Harper's Bazaar

¿Cómo un cosmético puede teñir la historia con una amplia variedad de simbolismos? Pintar los labios de rojo va más allá de una elección estética, nace de un legado y una intención más profunda. Hoy, 29 de julio, celebramos el Día Internacional del Labial junto a tres expertos que exploran cómo el carmín ha acompañado a la humanidad desde la antigüedad y permanece vigente a pesar de las tendencias.

Mi intriga con colorear los labios de este color empezó desde niña, con una frase que permanece intacta en mi memoria: “El labial rosa es para las tibias, el rojo es el de la pasión”, me decía mi tía bisabuela Bachita mientras llevaba los labios teñidos de un escarlata intenso. Escuchar sus historias de juventud era fascinante: montaba a caballo, viajaba, bailaba y derrochaba una feminidad imponente que no se apagaba por nada ni por nadie, tal como el rojo de sus labios. Desde entonces, asocié sus relatos y aquella convicción de que “ser mujer nunca fue un impedimento para vivir al máximo” con este producto.

Al indagar más sobre este pilar que habita en los beauty bags de cientos de mujeres, no sorprende descubrir que su historia se remonte a la antigüedad y a la necesidad humana de ornamentar el cuerpo. Su uso se evidencia en diversas manifestaciones culturales y sociales: desde rituales y símbolos de protección o guerra, hasta representaciones de estatus.  El rojo en la pintura corporal ha acompañado nuestra evolución desde los orígenes de la humanidad.  Más que un pigmento, se convirtió en un lenguaje capaz de comunicar poder, identidad y pertenencia.

En este recorrido por la historia de un tono que ha definido épocas y dejado su huella en la memoria colectiva, nos acompañan los expertos Brandon Proaño, sales and education manager de Pat McGrath Labs; Nataly Maldonado, maquillista, técnica especialista de productos y directora de makeup del Quito Fashion Week (QFW), y María Victoria Játiva, CEO y fundadora de Victoria Imports, además de presidenta del directorio de Pro-cosméticos Ecuador.

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Los registros más antiguos de su utilización datan del año 3.500 a. C., en Sumeria, actual territorio de Irak. Se dice que la reina Puabi, también conocida como Schub-ad, sentía una fascinación por este color obtenido a partir de una mezcla de plomo, minerales y piedras rojizas.

No muy lejos de ahí, en el sureste de Irán, se encontró otro de los registros más antiguos del producto: un vial de piedra tallada con restos de una pasta cosmética mineral, de entre 1936 a 1687 a. C. y que festá asociado a la civilización Marhasi. Lo que más sorprende es su forma cilíndrica, muy similar a los empaques tradicionales que conocemos.

labial rojo
Cortesía de la Universidad de Padova e ISMEO, Roma

En la Grecia antigua del siglo X a. C., el labial rojo llegó a asociarse con las damas de compañía. Según el libro Reading our Lips: The History of Lipstick Regulation in Western Seats of Power, de Sarah E. Schaffer, su uso fue regulado por ley para facilitar su identificación entre la multitud; se convirtió en uno de los primeros registros de legislación cosmética y reforzó un estigma social.

“La evolución de este labial es fascinante”, rescata Brandon Proaño. 

Él lo asocia con la fortaleza y la sensualidad de Cleopatra, quien en el año 51 a. C. utilizó “un pigmento carmín obtenido de la cochinilla, mezclado con cera de abeja para aportar humectación y escamas de pescado trituradas para lograr un brillo satinado”. Un proceso algo rudimentario, pero con la misma estética que persigue la cosmética actual.

En el Imperio romano, hombres y mujeres utilizaban el bermellón, un tono encarnado de origen mineral que no denotaba género sino poder. Mientras que los generales se cubrían todo el rostro con el color de la guerra tras cada victoria, las matronas, mujeres libres legalmente casadas, lo asociaban con lujo y abundancia al llevarlo en los labios.

Labial rojo
FOTO DE THE METROPOLITAN Museum of Art. Rejected Geisha from Passions Cooled by Springtime Snow. 

Para las geishas en Japón, el beni -una tinta roja elaborada a partir de pétalos de cártamo- era parte esencial de su ritual de belleza. En el siglo XVIII, servía también como distintivo de rango: las maikos o aprendices se teñían solo el labio inferior como símbolo de inocencia, mientras que al llegar a la madurez podían llevar ambos labios como representación de su florecimiento y transformación.

A lo largo de la historia este producto ha tenido connotaciones polarizadas y la realeza no fue una excepción. Según Proaño, la reina Isabel I, conocida por regir sin un hombre, posicionó al labial como símbolo de independencia y poder femenino en el siglo XVI. 

“La moda de la piel pálida con unos labios rojos predominantes la impuso ella”. 

Mientras tanto, para la reina Victoria, en el siglo XIX, el maquillaje llamativo era considerado descortés y vulgar. Durante su reinado, rechazó y criticó públicamente el uso del labial y del maquillaje. Prefería llevar una cara limpia como símbolo de buena salud y moralidad.

