La presentación de su primera colección couture se realizó hoy en Musée Rodin, en París. Un espacio que el diseñador conoce bien y que volvió a servir como escenario para marcar un punto de inflexión en el lenguaje creativo de la casa. En apenas siete meses desde su nombramiento oficial, Anderson ha trabajado a un ritmo exigente y fue la alta costura, el territorio más simbólico y complejo de Dior, el lugar elegido para condensar su visión.
Una lectura contemporánea de los códigos históricos de la casa, abordada desde la ligereza, el color y el trabajo artesanal.


El punto de partida conceptual fue la naturaleza, entendida como un sistema vivo y en constante transformación. Esa idea se tradujo en flores que aparecieron suspendidas en el espacio y reinterpretadas como accesorios, especialmente en los pendientes, así como en siluetas fluidas construidas a partir de capas de chiffon y organza. Las prendas se movían con facilidad, alejándose de la rigidez que suele asociarse a la alta costura, sin perder complejidad técnica.
Asimismo, aparecieron referencias claras a la sastrería icónica de Dior, como la silueta del Bar jacket, además de lazos, volúmenes y texturas que remitían al legado del fundador, reordenadas desde una mirada joven y actual.


El trabajo manual también fue uno de los ejes más comentados. La experiencia previa de Anderson en el oficio artesanal —especialmente en el trabajo con cuero— se reflejó en el cuidado de las terminaciones, en los tejidos y en el uso del tweed reinterpretado (tejido grueso). Incluso los accesorios, como el debut de un nuevo bolso, reforzaron esa intención de hacer de la artesanía un elemento visible y relevante.

La respuesta del público fue inmediata. Clientes, editores y figuras del sistema de la moda coincidieron en una sensación de frescura poco habitual en la alta costura, destacando la facilidad con la que muchas de las piezas podrían imaginarse en un uso real, sin perder su carácter excepcional. Hubo ovación final y reacciones que confirmaron algo clave para Dior: la continuidad de su tradición, ahora filtrada por una sensibilidad contemporánea. (I)