Cuatro meses después de que el diseñador icónico Giorgio Armani falleció a los 91 años, su casa de moda presenta su primera colección de alta costura —más conocida como Armani Privé— sin él. Silvana Armani, sobrina del diseñador, que ahora es la nueva jefa de las líneas femeninas de la casa, estuvo a cargo de la colección. Desde joven se desarrolló en la industria, primero como modelo, y luego, en 1980, llegó al taller de su tío como aprendiz y diseñadora.
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Su debut en el haute couture tuvo lugar en el Palazzo Armani y llevó por nombre Jade, en honor a la piedra preciosa que, en la cultura china, simboliza virtud, equilibrio y poder imperial. Con más de 5.000 años de tradición, el jade se convierte aquí en un emblema de resiliencia, identidad y continuidad: valores que Silvana traduce en piezas sobrias, fluidas y simbólicas.
El show empezó con una pregunta en inglés, acompañada por las notas de un violonchelo: “Do you know what happens in my dreams?” Poco a poco apareció una modelo con un traje de pantalón amplio y una chaqueta entallada al busto, que estiliza la figura. El primer look remitía directamente a la forma de vestir de Silvana. En bastidores, ella explicó que nunca le gustaron las faldas y que siempre prefirió los pantalones.
La paleta cromática inició con tonos claros, para luego dar paso —de forma progresiva— a verdes jade en versiones intensas y suaves. El rosa empolvado, el marfil y el negro también tuvieron protagonismo, especialmente en los vestidos de noche bordados, con lentejuelas oscuras que aportaban profundidad.
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Las referencias orientales no se limitaron a la piedra preciosa: abanicos, faroles y elementos decorativos acompañaron la narrativa visual. En total, la pasarela presentó 60 atuendos. Incluidos trajes de chaqueta de líneas limpias y siluetas amplias, enriquecidos con broches y colgantes de jade que caían sobre telas satinadas, transparencias y bordados visibles.
Los estilismos se completaron con peinados efecto wet y gafas, reforzando una estética de lujo silencioso.
La fluidez fue el gesto que atravesó toda la colección. Armani Privé optó por chaquetas deconstruidas que se deslizan sobre bustiers bordados y lazos de organza; mientras que, las túnicas largas y las columnas drapeadas se adaptaban al cuerpo de las modelos sin ceñirlo por completo. La colección concluyó con un vestido de novia de manga larga y cuello alto, el único look diseñado por el propio Giorgio Armani, sellando el desfile como un acto de homenaje y continuidad. (I)