Para Nataly Maldonado, en la modernidad, se consolidó como emblema del empoderamiento femenino. En 1912 el movimiento sufragista de los Estados Unidos se tiñó los labios como un grito silencioso: “Aquí estamos y no podrán pasarnos por alto”. Así, este cosmético se tornó en un arma de rebelión e inconformismo.

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También aparecieron tonos como el Victory Red de Elizabeth Arden, que representó apoyo a las tropas aliadas y resistencia ante el régimen nazi en 1941. Según María Victoria Játiva, “el labial rojo fue el único producto cosmético que no se racionó ni perdió protagonismo durante la Segunda Guerra Mundial”. Hasta el primer ministro del Reino Unido Winston Churchil impulsó que se lo usara con propagandas y eslóganes como “Beauty is your Duty”. 

Labial rojo
Foto de Harper's BAZAAR Brasil. 

En momentos de crisis, fue un recurso emocional de supervivencia. Ha sido estudiado como una herramienta psicológica que recupera la sensación de cotidianidad y promueve la resiliencia ante guerras, recesiones o catástrofes. “Sus ventas no se ven perjudicadas y se consideran un lujo accesible”, dice Nataly.

Durante el auge del estilo Old Hollywood, en 1950, las actrices lo convirtieron en el epítome del glamour, la elegancia y la sensualidad. Por ejemplo, Allan Snyder, maquillista de Marilyn Monroe, desarrolló una técnica de cinco pasos para lograr unos labios más voluminosos ante la cámara, que consistía en perfilar los bordes con café rojizo, cubrir todo de un rojo vibrante, agregar un tono más claro en el centro, iluminar con un destello de blanco y sellar con una capa glossy.

Labial rojo
GETTY IMAGES. Marilyn Monroe en 1953.

Otro tono icónico fue el Russian Red de MAC Cosmetics, creado en 1990 a pedido de Madonna para su gira Blond Ambition. La cantante buscaba un labial de larga duración que resistiera sus coreografías y no manchara el micrófono. El resultado fue un rojo mate que hoy sigue siendo uno de los tonos más vendidos de la marca, junto al Ruby Woo.

Labial rojo
Getty Images. Madonna en Nueva York durante los premios MTV.

Más adelante, el labial  fue un referente de apoyo y solidaridad. Brandon destaca la campaña VIVA GLAM de MAC, que desde 1994 destina el 100 % de sus ventas para apoyar a causas relacionadas con el VIH y la comunidad LGBTI+. Como reflejo de ese compromiso con la inclusión y la autoexpresión, la marca eligió a RuPaul “Queen of Drag” como su primer embajador. Juntos crearon su inolvidable campaña de lanzamiento y un labial rojo ámbar, de subtono marrón, que favorece a cualquier tono de piel.

Labial Rojo
CORTESÍA MAC COSMETICS.

Entre las celebridades que han apoyado la campaña y cocreado tonos rojizos se destacan Dita Von Teese, Rihanna, SIA y Rosalía. En su lanzamiento más reciente, el pasado 9 de junio, MAC anunció a Chappell Roan como nueva embajadora y presentó UnNatural Redhead, un tono cereza con subtono violeta.

Hoy en día demuestra mucho más que solo significado histórico. Un ejemplo es la cultura pop y cómo el red lip forma parte de la identidad de artistas como Taylor Swift, quien, según se dice, adoptó este estilo después de que Gucci Westman la maquillara para la revista Allure en 2009. Desde entonces, es un elemento distintivo de su imagen, asociado con su etapa más madura. Incluso lo plasmó en canciones como “Blank Space”, con el verso: “Cherry lips, crystal skies, I could show you incredible things”.

Labial rojo
GETTY IMAGES. TAYLOR SWIFT  EN LA GALA DE Songwriters Hall Of Fame 55th. 

El maquillaje es una forma de expresión fascinante que Proaño asocia al arte. Su vínculo con esta disciplina evolucionó de los óleos al rostro, manteniendo el pincel como herramienta pero con nuevos materiales.

 “Es como jugar a las caritas pintadas todos los días”. 

Tras graduarse en cine y formarse de manera autodidacta en maquillaje editorial en Ecuador, viajó a Nueva York, donde desarrolló un estilo propio que lo llevó a trabajar junto a Pat McGrath, una de las maquilladoras más influyentes de la industria.

Desde su rol en esta reconocida firma, ha participado en varios de los fashion weeks más importantes como Nueva York, Los Ángeles, París y Milán. Además, crea looks para celebridades en red carpets y capacita a más de 5.000 maquilladores de la costa este de Estados Unidos. Para él, cuando se trata de un red lip, la clave es darle todo el protagonismo al color y mantener el resto del rostro sutil.

Labial rojo
Cortesía Pat McGrath Labs (Colección Otoño/Invierno 2026 de Lanvin 2026 Paris).

“He aprendido mucho de Pat, y una de las técnicas que más disfruto es su manera particular de colocar el labial con la yema del dedo índice”. Esta práctica originada en los años 50 permite una aplicación suave, natural y difuminada, que da la forma ideal a los labios. 

