YANANTIN

Este feriado crucé la frontera, de Ecuador a Perú, para ir a la playa. Fui a Zorritos, una ciudad de la provincia de Contralmirante Villar. Estaba frente al mar cuando pensé que era la oportunidad perfecta para inspirarme y escribir sobre una marca peruana de joyería de lujo. Yanantin nació lejos de esta costa, en Cajamarca, en los Andes, a 733 kilómetros de donde me encontraba. Kiara y Valery Salazar son las fundadoras.

YANANTIN
Fotografía: Alexander Pérez-Flores.

Cuando ellas hablan de sí mismas, dicen que son hermanas, amigas y también socias. Estudiaron en los mismos espacios y desde pequeñas compartían la misma curiosidad por el mundo. Su relación de complicidad y cercanía les hizo, en la mayoría de ocasiones, tomar decisiones juntas. “Somos súper unidas, pero también somos diferentes”. Ambas se formaron en negocios y esa etapa las llevó a vivir en distintas ciudades de Europa como París, Torino y Berlín. Con el tiempo, cada una siguió su propio camino; una orientó su carrera hacia el arte y la cultura, mientras la otra se fue por el marketing.

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Antes de vivir en Europa, de las maestrías y de los viajes internacionales, la historia de las hermanas comenzó en Cajamarca, en el norte del país. Esta es una de las regiones auríferas más importantes del mundo. Allí está Yanacocha, una mina que durante años se ubicó entre las más grandes de Sudamérica.

“Siempre estuvimos muy cerca del oro. Esta industria está en el día a día”.

La minería estaba en las conversaciones de su infancia, con sus complejidades y sus contradicciones. Sin embargo, el origen de su propuesta no surgió únicamente por esa cercanía con este metal precioso. 

YANANTIN
Fotografía: Alexander Pérez-Flores.

Ellas buscaban un resultado que funcionara con sus valores. Querían saber de dónde venían los materiales, quién hacía cada pieza, cómo se producía y qué historia había detrás. El proyecto tomó cerca de dos años de preparación, antes de su lanzamiento oficial en febrero de 2026. Ese tiempo estuvo dedicado a investigación, visitas a proveedores, definición de materiales, construcción conceptual y desarrollo de una cadena de producción que se apegara con sus perspectivas.

 “No se trataba de salir rápido al mercado, para nosotras se trataba de hacerlo bien”.

Este proyecto propone un estilo contemporáneo. La firma trabaja exclusivamente con oro de 18 quilates y diamantes de laboratorio. Según explican sus fundadoras, se trata de la primera firma en el país dedicada únicamente a este tipo de fabricación. Estos brillantes tienen las mismas propiedades físicas, químicas y ópticas que aquellos que son extraídos naturalmente. La diferencia está en el origen y en el proceso de fabricación. Además, en el caso de Yanantin, están hechos con energía 100 % renovable.

El oro que utilizan cuenta con certificación Fair-minded, un estándar que garantiza trazabilidad y prácticas responsables en la minería artesanal y de pequeña escala. Por cada compra de oro certificado, existe una contribución económica que regresa a las comunidades mineras. Las mismas deciden el destino de esos recursos como infraestructura, educación, salud o proyectos locales.

YANANTIN
Fotografía: Alexander Pérez-Flores.
YANANTIN
Fotografía: Alexander Pérez-Flores.

Cada pieza de Yanantin es elaborada por maestros joyeros de esta zona, por lo que actualmente trabajan con tres artesanos. No hay una producción industrial o procesos automatizados; es decir, cada producto pasa por un trabajo manual con conocimiento técnico y tiempo. “Creamos objetos destinados a durar. Queremos poner en valor ese conocimiento artesanal que existe en nuestra patria”.

Desde su lanzamiento, Yanantin presentó dos líneas que nos invitan a conocer su universo creativo. La primera es Classics. Aquí aparecen modelos esenciales de la cotidianidad: collares, aretes y anillos de líneas limpias y proporciones sobrias. Son cinco accesorios en total y la colección, dice Valery, fue armada para que cualquier mujer pudiera sentirse identificada con esas formas.

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La segunda colección es Khipu y es, probablemente, la que condensa con más claridad el espíritu de la marca. El quipu fue un sistema de registro utilizado en tiempos del Tahuantinsuyo. A través de nudos y cordones, permitía organizar información, llevar contabilidad y almacenar datos. La propuesta está compuesta por cuatro diseños que llevan estos nudos: collar, aretes, pulsera y anillo. 

“Elegimos hacerlo con el quipu del número dos porque conecta nuestro relato y las dos energías distintas que se encuentran y se complementan”.

Sus creaciones parten desde los 800 euros (US$ 935) y el costo incluye envíos internacionales y gestión de impuestos. “El uso de oro de 18 quilates, diamantes de laboratorio, certificaciones, trabajo artesanal y distribución global son factores que inciden directamente en la estructura de precios”. En dos meses de operaciones, hasta ahora, han concretado ventas locales, Inglaterra, Francia y China. “No hemos invertido en publicidad pagada ni campañas de performance. La decisión fue avanzar de manera orgánica. Queríamos primero validar el producto, observar la respuesta”.

YANANTIN
Fotografía: Alexander Pérez-Flores.

Vivir en el exterior fortaleció el vínculo de Kiara y Valery con su país. La distancia también les permitió mirar con más orgullo sus raíces y entender que el talento latinoamericano gana cada vez más atención internacional. Lo ven en la moda, el arte, la música, la gastronomía, el diseño y la artesanía. Para ellas, formar parte de esa conversación también es una manera de contar otra historia sobre Perú.

 “Es un país ligado al oficio, al metal, al diseño y a la capacidad de hacer su herencia cultural en propuestas actuales”.

Hay una palabra que aparece una y otra vez cuando hablan de Yanantin: conexión, ese lazo entre hermanas y su origen. Ellas buscan crear objetos que acompañen, que tengan una historia detrás y que puedan pasar de una generación a otra. (I)