El verano es, desde el punto de vista de los expertos capilares, la estación donde el cabello más sufre. Le da una apariencia más áspera y opaca que hace, como consecuencia, que sea más difícil de peinar. A esta condición los especialistas lo denominan "pelo de nadadora", tratándose de una realidad que se da, fundamentalmente, por la combinación del cloro y el salitre.
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"El primero no solo hace que el cabello rubio vire hacia tonos verdosos. También elimina las grasas naturales que protegen la fibra capilar, dejándolo más seco, áspero, quebradizo y con un color apagado", explica Caroline Greyl, presidenta de Leonor Greyl.

A este efecto se suma el agua del mar. El salitre, debido a su elevado pH –alrededor de 7,8– desgasta las fibras de queratina, aumenta la porosidad de la cutícula y favorece, según Greyl, la aparición de puntas abiertas, pérdida de elasticidad y una sensación permanente de sequedad. “La combinación de ambos factores, unida a la exposición solar y a los lavados más frecuentes del verano, explica por qué muchas melenas llegan a septiembre con un aspecto apagado encrespado y mucho más difícil de controlar”.
Los gestos que recomienda la experta para combatir el llamado ‘pelo de nadadora’ en verano
El primero consiste en mojarse el pelo antes de sumergirse en el agua. Esto ayudará, siempre y cuando se haga con agua corriente, a que absorba menos agua de la piscina, reduciendo así la cantidad de cloro y metales que entran en contacto con él.
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Otra de las pautas que aconseja seguir al pie de la letra la experta es hacer uso de un gorro, siendo el complemento por excelencia para protegerlo del contacto directo. De la misma forma, "nada más salir del agua, enjuágate el cabello. Hay que hacerlo de inmediato para eliminar la mayor cantidad posible de cloro antes de que se adhiera al pelo", comenta la experta.

Una vez en la ducha, utiliza un champú hidratante y reparador. Y, si llevas tinte o mechas, recurre a un champú protector del color que evite que el cloro transforme el color. Después, aclara con agua tibia. “Debes asegurarte de eliminar todo el producto para evitar cualquier acumulación”. Y, como último paso, se procederá a sellar las puntas con un tratamiento específico que las repare. (I)
Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR España.