“Todo comenzó con una observación muy simple: los hombres lo tienen fácil. Se ponen un traje, una corbata y al instante se ven arreglados”, cuenta la diseñadora Veronica Miele Beard a Harper’s BAZAAR. “Queríamos crear ese mismo tipo de pieza para las mujeres”.
Miele Beard recuerda así el origen de la pieza insignia de Veronica Beard, hoy con 15 años de historia: la Dickey Jacket. “Constantemente superponíamos sudaderas con capucha o chamarras de mezclilla debajo de los blazers, pero resultaba voluminoso y nunca terminaba de funcionar. Entonces pensamos: ¿y si ese efecto en capas viniera incorporado?”. Su cuñada, Veronica Swanson Beard, agrega que la Dickey fue su manera de “redefinir cómo podía verse el vestir sin esfuerzo”.
Contenido relacionado: La posibilidad de volver al origen
Swanson Beard y Miele Beard —las cuñadas conocidas como “las Veronicas”— fundaron la marca en 2010 y, hasta la fecha, han vendido más de un millón de Dickey Jackets. Según la plataforma de compras Lyst, la demanda de la prenda aumentó un 12 % de septiembre a noviembre de 2025 y creció un 4 % interanual (de 2024 a 2025). No es común que una marca cree una pieza de guardarropa que no solo perdure, sino que siga siendo relevante y deseada.
“Recuerdo haber conocido a las Veronicas cuando participaron en el CFDA Vogue Fashion Fund en 2013; y desde el principio la Dickey Jacket (2010) fue su prenda distintiva y fundacional”, dice Rickie De Sole, vicepresidenta y directora de moda de Nordstrom.
“Logra un equilibrio entre elegancia y comodidad que define al mejor sportswear estadounidense contemporáneo”.


La Dickey Jacket fue adoptada de inmediato por celebridades y nombres de alto perfil, entre ellos Gisele Bündchen, Sarah Jessica Parker, Gwyneth Paltrow y Cindy Crawford. “Son un uniforme sin esfuerzo”, afirma la copresentadora de Today, Jenna Bush Hager.
“En cuanto me pongo una, al instante me siento más arreglada y lista para el día”.


Existe incluso un sentido de comunidad que viene con ser devota de la Dickey. “Cada vez que te cruzas con otra mujer que lleva una Dickey Jacket, intercambias el mismo gesto cómplice que compartirías con alguien que apoya a tu mismo equipo de fútbol y lleva su camiseta”, dice la reportera de ESPN Malika Andrews.
A pesar de su atractivo evidente, yo probé la chaqueta apenas hace poco. Elegí la Classic Miller Dickey Jacket, que presenta una silueta sastrera de doble botonadura, solapas puntiagudas bien definidas y botones dorados con escudo. Al ponérmela, lo que más me sorprendió fue lo cómoda que se sentía. Gracias a su confección parcial en viscosa y elastano, es hasta 10 veces más suave que un blazer tradicional y su leve elasticidad permite llevarla todo el día sin rigidez alguna.

La belleza de esta pieza está en su versatilidad. Puedes comprar una sola chaqueta e intercambiar distintos Dickeys según la ocasión, el estado de ánimo o la temporada. Hay Dickeys de denim, de cachemira, sudaderas de algodón relajadas… todas diseñadas para encajar perfectamente, sin sumar capas voluminosas ni incómodas. Tengo debilidad por los suéteres de punto trenzado en otoño e invierno, así que elegí el Upstate Wool Dickey como complemento.
Lee también: Los seis tipos de botas que toda mujer debería tener
El mecanismo es sencillo. Cada Dickey incluye pequeños botones finos que se sujetan en el interior de la chaqueta, además de dos paneles con cierre a cada lado que lo mantienen firmemente en su lugar. Las chaquetas parten desde los US$ 695, mientras que los Dickeys adicionales oscilan entre US$ 250 y US$ 328, según el material.
“Nuestro objetivo original era simple: facilitar que las mujeres se vistan”, explica Veronica Miele Beard, cofundadora de Veronica Beard. “Queríamos crear un uniforme de piezas que se mezclaran, combinaran y evolucionaran con tu vida. Esa visión sigue siendo válida hoy”. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.