Este diciembre, Sotheby’s llevará otra joya real a subasta: el “vestido de la venganza”, de la princesa Diana. Lo que esta pieza carece de valor intrínseco lo compensa con creces en impacto cultural. El simbolismo detrás de esta elección rebelde añadió una nueva dimensión a la iconografía del “pequeño vestido negro” de la moda.
El 29 de junio de 1994, Diana descendió de su Jaguar XJ40 Sovereign con el ceñido traje de la diseñadora griega Christina Stambolian, para una cena benéfica en la Serpentine Gallery de Londres. Envuelta en capas de seda que contorneaban su silueta, reafirmó su reinado como la Princesa del Pueblo con cada paso que daba hacia el recinto. Fue un silencioso acto de desafío. Apenas unos días antes, los rumores sobre la relación del Príncipe Carlos habían llegado a la prensa. Tan solo unas horas antes de que él hiciera pública su confesión, Diana se erigió como un cisne negro, recuperando la victoria en una historia concebida para apagar su luz.
El momento y la ropa se han convertido en leyenda. La histórica pieza salió a subasta por última vez en junio de 1997, como parte de un catálogo de 79 que Diana vendió para recaudar fondos destinados a organizaciones benéficas que apoyaban causas relacionadas con el cáncer y el sida. (La princesa fue reconocida por su labor filantrópica a lo largo de su trayectoria). Poco después de aquella venta, ese icónico negro fue prestado para diversos eventos benéficos en Escocia, antes de desaparecer de la escena pública durante casi tres décadas.
La prenda se exhibirá en las galerías de Sotheby’s alrededor del mundo, comenzando en Londres del 18 al 24 de septiembre, con paradas en Hong Kong y Ginebra, antes de llegar a su destino final: Nueva York, el 2 de diciembre. Allí saldrá a subasta el 9 de ese mes. Se estima que alcanzará un precio de entre $150.000 y $300.000 y, con un legado como este, quién sabe cuál será su valor final.
“Lo que hace extraordinario a esta vestimenta no es simplemente que haya sido usado por la princesa, ni que su aparición en el evento de la Serpentine haya sido noticia en todo el mundo. Es lo que comunicó”, afirmó Morgan Halimi, directora global de bolsos y moda de Sotheby’s, en un comunicado de prensa. “Bajo sus propios términos, la princesa Diana convirtió el vestido en uno de los mensajes más poderosos que jamás transmitió, durante uno de los episodios más observados y emocionalmente intensos de su vida”.
Fiel al legado benéfico de la fallecida princesa, las ganancias de la venta serán donadas a NHS Lothian Charity en nombre del Royal Edinburgh Hospital. (I)
Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR Estados Unidos.