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Fotografía Daniel Queirolo

La casa de moda española de autor fundada en 1976, reconocida por su minimalismo y sus siluetas relajadas, presentó en Quito su colección número 61 de prêt-à-porter primavera‑verano, titulada Zenit. Con 366 puntos de venta en 49 países, la firma celebró este lanzamiento junto a sus clientes con dos eventos —uno en el norte de la ciudad y otro en el valle de Cumbayá— articulados alrededor de una experiencia sensorial con textiles.

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Zenit toma su nombre de la palabra de origen árabe que designa el punto más alto, el máximo apogeo al que se puede aspirar, ya sea en la vida personal o en la trayectoria profesional. Esta idea se convierte en un eje creativo de la colección y funciona como una metáfora del momento que atraviesa la marca. Para María Abisaab, brandmanager de Adolfo Domínguez en Ecuador, el concepto dialoga tanto con el crecimiento de la firma como con el proceso personal de su directora de diseño, Tiziana Domínguez, hija del fundador. Ella trabaja desde el método Ágora, un laboratorio creativo que parte de un instante de inspiración —un ‘momento cero’— desde el que construye universos abstractos colección tras colección.

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Fotografía: Daniel Queirolo.

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Fotografía: Daniel Queirolo.

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Fotografía: Daniel Queirolo.

En propuestas anteriores, la creativa ha partido de palabras eje como “Aqua”, desde las cuales despliega todo el imaginario estético y conceptual. En Zenit, esa metodología se mantiene, pero se carga de una lectura introspectiva. La marca aún no ha alcanzado su punto máximo de éxito, sino que se encuentra en un ascenso sostenido hacia esa cumbre, en paralelo a la propia búsqueda personal de su diseñadora.

“La marca invita al cliente a preguntarse si ya llegó a su zenit y si aún no ha logrado, que persista, que siga adelante”, explica Abisaab.

Esa premisa se traduce en prendas con layering y looks que parecen deliberadamente “inconclusos”: superposiciones que sugieren un proceso en marcha más que un final cerrado. Se utilizan técnicas como el tejido de punto entrelazado, flecos y bordados de largas puntadas, además de textiles emblemáticos de la casa como el lino aplicado a vestidos, conjuntos y trajes de sastrería. La caída de las prendas refuerza la idea de soltarse, mientras que los remates y los bordados evocan el gesto de acumular experiencias.

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Fotografía: Daniel Queirolo.

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Fotografía: Daniel Queirolo.

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Fotografía: Daniel Queirolo.

De acuerdo a Domínguez, en esta colección se emplearon 25 toneladas de lino europeo certificado, subrayando el compromiso de la firma con materiales nobles y duraderos. A ello se suma el crinkle, un tejido de textura plisada y ondulada, logrado mediante procesos químicos y mecánicos que contraen la fibra y recuerdan a la icónica frase de la casa: “la arruga es bella”. Un lema que cuestionó la obsesión por la perfección en los años ochenta y que hoy resignifica la belleza de la imperfección.

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Zenit se presentó por primera vez el 17 de septiembre de 2025 en el marco de la Mercedes‑Benz Fashion Week Madrid, marcando el regreso de la firma a la pasarela madrileña después de 14 años y coincidiendo con el 50 aniversario de la empresa. Ecuador recibirá los 45 looks femeninos y masculinos mostrados en ese desfile, distribuidos en tres entregas hasta finales de año. En el lanzamiento de Quito se pudieron ver 14 looks femeninos, definidos por siluetas sueltas y una paleta de colores clásicos —azul, rojo, beige y negro—, además de piezas clave como una chaqueta corta a la altura de los hombros y accesorios de cuero, especialmente bolsos.

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Fotografía: Daniel Queirolo.

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Fotografía: Daniel Queirolo.

Tras el desfile comentado look a look por Abisaab, los invitados se sumergieron en una dinámica participativa: la creación de un moodboard en una tabla triangular que evocaba una cumbre. Sobre esa superficie podían disponer de los distintos textiles característicos de la colección y construir su propia interpretación del concepto de zenit. (I)