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Antes de depilarte con láser, hay algo que deberías saber sobre tus hormonas

El láser promete reducir el vello de forma duradera, pero no todas las pieles ni todos los tipos de pelo responden igual. Expertos explican cuándo es necesario investigar las hormonas, cómo prepararte y qué debes saber.

Por Daniela García Noblecilla

pw lazer — HBE

Me encantaba ver cómo mi mamá podía ponerse un vestido sin pensar en depilarse. Su piel parecía no conocer el vello. En cambio, yo heredé la genética de mi padre: abundante, oscuro y, durante años, imposible de ignorar.

Siempre fui una persona muy velluda, pero el rostro fue mi mayor inseguridad. Antes de convertirme en mamá sentía que tenía la situación relativamente controlada. Sin embargo, después del embarazo y la lactancia hubo modificaciones. Las hormonas parecían tomar el control y el vello del labio superior comenzó a crecer con más frecuencia. La pinza pasó a ser parte de mi rutina y el maquillaje es ahora una forma de esconder aquello que me incomoda hasta el día de hoy.

Basta abrir Instagram para encontrar promociones: 2x1, paquetes por ocho sesiones, descuentos para piernas, axilas o bikini. La promesa de olvidarse del pelo para siempre parece real.

Ahora, la cuestión es: ¿realmente el proceso es definitivo? ¿Y qué ocurre cuando existe un desbalance hormonal? Para responder, dialogamos con un endocrinólogo, una dermatóloga y una especialista en depilación láser. Antes de pensar en esta tecnología, hay que entender por qué crece la vellosidad.

Para Javier Solís, endocrinólogo especializado en metabolismo y fellow en endocrinología oncológica, el crecimiento excesivo del vello es mucho más que una incomodidad. "Cuando la mujer presenta un patrón masculino —cara, mentón, pecho, abdomen bajo, espalda o glúteos— hablamos de hirsutismo, un trastorno hormonal".

Asimismo, explica que deben llamar la atención un crecimiento repentino, la aparición de acné severo, la caída del cabello en la parte frontal o transformaciones que ocurren en pocos meses. No todas las mujeres necesitan estudios antes de iniciar un tratamiento de depilación láser, asegura.

"Si es leve, estable desde la adolescencia y los ciclos son regulares, no es necesario. Pero cuando existe hirsutismo moderado o severo, ciclos irregulares o signos de hiperandrogenismo sí debemos investigar la causa”.

Entre las enfermedades que pueden provocar esta aparición están el síndrome de ovario poliquístico (SOP), hiperplasia suprarrenal congénita, síndrome de Cushing e incluso tumores productores de andrógenos, aunque estos últimos son mucho menos frecuentes.

"Esta técnica trata el incremento, pero no la causa. Si existe una alteración y no se corrige, seguirá apareciendo y la paciente terminará frustrada”.

En esto coincide Mercé Duran, especialista en depilación láser y directora de Suavitas. En este único caso —el hirsutismo—, la experta añade que se necesitaría un abordaje desde endocrinología para luego realizarse un tratamiento con láser. “Una vez que el médico controla la disfunción hormonal, se puede proceder con el proceso”. De igual manera, señala que se trata de una condición poco frecuente y enfatiza en que en sus 30 años de trayectoria solo atendió alrededor de 10 casos.

Muchas clínicas prometen resultados rápidos. Sin embargo, cuando existen alteraciones endocrinas el panorama cambia. Según Solís, la testosterona y la dihidrotestosterona actúan directamente sobre el folículo piloso y transforman un vello fino en uno grueso y oscuro. Incluso mujeres con niveles normales de testosterona pueden desarrollar hirsutismo porque influye la sensibilidad del folículo. Por eso, cuando existe hiperandrogenismo, la terapia ideal no consiste únicamente en hacer más sesiones. "No se trata de dar más láser. Se trata de resolver el problema de raíz”.

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Solís añade que el embarazo, el posparto, la menopausia o la suspensión de anticonceptivos pueden favorecer la aparición de nuevos folículos, razón por la que algunas mujeres requieren citas de mantenimiento. En el caso del posparto, dice que “es la peor etapa para iniciar porque cambia constantemente”.

Además, aconseja realizarse estudios como testosterona total y testosterona libre, para evaluar exceso de andrógenos; 17-hidroxiprogesterona, para descartar hiperplasia suprarrenal congénita; prolactina, para detectar alteraciones hormonales que puedan afectar el ciclo menstrual y favorecer otros síntomas; TSH, para evaluar el funcionamiento de la glándula tiroides; y glucosa en ayunas, ya que la resistencia a la insulina es muy frecuente en mujeres con síndrome de ovario poliquístico.

Por otro lado, Esmeralda Terán, dermatóloga y máster en láser y estética dermatológica, insiste en que la depilación láser no debería verse únicamente como un procedimiento cosmético. "Estamos aplicando energía sobre la piel y es fundamental conocer sus características antes de comenzar".