“Ella siempre dice que, si lo aplicas directamente de la barra, no eres tú quien lo está usando; sino que el producto te está usando a ti”. 

Para lograr este efecto, recurre a sus tres tonos favoritos de la marca, según cada tipo de piel. Recomienda usar Elson para pieles claras, Vendetta para pieles medias y Guinevere para pieles oscuras.

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Cortesía Pat McGrath Labs.

Por su lado, Játiva dice que, “además de embellecer, ayuda a recuperar la confianza y la vitalidad”. Ella creó talleres gratuitos para pacientes oncológicos enfocados en fortalecer su autoestima tras haberlo experimentado en carne propia. “Hasta en las situaciones más difíciles, pintarse los labios puede sacar una sonrisa, y si es rojo será mucho más enérgica y fuerte”. Hace 11 años, junto al gremio, dieron vida al programa Luzca bien. Siéntase mejor, que hoy logra expandirse por Latinoamérica y Europa.

Proaño indica que, además de su connotación, el labial evoluciona desde su materia prima. “El éxito de un producto está en su formulación;  este producto siempre ha sido un statement, pero hoy el consumidor exige mayores estándares de calidad y ética”. 

Para Maldonado, la composición marca una diferencia significativa en el acabado. “Un labial rojo debe adherirse bien a la piel, tener mínima transferencia, no resecar ni craquelar”. Una buena fórmula puede ofrecer entre 6 y 10 horas de fijación, mientras que certificaciones como cruelty free, veganas o pruebas dermatológicas aportan mayor seguridad y confianza a quien lo consume.

Játiva coincide en que la importancia de analizar los compuestos de cada producto es tan importante como su desempeño. “El labial rojo es una pieza vital dentro del portafolio de toda marca, está siempre presente sin importar las tendencias ni la temporada”. Por eso, su empresa analiza los ingredientes y sus propiedades mucho antes de importar el maquillaje, proceso que puede tomar de 1 a 2 años hasta su aprobación comercial.

Por su parte, representa cuatro marcas internacionales dirigidas a distintos segmentos del mercado: Samy Cosmetics, una firma colombiana de enfoque juvenil y asequible; Astra, una alternativa italiana más madura y premium; Jason Wu Beauty, una marca de diseñador orientada al lujo aspiracional, e Inglot, una marca profesional reconocida por su calidad y performance. De sus marcas, Inglot es la que más comercializa labiales rojos, especialmente el HD Lip Tint Matte #70, que se mantiene entre los más vendidos durante todo el año. Le siguen las marcas Jason Wu y Astra, lo que, según Victoria, “demuestra que este tono tiene relación con un mayor poder adquisitivo”, menciona Victoria. 

En la actualidad, la tendencia se divide entre acabados mate y glossy; el primero asociado a una estética más seria y el segundo a una más joven y vibrante. De igual manera, los formatos evolucionaron y dieron paso a tintas, mousses, óleos y labiales líquidos de larga duración, que surgen como alternativas a la clásica barra de labios.

Labial rojo
CORTESÍA DE INGLOT. 

Ahora, la industria cosmética utiliza pigmentos sintéticos por su estabilidad, pureza y consistencia, aunque continúan bajo evaluación para garantizar su seguridad. Según la tesis The Chemistry of Red Lipstick: The Impact Red Lipstick Has on Society, de Lilliana Weldeslassie, los más utilizados y avalados por la FDA son el Red #6 y #7. Otro material utilizado es el óxido de hierro, un pigmento mineral bastante estable, pero que requiere controles por la posible presencia de metales pesados. En contraste, el clásico carmín perdió protagonismo por su origen animal y posibles reacciones alérgicas.

Para Maldonado, “la responsabilidad recae en toda la industria, que debe garantizar la calidad de las materias primas utilizadas en sus productos”. Con más de 12 años de experiencia y tras capacitar a más de 300 personas en Ecuador, es testigo de cómo este producto se transforma sin perder su esencia:

 “Es un producto atemporal”.

Encontrar el tono adecuado sin duda representa un reto. Por eso, Nataly recomienda identificar el subtono de piel: los rojos azulados o cereza favorecen a las pieles frías, mientras que los matices ligeramente anaranjados se adaptan mejor a las cálidas. Dentro de sus favoritos se destacan el Rouge Dior No. 999, de acabado aterciopelado, y el famoso Ruby Woo de MAC, que describe como un tono neutro capaz de adaptarse a cualquier piel.

A pesar de que hoy en día es ligeramente menos común ver labios rojos por la influencia de las tendencias nude y los acabados naturales, Proaño asegura que “la gente todavía recurre a este color cuando se atreve a salir de su zona de confort”. Es un tono imponente, fijado en la memoria colectiva. 

“Eso es lo mágico de este color, es una forma de expresión inconfundible”.

Esta declaración visual de autoestima y confianza no pasa inadvertida. A lo largo de la historia ha representado realeza, revolución y fortaleza; ha acompañado movimientos emblemáticos y trascendido generaciones. Un producto que nació del deseo de decorar los labios hoy es una insignia de empoderamiento que cumple con un rol mucho más profundo que resaltar la belleza. (I)