El mayor miedo de envejecer no son las arrugas que tendré en mi rostro, sino la pérdida de movilidad y autonomía. Tuve dos ejemplos de vejez muy opuestos en mis abuelos y espero tener la de uno de ellos. Hasta sus últimos días pudo caminar, salir con sus amigos y decidir por sí mismo qué quería hacer. En cambio, mi abuela materna sufrió dolores muy fuertes que le impidieron moverse sola durante sus últimos años.
Mi abuelo Jaime hacía mucho ejercicio y siento que ese fue un factor decisivo en su vejez. El otro aspecto fue su nivel de socialización, siempre estaba rodeado de amigos y actividades. Ambas cosas las hemos heredado. Practicar o incluso ver deportes nos ha mantenido unidos como familia. Con esta reflexión, Daniela Iturralde, coach certificada por la escuela internacional Merrithew Stott Pilates®, comparte con Harper's BAZAAR Ecuador tres beneficios de practicar actividades físicas como el pilates (seguro hay muchos más).
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Si bien existen varios estudios sobre el tema, Iturralde enfatiza en la importancia de aplicar correctamente el método. “Pilates no es solo una máquina ni una tendencia fitness, se basa en principios como la respiración, el control, la precisión, la alineación y el movimiento consciente”. El alemán Joseph Pilates creó esta disciplina a mediados del siglo XX como respuesta a una infancia y adolescencia marcadas por dolores y limitaciones. Sufrió asma, fiebre reumática y raquitismo. Para él, el pilates fue un tratamiento curativo, ya que encontró en la combinación de yoga y pesas un equilibrio entre mente y cuerpo. Durante la Primera Guerra Mundial fue exiliado en la Isla de Man (Irlanda) por ser extranjero y compartió sus conocimientos para tratar a prisioneros heridos y enfermos. Lo primero que hizo fue colocar resortes en las camas de los hospitales para rehabilitar pacientes. Así, el método evolucionó gracias a la experiencia adquirida con ellos.
Cuando investigamos sobre longevidad, además de terapias, suplementos y alimentación, muchos estudios destacan al pilates como una herramienta importante para tener una mejor vejez. De hecho, deportistas como Cristiano Ronaldo han confesado practicarlo de manera constante. Con más de 40 años sigue jugando fútbol cuando muchos se retiran alrededor de los 34. Vanessa Salazar, health coach certificada, menciona que el pilates trabaja sobre el sistema nervioso parasimpático. Esto permite calmar los nervios y reducir los mecanismos de alerta del cerebro.
“Logra regular nuestro sistema nervioso y alcanzar momentos de calma".
Los beneficios de este método provienen de la calidad del movimiento: respirar correctamente, mantener una buena alineación, articular la columna... Iturralde sostiene que el verdadero pilates no busca que uno termine exhausto y bañado en sudor, sino que aprenda a moverse mejor. Una clase puede realizarse en reformer —la máquina con camilla— o únicamente sobre un mat. La cama cuenta con resortes que permiten aumentar o disminuir la resistencia de los ejercicios. Los precios son variables según el centro, pero una clase personalizada con un profesor certificado puede costar entre US$ 35 y US$ 50 por hora.

Los tres beneficios principales
1. Mantener la fuerza y la movilidad
Durante una clase no se entrenan músculos de manera aislada. Al contrario, se busca que el cuerpo entienda cómo moverse de forma más eficiente. Por ello, algunas personas sufren menos impacto ante una caída porque reaccionan de forma adecuada. “El pilates ayuda a preservar la fuerza, la movilidad articular y la calidad del movimiento, permitiéndonos realizar actividades cotidianas con mayor facilidad y autonomía”. Iturralde tiene alumnos de todas las edades, pero asegura que incluso en las personas más adultas los cambios son impresionantes cuando existe constancia.
2. Mejorar el equilibrio, la estabilidad y la coordinación
A medida que envejecemos, el equilibrio y la coordinación disminuyen. Ya no tenemos la misma agilidad. Muchas veces una caída simple marca el inicio de un fuerte deterioro en los adultos mayores. Para Iturralde, “el pilates trabaja constantemente la propiocepción, la estabilidad y la coordinación, ayudando a reducir el riesgo de caídas y lesiones”.
Este deporte ayuda especialmente a fortalecer el core, que mantiene el equilibrio del cuerpo. La postura y la alineación también mejoran. Caminar erguidos nos permite sentirnos seguros y transmitir vitalidad sin importar la edad. Personalmente pude constatar que mi postura mejoró luego de practicar pilates durante seis meses. Mi figura se alargó y mi abdomen se fortaleció mucho más que con otros deportes.

3. Potenciar cualquier actividad física y prevenir compensaciones
“Me gusta pensar en el pilates como el sistema operativo del cuerpo —dice Iturralde—. Las demás disciplinas o deportes que practiques son las aplicaciones”. Gabriel Andrade, atleta consultado, mejoró sus tiempos en la maratón de Nueva York al combinar los entrenamientos de running con una clase semanal de pilates. Para él, el mayor beneficio no fue solo llegar más rápido, sino hacerlo en mejores condiciones.
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El pilates brinda la base necesaria para moverse eficientemente, mejorar la alineación del cuerpo y reducir las compensaciones —mecanismos que utiliza el cuerpo para equilibrar músculos que no tienen la fuerza suficiente para un ejercicio específico— que, con el tiempo, pueden generar molestias o lesiones. Por eso complementa cualquier deporte. Invertir en estas clases puede ser la decisión que necesitas para llegar a la adultez con independencia y vitalidad. Una buena calidad de vida es el resultado de decisiones que equilibran la inmediatez con los beneficios a largo plazo. (I)