Styling

El “french tuck” se resiste a morir y sigue marcando a una generación

Tras una década de dominio absoluto, la generación Z ha declarado el fin de este recurso estilístico favorito de los millennials, pero ¿deberíamos hacerles caso?

Por Ella Alexander

Getty Images.

¿Sigues haciendo el pliegue francés (french tuck)? La respuesta determinará si perteneces a la generación Z o a una anterior. Después de casi 10 años de popularidad global, este ingenioso truco de estilismo ha llegado a su fin —al menos según los más jóvenes—. En su lugar, llegan las siluetas oversize y relajadas: la generación Z evita decididamente meter la ropa dentro del pantalón y ha compartido innumerables videos en Instagram y TikTok para dejarlo muy claro. 

El gesto de introducir la parte frontal de una camiseta o camisa dentro de la pretina ha sido etiquetado con la peor de las palabras: “cringe”. Lo que antes era el epítome del estilo despreocupado ahora se conoce como el “Millennial Tuck”.

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“¿Ahora nos están avergonzando por meter la ropa?”, preguntó Alexa Chung en una entrevista reciente con Harper’s BAZAAR Estados Unidos. “El otro día me estaba probando algo y meter la camiseta se sintió raro. Cambió de un momento a otro. El miércoles la metíamos, el jueves ya no".

Antes era sencillo: por dentro era pulido y más formal; por fuera, más relajado y, para algunos, descuidado. En 2013, el street style comenzó a apostar por el half tuck, dejando una mitad frontal de la camisa por fuera del pantalón. Era una forma fácil de actualizar una prenda que la mayoría ya tenía y rápidamente ganó popularidad. Después llegó el french tuck, donde solo la parte delantera se introduce, mientras la espalda queda suelta.

Katie Holmes haciendo el Half Tuck en 2021. Foto: MEGA, Getty Images.

El origen es difícil de precisar: algunos dicen que Vetements lo hizo primero, otros que nació en el street style francés. Pero en lo que todos coinciden es en que fue Tan France, de Queer Eye, quien lo llevó al gran público. Cuando el programa regresó con enorme éxito en 2018, el estilista utilizó el french tuck para aportar un aire pulido pero relajado a los participantes. En cierto punto, se volvió tan omnipresente que Brie Larson incluso le dio a Oprah un breve tutorial en la cumbre Women in the World de 2019

“Es muy favorecedor, por eso fue tan popular durante tanto tiempo”, explica Miranda Almond, editora de moda y colaboradora de BAZAAR. “Crea la ilusión de alargar las piernas y define la cintura, dando forma al conjunto. Como truco de estilismo corporal sigue siendo muy útil. Además, aporta ese aire de effortless cool, ese je ne sais quoi del estilo francés que todas buscamos".

El french tuck de Olivia Palermo en 2022. Foto: Valentina Frugiuele. Getty Images.

“Hay algo artísticamente desenfadado en él”, coincide la estilista personal Anna Berkeley, cuyos clientes ahora optan por un full front tuck, con la espalda aún suelta. “Esa actitud de ‘me lo puse y salí’. Era fácil de dominar y, además, cualquier cosa con la palabra ‘french’ suena cool”. 

Así funciona la moda: los vientos cambian y ha llegado el momento de cuestionar el french tuck. Lo que antes se sentía fresco y moderno, la generación Z lo percibe como un símbolo de mediana edad. Como sociedad, seguimos asimilando que la edad no implica irrelevancia ni un estilo anticuado. Es natural que las generaciones más jóvenes cuestionen a las anteriores: vestirse como tus padres siempre ha sido lo opuesto a lo cool. Como señala la asesora de estilo Therese Bassler, “cada generación quiere dejar su huella”. 

Alexandra Lapp ejecutando el french Tuck en 2023. Foto: Streetstyleshooters. Getty Images.

“Es lo natural desestimar a la generación anterior —dice Berkeley—. Crees que sabes más, cuando en realidad sería más útil observar qué te gusta y qué no de su estilo. No seas crítica, sé curiosa".

Dado que la forma de vestir refleja el mundo en que vivimos, se puede argumentar que la preferencia de la generación Z por siluetas oversize responde a una visión más progresiva del género y quizás haya algo que aprender de su enfoque más individual y expresivo. “Son mucho más fluidos en términos de género que generaciones anteriores —añade Almond—. No se trata de verse excesivamente femenina. Son más eclécticos y les atrae lo pre-loved. Evitan las reglas rígidas —como la idea de que debes meter la ropa—. Me gusta observar qué consideran cool, porque creo que podemos aprender de ellos".

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Para quienes quieran adoptar esta era oversize y definitivamente untucked, la clave está en equilibrar el volumen con la silueta. Berkeley, fundadora de la app de estilismo corporal Think Shape, insiste en la importancia de entender las proporciones. “Cinturones sobre chaquetas, camisas o tejidos amplios ayudan a controlar el volumen". 

Andie McDowell y el half tuck en 2025. Foto: Stefanie Keenan, Getty Images.

No todos abandonarán el french tuck de la noche a la mañana. Una de las ventajas de crecer es conocerse mejor. Y, con suerte, tener más confianza que en los veinte. Sabemos qué nos favorece. Muchos de los clientes de Bassler siguen recurriendo a este gesto con criterio. “El french tuck nunca desaparecerá: es un recurso de estilismo que tiene más que ver con definir la silueta que con una tendencia. No olvidemos que la generación Z aún está explorando. Toma tiempo distinguir entre lo pasajero y lo que realmente funciona". 

El nuevo protocolo del tuck:

  • The one-side tuck: la forma más temprana de este recurso —y mucho menos criticada— consiste en dejar una mitad frontal de la camisa por fuera del pantalón. Emilia Wickstead lo presentó en su desfile otoño/invierno 2026.
  • The bra tuck: popular en TikTok e Instagram, consiste en meter la parte inferior del top dentro de la banda del sostén (idealmente deportivo). Requiere cierta longitud, pero evita el volumen que se genera en la pretina.
  • The full front tuck: consiste en introducir toda la parte frontal en la cintura, dejando la espalda suelta para un look relajado pero estructurado. (I)

Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.