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Aunque la lucha contra la alopecia se remonta al Papiro Ebers en el Egipto faraónico y a las observaciones de Hipócrates en la Grecia antigua, hoy persiste a una escala completamente distinta. En los años 1550 a. C., este tratamiento proponía mezclas de aceites y grasas para preservar el cabello. Siglos después, el llamado “Padre de la Medicina”, vinculaba la calvicie con factores hormonales al notar su ausencia en los eunucos. Desde entonces, la humanidad no ha dejado de buscar cómo conservar la densidad capilar.

@eduardofernandezoficial 6 meses de mi injerto cabello, asi se ve el proceso @Clínica DrEO ♬ La miedosa - Eduardo Fernandez

Una encuesta realizada por Medihair (2025) para identificar a los países con mayor cantidad de hombres con calvicie y los temas de mayor preocupación de este grupo, concluye que el desprendimiento ya no es un tema generacional y los países occidentales son más propensos a tener mayor población con signos de calvicie. España, Italia, Francia y Estados Unidos lideran el ranking donde la calvicie masculina supera el 42 %. México se posiciona como el referente latinoamericano en el puesto 14, con un 39,75 %. Entre las razones que cita la investigación están la genética, el estilo de vida y los factores medioambientales. 

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Para Jorge Bejarano, cirujano capilar al frente de la Clínica Doctor Pelo, en Guayaquil, la alopecia es hereditaria en un 95 % y el 60 % de la población mundial padece algún grado de calvicie. “Antiguamente, la preocupación estética se centraba en el contorno corporal: liposucciones, dietas y peso. Hoy nos hemos percatado de que el cabello es un pilar de la salud emocional”. Bejarano agrega que la pérdida prematura en pacientes de menos de 29 años deriva, con alarmante frecuencia, en estados depresivos y crisis de autoestima. La cultura de la inmediatez, catalizada por las redes sociales, disparó este estado. 

“No es que el problema haya aumentado en su naturaleza. Es una condición documentada desde la antigüedad, pero que ahora se expone más con los recursos tecnológicos”. 

Samia Handal, especialista en Tricología y gerente de Capelli Restore Clinic, sostiene una realidad semejante. Dice que, hasta hace unos años, el patrón de pacientes era de 35 años en adelante, pero en la actualidad ya ven personas desde los 18 —e incluso 16 años— preocupadas por esta problemática. Aunque no existen estudios específicos en Ecuador que cuantifiquen la tendencia, sí se observa el impacto de la mezcla de raíces. “En poblaciones indígenas con rasgos puros, la prevalencia es menor al no existir esa genética específica”. 

Además, Handal explica que la alopecia androgénica es la forma más frecuente y responde a una combinación de factores genéticos y hormonales, especialmente la acción de la dihidrotestosterona (DHT). Esta hormona reduce progresivamente el tamaño de los folículos y provoca que la fibra crezca cada vez más fina y corta. En los hombres suele concentrarse en la coronilla y en las sienes, mientras que en las mujeres afecta principalmente en la zona superior. “En este grupo, aunque también existen problemas hormonales, los detonantes suelen ser procesos como el embarazo, la lactancia y el daño por tratamientos químicos, tinturaciones o extensiones".

¿Prevenir o restaurar?

Envato.
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Los pacientes que acuden a clínicas especializadas lo hacen por dos razones: para prevenir la caída o para recuperar la melena en determinados espacios. La particularidad en el mercado ecuatoriano está en que el hombre suele acercarse cuando ya hay ausencia de cabello y busca una restauración (trasplante). La mujer, en cambio, acude a edades tempranas —cuando se acumulan hebras en su almohada o cepillo de peinar— e inicia con tratamientos de fortalecimiento como la mesoterapia, comenta Handal.

Bejarano proporciona otro dato curioso: cuando los pacientes acuden con sus esposas o novias, generalmente son ellas quienes influencian la decisión final. “Si ella dice que él necesita realizarse un injerto, prácticamente, es un hecho”. Ya en los procesos de restauración, Capelli Restore Clinic —que atiende en Guayaquil y Quito— aplica el injerto, mediante el cual extraen folículos de la zona donante (parte occipital) para implantarlos donde hay ausencia. 

“No es un tratamiento único. El paciente debe seguir una medicación para evitar futuras pérdidas”.

Handal explica que el elemento trasplantado es para toda la vida, ya que proviene de una zona segura que no cuenta con receptores androgénicos. Al momento de mencionar productos básicos para el cuidado del cuero cabelludo, cita el Minoxidil como estándar de oro. Es un tónico que se aplica tras la limpieza. Por su parte, Bejarano resalta que la cirugía de restauración capilar evolucionó hasta convertirse en una disciplina de alta precisión, donde el objetivo ya no es solo cubrir áreas, sino diseñar resultados naturales. “Nuestro enfoque es la reconstrucción de la densidad natural bajo una premisa técnica rigurosa”. El trasplante garantiza que el diseño del nacimiento del cabello —la llamada hairline— respete las facciones y la edad del paciente.

Lo que debes saber…

  1. Las gorras, sombreros y cascos no aceleran la caída.
  2. La función del champú es la limpieza del cuero cabelludo, por sí solo no evita el desprendimiento.
  3. Productos como el romero o la cebolla carecen de base científica que valide que detengan la caída o generen crecimiento.
  4. Cortarse la melena con frecuencia es un mito bastante extendido. La confusión viene porque, tras un corte, el pelo puede sentirse más grueso al tacto, ya que la parte más cercana a la raíz, más reciente, es naturalmente más firme que las puntas desgastadas. Pero esto no significa que crezca más fuerte ni más rápido.
  5. No hay evidencia científica que sitúe el agua caliente como causa probada de la calvicie. (I)