Aunque el calor aún presente haga difícil pensar en abrigos, chaquetas y tejidos envolventes, para las amantes del estilo es inevitable no mirar con cierta ilusión hacia la nueva temporada. No solamente porque septiembre sea, indiscutiblemente, el mes de la moda, sino porque la mitad fría del año suele ser la favorita de las insiders, ya que permite jugar con las superposiciones y experimentar mucho más con los armarios.
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Como en esta materia nunca está de más adelantarse y ser la primera de la clase, ya estamos analizando todo lo relacionado a otoño-invierno 2026 / 2027 y, al repasar las propuestas de las grandes firmas, nos hemos topado con una que ha logrado poner de acuerdo a todos y que ya promete convertirse en la gran protagonista: el cuero grabado con efecto cocodrilo.
Por supuesto, este diseño no es ninguna novedad. Después de convertirse en un recurso habitual en el equipaje de las clases adineradas durante el siglo XIX, las curtidurías francesas e italianas comenzaron en el siglo XX a reproducir el característico dibujo de la piel de este animal sobre otras más comunes, sin necesidad de utilizarla. Desde entonces, este acabado se ha mantenido como un símbolo inequívoco del lujo y en un recurso común especialmente en bolsos y accesorios.
Volviendo a la actualidad, lo que cambia por completo el juego es que pocas temporadas se ha visto una presencia tan marcada del acabado en las pasarelas. En las colecciones apenas ha habido firma que no haya incorporado este detalle, no solo en el territorio de los complementos, sino también en abrigos, gabardinas, chaquetas y faldas, dando pie a total looks ricos en texturas.
El efecto es más rico y complejo que nunca
Tiene mucho de cuero, un material que se mantiene como tendencia constante durante la mitad fría del año. Pero también tiene algo de animal print, inequívocamente presente en su textura. Se convierte así en una forma perfecta de aunar ambas tendencias y hacerlo, además, desde una perspectiva sofisticada y muy cercana al lujo silencioso, frente a la estridencia de otros estampados.
Como mencionábamos anteriormente, no se ha encontrado desfile que se haya resistido a incorporar esta forma a sus colecciones. De hecho, baña buena parte de los bolsos de Chanel, donde aparece en azul, verde, granate y en el clásico negro. También protagoniza algunos Lady Dior, carteras coloristas en Prada, elegantes en Ferragamo o de acento vintage en Bottega Veneta.
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Dejando esta pieza a un lado, la misma estética también se impone en prendas. Aterriza especialmente en chaquetas, abrigos y gabardinas, donde se convierte en la mejor alternativa a la clásica biker de cuero negra o a la gabardina Matrix que tanto nos obsesionó temporadas atrás. También aparece en ajustados pantalones que nos devuelven a los 2000, de la mano de Gucci, o en faldas de todos los largos.
Por supuesto, también irrumpe con fuerza en el zapatero. Salones, botas o mocasines se recubren de estas salvajes escamas, dispuestos a añadir mayor riqueza de texturas hasta en los más sencillos.
¿Cómo combinar esta tendencia?
Hacerlo es sencillo. Solamente hay que pensar en él como un cuero más complejo y mezclarlo con prendas lisas o más minimalistas. Debido a la riqueza de su textura, funciona con atuendos sencillos en tejidos como punto o algodón. (I)
Las 10 mejores piezas cocodrilo para este otoño
Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR España.