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Cuando Tory Burch comenzó a trabajar en su colección otoño 2026, pensó mucho en su padre, así como en la diseñadora de interiores y paisajista Bunny Mellon. Recordó los tweeds Donegal y los pantalones de pana de su padre y reflexionó sobre su prolongada fascinación por el estilo elegante y sofisticado de Mellon, compuesto por vestidos de jardinería de Givenchy y joyas de Schlumberger.

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Esta temporada dejó que sus recuerdos y conexiones emocionales con la ropa, los tejidos y los estampados la guiaran. “No se trata de Bunny Mellon o de mi papá, pensé: ‘¿Quiénes son las dos personas más elegantes que conozco?’ Y son ellos. —explicó tras bambalinas—. Ni siquiera tiene que ver con cómo miran la moda, sino con que son naturales y nunca se esfuerzan demasiado”.

tory burch ready to wear fall winter 2026
LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT.

La colección fue sólida porque reflejaba con sinceridad su gusto personal: un suéter rojo oversize sobre una camisa abotonada de mangas fruncidas, con cuello Peter Pan, y una falda marrón de cuero sintético. Vestidos de talle bajo inspirados en los años cincuenta, con volúmenes excéntricos. Y detalles peculiares, como prendedores de peces ultrafinos y cinturones llamativos lacados. 

Hace unos años, Burch recibió críticas de la industria cuando empezó a mover la estética de su marca desde un preppy tradicional hacia una versión más punk del mismo código. Ahora, tras presentar colecciones ampliamente celebradas que abrazaban con audacia lo excéntrico, esta temporada parece haber encontrado un equilibrio que no requirió una inmersión profunda en el pasado ni referencias hiper específicas. Burch está en su mejor momento cuando diseña ropa que ella misma querría usar, una estrategia que en las últimas temporadas ha demostrado ser un éxito rotundo.

Esa es la clave para hacer gran moda en Nueva York: dejar que la intuición y la sinceridad marquen el rumbo, en lugar de perderse en los detalles minuciosos, tanto de la inspiración como de la técnica. Muchos diseñadores hablaron esta temporada de crear ropa para la mujer neoyorquina. Esa mujer que, según la frase gastada, siempre está “on the go”. Pero ¿a dónde van todas? ¿Qué significa realmente eso en el Nueva York actual, fragmentado en el retail y obsesionado con la nostalgia?

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En los años cincuenta, el estilo neoyorquino significaba una adhesión excesiva y sin disculpas al glamour, encarnado en los trajes y faldas de Bill Blass. En los ochenta, fue brillo, exceso y riqueza. En los noventa, Calvin Klein, Carolyn Bessette-Kennedy y Barneys. Ese periodo nostálgico se revive hoy gracias al estreno de Love Story: JFK Jr. and Carolyn Bessette-Kennedy, la nueva serie de Ryan Murphy. Llamemos a esa última etapa la era del chic (la noción real del término, al menos), que, debido a la proliferación del fast fashion, se ha diluido tanto que incluso en la nueva serie el guiño estilístico se siente como porno minimalista de bajo presupuesto.

ashlyn ready to wear fall winter 2026
Ashlyn. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT.

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Kallmeyer. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT.

Ashlynn Park, cuya propuesta otoño 2026 fue la más variada hasta ahora, está creando un nuevo tipo de uniforme para mujeres ambiciosas y creativas. Mujeres que quieren llevar trajes de siluetas esculpidas —algunos parecen delineados con tiza—, pantalones amplios con chaquetas de cuero de forma bulbosa, o tops de punto ceñidos al cuerpo, con un mínimo peplum en la cintura. Daniella Kallmeyer también ofrece prendas cotidianas con pequeños toques de magia: túnicas de escote cuadrado con bordado de cristales en el frente, o el jean perfecto acompañado de un blazer de un solo botón con brillo sutil, cubierto en la parte superior por una estola corta de piel sintética.

Si estas propuestas ofrecen nuevas formas de entender el power dressing, Colleen Allen propone algo más onírico, más romántico. Allen ya había explorado la idea de la brujería, con vestidos de inspiración gótica y victoriana, capas e incluso una camiseta que decía “Witch Camp” al frente. Para otoño, presentó un pequeño bolso tipo pouf de terciopelo que puede llevarse al hombro o ajustarse a la cintura como un polisón. Sus piezas reflejan su deseo personal de crear espacio para sus ideas, materializado en conjuntos de cortes sueltos, tops envolventes y vestidos que abrazan el cuerpo. Esta temporada también incursionó en la sastrería, proponiendo nuevas —y quizás más accesibles— formas de llevar sus diseños.

