Fotografía: Daniel Queirolo

Sebastián Cordero no es alguien que pase desapercibido para los ecuatorianos. Su trabajo, sus películas, su historia y los personajes que lleva a la pantalla lo convirtieron en un rostro fácil de reconocer –y de saludar– si la ocasión llega. El director entró a las oficinas de Harper’s BAZAAR Ecuador un miércoles por la tarde con una energía suelta, tranquila y, sobre todo, modesta. 

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Llevaba el cabello corto y una barba pulida. Un look distinto a las fotos que normalmente uno encuentra con una rápida búsqueda en internet. Tenía una camiseta de Rabia, la obra de teatro inmersivo que adaptó a partir de su propia película. Mientras el flash de la cámara parpadeaba, pidió escuchar al trompetista y compositor estadounidense Miles Davis. Entre risas y poses, me dejó una frase que se quedó dando vueltas: “Estoy más tranquilo de vivir en confusión”. Más tarde, al conversar con él, esa idea tomó más sentido. 

Fotografía: Daniel Queirolo. Dirección Creativa: Estefanía Cordova. Marcos: Cortesía de Pedro Eljuri Galería - Fotografía: Daniel Queirolo. Dirección Creativa: Estefanía Cordova. Marcos: Cortesía de Pedro Eljuri Galería
Fotografía: Daniel Queirolo. Dirección Creativa: Estefanía Cordova. Marcos: Cortesía de Pedro Eljuri Galería .

Podríamos decir que la vida de Cordero ya es de conocimiento público. Aun así, hay tantas pistas de su camino y de lo que todavía quiere contar que es necesario recorrerla nuevamente. Tiene 54 años, nació en Quito y es el menor de cuatro hermanos; “el más consentido”, en sus palabras. Su padre fue empresario y abogado de profesión. Su madre se dedicó a sus hijos y era apasionada por la pintura. “El arte estaba presente en mi familia. Mi hermano mayor era pianista clásico y creo que el hecho de que haya existido ese espacio para la música nos abrió a mí y a mis hermanas un camino en esta esfera”. 

Cuando tenía nueve años se mudó a Francia y al poco tiempo su padre falleció. Fue un antes y después en su vida. Empezó a percibir las cosas desde otra perspectiva. Vivieron seis años en Europa. Los miércoles, un día de media jornada de clase en el colegio, aprovechaba con sus hermanos para ir al cine. Este lugar fue su escape y luego su pasión.

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"Siento que me abrió los horizontes.  El descubrimiento del cine como espectador me brindó otro sentido a la vida y me quedó claro que lo que yo quería hacer era eso: contar historias, a través del cine, de las imágenes, del sonido y de la música”. Los films como Cazadores del arca perdida o Raising Arizona envolvieron a este quiteño radicado en Francia. A los 15 años regresó a Ecuador y tenía la certeza de que no quería quedarse. Tenía que cumplir su ilusión, dice. Después, se mudó a Estados Unidos para estudiar cine en la Universidad del Sur de California. En ese ir y venir entre Ecuador, Europa y Los Ángeles, pasó años con la sensación de estar en varios mundos y no sentirse completamente parte de ninguno.

Luego, el éxito. El reconocimiento a escala nacional e internacional. Seis películas y un documental en casi 27 años. 15 premios personales y más de 35 galardones que suman sus películas en los festivales de cine más importantes del mundo. Ratas, ratones, rateros; Crónicas, Rabia, Pescador, Europa Report, Sin muertos no hay carnaval y Al otro lado de la Niebla.

Fotografía: Daniel Queirolo. Dirección Creativa: Estefanía Cordova. Marcos: Cortesía de Pedro Eljuri Galería - Fotografía: Daniel Queirolo. Dirección Creativa: Estefanía Cordova. Marcos: Cortesía de Pedro Eljuri Galería
Fotografía: Daniel Queirolo. Dirección Creativa: Estefanía Cordova. Marcos: Cortesía de Pedro Eljuri Galería.

Esta trayectoria le enseñó a convivir con la duda como parte del proceso creativo y a ser fiel a lo que quiere expresar para buscar la mejor manera de crear. Hay miedos e inseguridades que se mantienen. 

“La película que tienes en la cabeza durante la planificación es muy distinta a la que evoluciona y se convierte al final. Pero la esencia, si todo fluye y funciona, debería ser la misma”, explica. 

En nuestra conversación, este director galardonado nos cuenta que tiene dos nuevas entregas por lanzar. La primera deja ver a un cineasta más directo, y tal vez mucho más sincero en su narración. “Cuando empiezas a contar historias, lo personal se va metiendo, quieras o no, pero muchas veces lo disfrazas dentro de personajes lejanos. Alguien que no tiene nada que ver contigo es más fácil darle características o acciones que estén relacionadas a ti”. 

Luego, con el paso del tiempo, en Cordero crecía la “necesidad de contar, abiertamente, cosas más tuyas”. Así nació El Vals de Rosa, una filmación que hizo antes de su documental en Nepal con el montañista Iván Vallejo. “Me demoré mucho tiempo armándolo, casi nueve años, por el mismo hecho de ser un relato personal”. 

Este filme, que Cordero define como casi autobiográfico y tendrá su lanzamiento en los Encuentros del Otro Cine 2026 (Edoc), es un juego de perspectivas. La primera es la mirada de Rosa, la mujer que lo cuidó en su infancia y que vivía con ellos. 

“Es una relación de toda la vida. Venimos de mundos distintos, entonces en el largometraje entendemos la realidad a través de ese encuentro”. 

Luego están las grabaciones que su padre hizo con una cámara Super 8. Eran casi cuatro horas de material en bruto de aproximadamente 15 años de vida. Cordero compartió esas imágenes con Rosa. Ella se fascinó al ver a la familia, pero hizo una observación dolorosa para él. “Ella casi no sale en el material, sale tal vez tres minutos pasando en algún momento”. 

Sebastian Cordero - Sebastian Cordero
Fotografía: Daniel Queirolo. Dirección Creativa: Estefanía Cordova. Marcos: Cortesía de Pedro Eljuri Galería.

Y como tercer pilar está su hermano, Juan Esteban, quien falleció cuando tenía 25 años. “Todo el documental está musicalizado por él. Creaciones de distintas épocas y música clásica que interpretó. Sentí que hacía un proceso de arqueología, tanto con la música como con el material de mi papá. Entonces para mí, esta película incorpora algo de las dos personas, dos muertes que son fundamentales en mi vida”. La muerte, como ya lo dijo en varias conversaciones, es un tema recurrente en su obra y está presente en las historias de sus personajes. 

La segunda entrega es El valle de las sombras, su nuevo proyecto de ficción para Netflix, que ya…. (I)

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