La casa italiana es una de las marcas de lujo líderes mundiales, con un rico patrimonio y un incomparable archivo. Desde el emblemático símbolo ecuestre del Horsebit hasta el romántico motivo Flora, ha pasado más de un siglo cultivando un lenguaje visual distintivo que continúa evolucionando. En su última colección, demuestra que puede armonizar la historia con el diseño contemporáneo. Los símbolos familiares se transforman en obras esculturales y sofisticadas que celebran el mundo natural y un legado icónico perdurable. Una celebración de la cautivadora belleza de la naturaleza, la elegancia de los elementos náuticos y algunos de sus códigos más preciados.
Con una confianza notable, la colección une magistralmente el pasado y el presente a través de cuatro familias distintas: Gucci Flora, Gucci Nodo, Everlasting G e Iconic Signatures, cada una un testimonio de la inquebrantable dedicación hacia la innovación, la calidad y la artesanía italiana. La propuesta recorre el universo botánico, con el romántico motivo Gucci Flora como protagonista de esta colección. Este año se cumple el aniversario número sesenta del diseño ilustrativo creado por Vittorio Accornero en 1966. Originalmente concebido para un pañuelo de seda encargado como regalo para Grace Kelly, el diseño es desde entonces una de las firmas más queridas e icónicas de la marca.


El motivo floral se reinterpreta una vez más en joyería de alto nivel gracias a una exquisita combinación de titanio, diamantes y piedras preciosas de colores deslumbrantes. La propuesta incluye collares escultóricos, pendientes, anillos y broches transformados en auténticas obras de arte ponibles. Entre los detalles destacan los delicados pétalos de amapolas, recreados con rubíes y turmalinas rubelita, esculpidos en titanio, mientras el diseño permite que la luz pase a través de ellos.
Añadiendo riqueza a la narrativa floral, destaca la gama Lily, inspirada en la flor simbólica de Florencia y creada con zafiros azules en diseños pavé degradados, revelando un asombroso nivel de arte técnico. Completan la historia botánica interpretaciones más románticas y delicadas: Orchids, con zafiros rosas de Madagascar, y Peonies centelleantes, en oro blanco y diamantes.


El tema Gucci Nodo nos lleva al mundo náutico con un conjunto que transforma la humilde cuerda marinera en cadenas fluidas y flexibles que se deslizan sin esfuerzo y con elegancia sobre el cuerpo. Presentado por primera vez en los años sesenta, el motivo —símbolo de fuerza, conexión y tradición náutica— se interpreta en una serie de intrincadas construcciones de collares, pulseras, anillos y pendientes de alta joyería que combinan aguamarinas, vibrantes esmeraldas colombianas y pavé de diamantes blancos. A su vez, el rutenio negro se combina con zafiros amarillos de Sri Lanka y diamantes canarios en un estudio de modernidad y contraste. Además, el diseño del nudo marinero adquiere un aspecto refinado y elevado, ideal para la noche.
La gama Gucci Nodo evoca el ritmo de las mareas oceánicas mientras captura los colores cambiantes del mar con un exquisito nivel de detalle. Completando la propuesta aparecen las familias Everlasting G e Iconic Signatures, inspiradas en algunos de los códigos más característicos de la firma. La primera traduce el logotipo G, uno de sus símbolos más icónicos, en joyería audaz. El motivo geométrico alargado aparece adornado con un generoso pavé de diamantes, acentuado con vibrantes turmalinas verdes o espinelas de un rojo intenso, dando lugar a piezas gráficas, modernas e inconfundibles.


La segunda celebra dos de los códigos más duraderos de la marca: el Horsebit, símbolo distintivo de su tradición, y la Marina Chain. El primero, originalmente inspirado en el herraje ecuestre, se reinventa en oro blanco con brillantes diamantes, vibrantes tsavoritas verdes y luminosas tanzanitas azules, presentes en estilizados collares, pendientes, pulseras y anillos de alta joyería. Mientras tanto, la segunda es reimaginada a través de formas escultóricas y eslabones suavemente curvados, enriquecidos con berilos dorados y zafiros amarillos, una oda a su larga conexión con el mundo náutico.


Con esta última colección de alta joyería, la firma reafirma su compromiso con una artesanía excepcional, arraigada en su herencia, mientras recuerda que el verdadero lujo no reside en mirar atrás, sino en encontrar continuamente nuevas formas de contar la misma historia con confianza en el futuro. (I)