También Henry Zankov está elevando y desafiando nuestras ideas sobre cómo la feminidad y el poder pueden expresarse a través de la ropa. Presentó una colección idiosincrática, con su característica paleta de colores intensos, tejidos de punto y superposiciones caleidoscópicas, pero con un tono más romántico. Tras bambalinas, luciendo un pin que decía “Ice Out”, comentó que hay cierta “melancolía” en esta mujer: 

“Siempre quiero que se sienta colorida y dinámica, pero estamos en un momento en el que no podemos expresarnos de otra manera que no sea a través de lo que está pasando”.

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Zankov. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT.

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Collina Strada. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT.

Ese enfoque honesto hizo que su colección brillara, del mismo modo que ocurrió en Collina Strada, donde la diseñadora Hillary Taymour escribió en las notas del desfile que no se trata de apartar la mirada de la locura que sucede fuera de nuestra puerta, sino de encontrar consuelo en nuestros propios “santuarios”, como la ropa hermosa. Entre sus propuestas había trajes confeccionados con telas de cuadros recicladas; vestidos dulces y vaporosos, con cortes bajos en los laterales y la espalda; y pantalones cargo combinados con camisolas estampadas superpuestas sobre camisetas. “El mundo intenta transformarnos —escribió—, pero nos aferramos a la humanidad, incluso cuando nuestros colmillos se afilan con el desencanto”. 

El segundo desfile en pasarela del diseñador de 25 años Zane Li —para su firma Lii— fue otro de los momentos destacados de esta semana de la moda; y funcionó como un limpiador de paladar frente a años de categorías de sportswear sobre diseñadas y saturadas. Su construcción y su uso del color block se sintieron como un curso intensivo para quienes han olvidado la alegría de un minimalismo construido sobre la base del corte, la estructura y un toque de juego. Son las prendas con las que sueñas vestirte cuando te cansas de recurrir al viejo fleece de Patagonia, los pantalones rectos y los tenis Stan Smith: piezas que despiertan el deseo de introducir un poco más de irreverencia en el guardarropa.

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Lii. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT.

Con la excepción de marcas como 6397 y SC103, Mike Eckhaus y Zoe Latta lo hacen casi mejor que nadie en Nueva York (y lo han hecho durante años). Diseñan de manera intuitiva, sin moodboards ni puntos de partida visuales; y el resultado son algunas de las prendas más codiciadas por las personas más exigentes de esta ciudad y del mundo. 

Sus tejidos de punto marrones con rayas arcoíris aportaron un guiño inesperado a una falda lápiz de cuero negro con cierre frontal completo. Presentaron una combinación de shorts de mezclilla y chaparreras que añadía carácter. También, superpusieron estampados fotográficos de flores y bailarines sobre delicadas faldas lenceras, que acompañaron con tops translúcidos en los tonos pastel más etéreos.

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Eckhaus Latta. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT.

Si caminas por el downtown de Nueva York, especialmente por el East Side, verás a muchos jóvenes vestidos de Eckhaus Latta. La marca ha llegado a definir a un segmento específico de creativos neoyorquinos. 

Anna Sui ha vestido a generaciones enteras de mujeres con sensibilidad artística que encuentran placer en mezclar estampados de aire vintage y adoptar una filosofía de “más es más” en materia de accesorios. Su desfile, celebrado en el histórico National Arts Club, fue otro monumento a ese estilo perfectamente improvisado. En la primera fila se encontraban fieles de la marca junto a amigos de larga data de Sui, como Marc Jacobs, Rachel Feinstein y Debbie Harry. 

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Las modelos lucieron leopardo de pies a cabeza, gorros cubiertos de paillettes de colores, vestidos de encaje y medias, todo coronado por abrigos de piel sintética de textura shaggy. Sui hacía un guiño a los New Romantics de Londres y a la banda de inadaptados que frecuentaba el famoso club Blitz en los años ochenta, pero nada se sentía excesivamente nostálgico ni forzado. 

Sui es una maestra en materializar un estilo fantástico y sin esfuerzo. A través de sus diseños, siempre nos ha enseñado a traer el pasado al presente y a negarnos a diluirnos en la multitud. ¿Y hay algo más neoyorquino que eso? (I)

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Anna Sui. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT.

Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.