Harper's BAZAAR

La colección de Prada para el segundo trimestre 2027, cuando inicia la primavera, puso el foco en las faldas: los 63 looks incluían una. Para dejar que esos femeninos drapeados de tela fueran realmente los protagonistas, la señora Prada y Raf Simons redujeron muchos de sus conjuntos, a la ropa interior. El look de apertura —y muchos de los siguientes— se presentó únicamente con un bra. Pero no era un sujetador cualquiera: era uno de la firma, de inspiración retro y estilo balconette, confeccionado en seda con inserciones de encaje.

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Prada
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Fendi

En Fendi, al día siguiente, Maria Grazia Chiuri presentó un estilismo de inspiración boudoir similar, pero con un efecto completamente diferente. En una colección que exploró la relación de la moda con el cuerpo, a través de revelaciones y ocultamientos estratégicos, combinó un bralette de satén y encaje con unos tap pants, y después superpuso una estola, medias hasta la rodilla de red y tacones.

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Etro

En Etro, las modelos llevaron pequeños bralettes con trajes de falda de tweed y varias capas de collares. En otros desfiles de la Semana de la Moda de Milán, también vimos sujetadores presentes como en Diesel y MM6 Margiela.

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Diesel
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MM6 Maison Margiela

Este fenómeno de los brasiers a la vista, tampoco es exclusivo del show de la ciudad italiana. En Londres, los vestidos de satén drapeado de McQueen tenían escotes pronunciados que dejaban al descubierto por completo las prendas interiores balconette de encaje; Erdem los superpuso de pedrería debajo de blazers y sobre camisas de esmoquin; y las princesas punk de Chopova Lowena los llevaron al estilo Prada: sin ninguna prenda superior, para que la falda pudiera ser realmente la protagonista.

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En Nueva York, Altuzarra presentó versiones que sobresalían bajo vestidos y camisas abotonados, mientras que el atuendo de apertura de Khaite mostró a Kaia Gerber con nada más que una prenda “interior” y una falda larga de cuero tipo lápiz.

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Erdem
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Chopova Lowena

Aunque los estilos pueden variar considerablemente, los sujetadores en cuestión no lo hacen, al menos no demasiado. El hilo conductor de esta estética es una silueta que recuerda a los balconette de la década de 1930. Son prendas femeninas de otra época, confeccionadas en materiales delicados como el satén y el encaje, y en ocasiones incluso adornadas con cristales. Sin embargo, no se combinan con prendas de inspiración histórica, sino que se mezclan con camisas de esmoquin masculinas, faldas cruzadas contemporáneas y pantalones de sastrería deconstruidos.

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Altuzarra
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Khaite

Es una de las prendas con mayor carga simbólica —por no mencionar una de las técnicamente más complejas— que existe, asociada tanto a la sexualidad femenina desinhibida como a la contención del cuerpo. Y, al mismo tiempo, es un objeto práctico y cotidiano que eligen llevarlo. Aunque mostrar la ropa interior ha perdido parte de su carácter tabú de cara a 2026, el gesto sigue siendo, en muchos casos, una elección deliberadamente transgresora. Resulta especialmente provocador cuando quien lo lleva consigue apropiarse del sujetador como una prenda hipersexualizada, pero la combina de una manera que la hace completamente suya. (I)

Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR Estados Unidos.