Colas de caballo altas, buns pulidos, raya en la mitad marcada a la perfección y mucho gel. Los peinados asociados al llamado clean look se convirtieron, para muchas, en un recurrente para el día a día. Son prácticos, prolijos y funcionales para toda ocasión. Ya sea trabajo, estudio, salidas o simplemente para estar peinadas. Sin embargo, cuando estos tocados se repiten de forma constante y con mucha tensión, puede generar consecuencias reales en la salud del cuero cabelludo.
Generalmente, según expertos, la pérdida de cabello (conocida como alopecia) suele ser asociada con estrés, hormonas o genética como factores principales, sin mencionar enfermedades específicas como las de tiroides, diabetes o lupus que pueden tener entre sus síntomas la caída de pelo.
Pero lo que mucha gente desconoce es la existencia de la calvicie. Se trata de una condición que se produce cuando el cabello y el folículo piloso están sometidos de manera continua a estiramiento. La tricóloga cosmética, Mónica Carrera, lo define como una alopecia no cicatricial. Es decir, el folículo sigue vivo, pero está debilitado. “Está inactivo, es como si estuviera en coma. Puede ser multifactorial y en el caso de la traumática, se deriva exactamente de eso, de un trauma. Normalmente es por un estiramiento que no se puede soportar”.
La profesional aclara que el problema no está en el peinado ocasional, está en la tensión constante. “No le permites cumplir con su ciclo normal y cada vez que estiras demasiado, el reemplazo viene más delgado, más fino… hasta que desaparece”.
A esa tensión repetida se suma otro factor que muchas veces pasa desapercibido y ese es el estado en el que está la melena. El pelo mojado puede estirarse más de lo habitual y, por lo mismo, es más vulnerable. “Cuando está mojado, está elástico. Tú te haces el moño y queda perfecto, pero a medida que se seca vuelve a su longitud normal y ahí es cuando hace la tracción”.
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El efecto no se percibe de inmediato. El peinado luce firme, pulido, controlado. Sin embargo, al secarse, se pierde esa elasticidad extra y se contrae, explica la experta. Si está sujeto con fuerza, esa contracción ejerce presión directa sobre el folículo. Repetido en el tiempo, esa acción se convierte en un trauma mecánico.
Los cambios no siempre son evidentes, menos en un principio. “La gente se hace el moño y cuando se lo desata le duele el cuero cabelludo. Eso ya es una señal de que hubo demasiada tensión”.
Después pueden aparecer signos más visibles como “una línea frontal menos definida, entradas que se marcan más de lo habitual o una frente que parece ampliarse con el tiempo”. No se trata de una caída masiva de pelo, es una pérdida progresiva de densidad capilar en zonas específicas.
Además, la especialista aclara que la alopecia no se produce por una caída diaria, que es parte del ciclo normal. El problema y la diferencia surge cuando el folículo debilitado no logra salir con la misma fuerza y grosor. Es ahí cuando el nuevo crecimiento se vuelve más fino o deja de aparecer.
Y si crees estar a salvo de esta condición al pensar que solo los clean look pueden generarla… no es así. Aparte de los estilos muy tirantes en la parte frontal, la calvicie de este tipo también puede presentarse por trenzas extremadamente ajustadas o por el uso prolongado de extensiones mal colocadas. En resumen, con lo que respecta a peinados, Carrera añade que “todo lo que sea exceso de fuerza, dureza o tracción crea trauma”.
A esto se suman los accesorios. Elásticos muy finos o rígidos, vinchas que comprimen demasiado y ligas que aprietan para mantener el look intacto durante horas pueden intensificar la tensión. “Si ya estás estirando más de lo normal y encima utilizas algo que lo comprime más, tienes doble problema”.
En cuanto a productos como geles o lacas, Carrera aclara que por sí solos no provocan alopecia. El riesgo aparece cuando se combinan con tensión diaria y falta de higiene adecuada del cuero cabelludo. El uso constante de fijadores, sumado a moños apretados y poca ventilación, puede favorecer inflamación y obstrucción, lo que agrava el debilitamiento.
Tampoco ayuda dormir con el cabello recogido o mantener el mismo punto de tensión todos los días. El folículo necesita descanso y variación. Cuando no lo tiene, aclara, el daño deja de ser temporal y empieza a notarse en la densidad.
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La buena noticia es que este problema es prevenible si se detecta a tiempo y se modifican ciertos hábitos. No se trata de renunciar al estilo, pero hay que reducir la tensión y darle descanso al cuero cabelludo.
Una de las primeras recomendaciones de la experta es evitar que el recogido sea excesivamente tirante y alternar estilos a lo largo de la semana. También es preferible hacerlo con la cabellera suelta y usar accesorios que sostengan sin comprimir. “Nada que te cause dolor. Si duele, ya hubo demasiada tracción”.
Otro punto clave que sugiere es soltar el pelo al final del día y estimular la circulación con un masaje suave en el cuero cabelludo. Ese gesto ayuda a aliviar la tensión acumulada y favorece la irrigación sanguínea del folículo.
Además, recuerda que el cabello no funciona de manera aislada. Factores como el estrés, la falta de sueño y una alimentación deficiente también influyen en su calidad y en la capacidad del folículo para regenerarse. “Es el termómetro del cuerpo. Todo lo que pasa internamente va a tener repercusión en él”.
El peinado puede ser una elección estética, pero también es un hábito que se repite todos los días. La alopecia por tracción es la suma de pequeñas decisiones en el tiempo. Entender cómo responde el cuero cabelludo a esa tensión permite ajustar rutinas sin dramatizar ni caer en soluciones “milagro”. En temas capilares, como en muchos otros, la constancia es la que marca la diferencia. (I)