¿Qué hace a una diva? Fue una pregunta a la que volvimos una y otra vez mientras armábamos nuestras historias sobre divas recientes y que también dio lugar a animados debates entre los editores de Harper’s BAZAAR sobre si esta o aquella estrella calificaba realmente como diva. Hay muchos íconos en los que coincidimos en que no lo eran; algunos eran estrellas del pop. La querida Dolly Parton, por ejemplo, es un ícono, una leyenda, una mother, pero no es una diva.
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Como plantea Louis Staples en su ensayo “¿Por qué las "divas" están en peligro de extinción?”, Taylor Swift es una de las mayores estrellas del pop del mundo, pero como su fama se basa en mantenerse accesible y cercana a sus fans, no puede considerarse una “diva”. Janet Jackson, otra leyenda, no es diva sino una mother. Ella dio origen a Britney Spears, una estrella pop, quien a su vez dio paso a Addison Rae, una estrella cuyo futuro todos seguimos observando con claridad.
Nos centramos en las cualidades que convierten a nuestras favoritas en divas. Descúbrelas a continuación:

Elusividad
Mariah Carey dio en el clavo cuando tituló su álbum de 2014 Me. I am Mariah... The wlusive Chanteuse. Como diva consumada, Mariah sabe que ser inasible y mantener un halo de misterio son esenciales para desempeñar el papel de diva. La mujer elusiva se muestra disponible cuando está de gira o promocionando un nuevo álbum, pero el resto del tiempo vive su vida lejos de los rumores y de las miradas inquisitivas. Incluso si está en redes sociales, lo que decide compartir revela poco de cómo es realmente su vida. Visto en: Mariah Carey, Beyoncé y Adele.
Cada día es una performance


La diva vive su vida como una puesta en escena, ya sea de forma evidentemente performática o de una manera más natural que difumina la línea entre su yo real y su personaje. Lady Gaga, claramente, domina lo dramático, comenzando por su nombre artístico, porque entendió que Stefani Germanotta llevando una taza de té simplemente no tendría el mismo efecto que una “Lady Gaga” haciéndolo. Aunque, por supuesto, este es solo uno entre una infinidad de momentos icónicos a lo largo de sus casi 20 años de carrera.
Mariah, en el otro extremo, jugó con su performance de diva de una manera más lúdica. ¿Recuerdan cuando hacía ejercicio en tacones durante un episodio de MTV Cribs? Visto en: Mariah Carey, Lady Gaga y Beyoncé.
Un regreso triunfal

Ser una diva implica proyectar una fe casi sobrenatural en una misma, pero no significa estar protegida contra proyectos fallidos. Toda diva debe atravesar un momento de ajuste de cuentas, un instante en el que el público se vuelve en su contra, un punto desde el cual necesita estar a la altura y regresar más exitosa y grandiosa que nunca.
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Una forma específica de ser percibida

Las divas conocen sus mejores ángulos y, en consecuencia, desarrollan looks distintivos que los potencian. Ariana Grande alcanzó la fama con su increíble rango vocal y su coleta alta y tirante. En los últimos años, al entregarse al papel de Glinda en Wicked, dejó de usarla (probablemente para diferenciar a Ariana, la actriz de cine, de Ariana, la estrella pop). En la entrega de los Golden Globe Awards de este año, los fans celebraron cuando apareció nuevamente con la coleta alta, quizás como señal de que un nuevo álbum está en camino.
Maestra del shade

Una diva trabaja duro para alcanzar su estatus y, como tal, tiene licencia para lanzar miradas de reojo, comentarios con doble filo y reacciones libres de tonterías. Ya hemos hablado de la maestría de Aretha Franklin en este arte, pero también es importante mencionar a Prince, con uno de sus looks icónicos o con sus legendarias réplicas.
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Un concepto personal del tiempo

La diva existe en su propio mundo, con su propia zona horaria. No llega ni temprano ni tarde; simplemente sabe que todo comienza en el momento en que ella llega. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.