y palpar la piel. Lo primero es descartar que el paciente tenga acné activo. “Son dos protocolos diferentes. Generalmente las personas vienen confundidas. Primero debemos eliminar el brote, controlar y después trabajar en las secuelas”.
A partir de ahí, analiza el estado de la piel —muchas veces sensible y muy deshidratada luego de tratamientos como la isotretinoína— y el tipo de secuela (leve, moderada o profunda) para decidir la combinación de procedimientos. En los casos más marcados, Rangel combina subcisión y láser CO2 en una misma sesión para obtener mejores resultados. La primera consiste en introducir una cánula roma a través de pequeños puertos cerca del oído y moverla en forma de abanico bajo la piel para romper las bandas de tejido fibroso que “jalan” las cicatrices hacia abajo. Una vez liberados estos anclajes, el láser CO2 fraccionado actúa desde la superficie estimulando la producción de colágeno y ayudando a que la piel se nivele.
El láser crea una “quemadura controlada” que no solo mejora la apariencia de las cicatrices, sino también la de las líneas finas, los poros, el tono y la textura general del rostro. El tipo de disparo, el tiempo y la potencia se ajustan según cada paciente. Para minimizar el dolor, se aplica previamente una crema anestésica. Una sesión de láser puede durar entre 60 y 90 minutos; si se combina con subcisión, el procedimiento puede extenderse por más de dos horas.
Rangel explica que, por lo general, los pacientes requieren más de tres sesiones para observar resultados significativos…
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