La valoración médica permite analizar el tipo de piel, el grosor del vello y los antecedentes de manchas, además de medicamentos, exposición solar reciente y posibles alteraciones.

Qué hacer antes de una sesión

A su criterio recomienda:

  • evitar el bronceado y la exposición solar intensa;
  • no utilizar cera ni pinzas durante las semanas previas;
  • rasurar la zona siguiendo las indicaciones del profesional;
  • acudir con el cutis limpio y sin irritaciones.

Es importante informar sobre cualquier medicamento que pueda aumentar la sensibilidad de la piel o tratamientos dermatológicos recientes. Tras la aplicación es normal observar un ligero enrojecimiento en el área tratada. No obstante, la especialista advierte que no deben normalizarse las ampollas, quemaduras, heridas o cambios importantes en la pigmentación.

Los cuidados posteriores incluyen:

  • protector solar SPF 30 o superior;
  • hidratación suave;
  • evitar el calor excesivo durante las primeras horas;
  • no utilizar productos irritantes.

¿Existe una depilación definitiva?

Mercé Duran responde esta pregunta. La profesional, quien lleva tres décadas trabajando exclusivamente con esta tecnología, comenta que la diferencia no está en el paciente, sino en el equipo utilizado. "Llevo 30 años depilada con un procedimiento de verdad definitivo", cuenta al recordar cuando conoció la tecnología por primera vez en España. "En ese momento dolía muchísimo, pero entendí que era un procedimiento que iba a cambiar la vida de muchas personas”.

Por su parte, asegura que, con el paso de los años, el crecimiento del mercado trajo una variedad de equipos y tecnologías que, según ella, ofrecen resultados muy diferentes. "Hay dos tipos. La que necesita retoques porque únicamente adormece al vello corporal y la que llega a la raíz y la destruye”.

Duran sostiene que las plataformas de alta potencia logran alcanzar el folículo y eliminarlo definitivamente cuando se encuentra en fase anágena, es decir, en crecimiento activo. Insiste en que ningún sitio serio puede prometer un número exacto de consultas. "Quien dice que con seis u ocho evaluaciones termina todo, miente o tiene muy poca experiencia. Lo que sí es cierto es que no somos máquinas infinitas de generar vellos”.

Entre los requisitos menciona que debe tener suficiente pigmento y grosor, además de acudir rasurado para que la máquina pueda actuar correctamente sobre el folículo.

Mi primera vez

Después de escuchar a los expertos decidí hacerlo en Suavitas. Mi caso era particular. Aquel pelo facial suele ser más fino (en ciertos casos) y no siempre representa el escenario ideal para la depilación láser. Aun así, tras la evaluación profesional, inicié mi primera sesión. No esperaba resultados inmediatos. Sin embargo, hubo una leve diferencia que sí noté desde el comienzo y fue el color de esa zona del rostro.

Por primera vez en mucho tiempo dejé de pensar en cómo cubrir con maquillaje una mancha que se originó por usar la pinza. Puede parecer un detalle pequeño, pero para mí significó recuperar algo de tranquilidad.

Más allá de mi propia experiencia, conversé con Vanessa Burbano, quien inició su depilación hace 11 años en el mismo lugar. Eligió piernas, axilas y bikini. Por aproximadamente un año y medio asistió a valoraciones cada dos o tres meses y posteriormente únicamente realizó controles esporádicos.

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Antes del proceso, Burbano sufría constantemente por los vellos encarnados. Sus piernas parecían una frutilla y siempre se divisaban puntos negros pequeños. Hoy asegura que la diferencia supera la idea de no tener que depilarse. "Lo que más me gusta es poder ponerme cualquier outfit cuando quiera. Si mañana me invitan a la playa, simplemente voy”.

La textura de su pie es distinta y ahora sus piernas son suaves, lisas y dejaron de verse irritadas. Y, como muchas mujeres, resume el mayor beneficio en algo muy cotidiano. "Ya no compro rasuradoras, no gasto en cera y, sobre todo, ya no pierdo tiempo”.

¿Vale la pena?

Mientras escribía este reportaje pregunté a varios compañeros de la oficina qué parte del cuerpo se depilarían para siempre. Las respuestas se iban por axilas, piernas y bikini. Las mujeres hablaron de la libertad de ponerse un vestido sin preocuparse por nada o de evitar la irritación constante provocada. Los hombres mencionaron principalmente las axilas por una razón estética y algunos en sus orejas.

Al final entendí que este procedimiento no trata únicamente al vello. Tiene que ver con tiempo, comodidad, autoestima y confianza. Ahora, este tratamiento puede ofrecer resultados extraordinarios cuando existe un buen diagnóstico, una valoración médica adecuada y expectativas realistas.

Porque, si el problema nace en las hormonas, ningún láser podrá resolverlo por sí solo. Y si la tecnología es la correcta, el profesional está capacitado y el paciente realmente es candidato, la experiencia puede cambiar todo el panorama. Puede cambiar la relación que una persona tiene con su propia piel. (I)