Malas noticias para los fans de Buffy, la cazavampiros: la nueva versión de la serie ya no seguirá adelante. “Estoy muy triste de compartir esto, pero quería que lo escuchen de mí”, dijo la estrella Sarah Michelle Gellar en un video publicado en Instagram. “Lamentablemente, Hulu ha decidido no continuar con Buffy: New Sunnydale. Quiero agradecer a la directora Chloé Zhao porque nunca pensé que volvería a ponerme las botas elegantes, pero accesibles, de Buffy, y gracias a Chloé recordé cuánto la amo y cuánto significa no solo para mí, sino para todos ustedes".
Lee también: El vestido rosa se impone como el nuevo esencial del momento
Como alguien que vivió y respiró Buffy en su preadolescencia y adolescencia, me entristece que el reboot no haya funcionado. Después de todo, cuando se anunció por primera vez en febrero de 2025, con Sarah Michelle Gellar regresando como Buffy y la directora de Hamnet, Chloé Zhao, detrás de cámara, tenía grandes expectativas. Como escribió Gellar en ese momento en Instagram, ciertamente no fue una decisión fácil para ella volver a hacer la serie, así que sabía que el concepto de Zhao debía ser sólido.
“Siempre he escuchado el deseo de los fans de volver a visitar a Buffy, pero no era algo que pudiera hacer a menos que estuviera segura de que lo haríamos bien".
La producción comenzó el verano pasado, con Gellar publicando fotos junto a su nueva cazadora, la actriz de 16 años Ryan Kiera Armstrong: ambas entrenando juntas con un preparador físico. Luego aparecieron imágenes de Gellar en el set, con un vestido largo rojo y un cárdigan muy al estilo Buffy Summers. Sin embargo, algo claramente salió mal detrás de cámaras entre Zhao, Gellar y Hulu; y ahora el futuro del proyecto es incierto. Es razonable suponer que quizá Hulu quería cambiar algo que Zhao y Gellar, en esencia, no estaban dispuestas a modificar, dada su lealtad y pasión compartidas por la serie.
En cierto sentido, quizás no sea del todo negativo que se haya cancelado: históricamente, los reboots rara vez funcionan. Desde Charmed hasta The Hills, de Sabrina the Teenage Witch a Gossip Girl, parte de la magia original inevitablemente se pierde, ya que la alquimia única que hizo exitosa a una serie suele ser reflejo de un momento específico en la cultura pop.
Muchas de las cosas que hicieron a Buffy tan innovadora y moderna a finales de los años noventa y principios de los 2000 se han vuelto comunes en 2026. Pensemos en la representación LGBTQ+, con la mejor amiga de Buffy, Willow, saliendo del clóset como lesbiana y manteniendo una relación a largo plazo con otra mujer. O en la forma en que utilizaba lo sobrenatural como metáfora de la experiencia en la escuela secundaria: desde una chica que literalmente se vuelve invisible porque se siente ignorada, hasta el novio de Buffy, Angel, que se vuelve frío y malvado (literalmente: regresa a ser un vampiro sin alma) después de que ella pierde la virginidad con él.
También integraba la moda y la música de su tiempo como pocas series: desde los vestidos de Betsey Johnson recién salidos de pasarela que llevaba Buffy, hasta las bandas de goth-rock que tocaban en el Bronze y los guiños culturales en los diálogos. Incluso su estructura —cada temporada construida alrededor de un gran villano— terminó marcando la forma en que hoy se cuentan historias en la televisión.
Sin embargo, la premisa central de la serie —dar la vuelta al relato para que la chica rubia y bonita no fuera la víctima, sino la heroína— sigue siendo un concepto vigente. Después de todo, en los últimos años numerosos estudios han demostrado que los hombres de la Generación Z están entre los más misóginos, con un 57 % que cree que el feminismo “ha ido demasiado lejos” y un 31 % que considera que una esposa siempre debe obedecer a su marido.
A esto se suma el preocupante auge de la llamada manosfera y de influencers como Andrew Tate, que influyen negativamente en jóvenes desde sus computadoras personales. Como dijo Charisma Carpenter, quien interpretó a Cordelia en la serie:
“¿Podría haber un momento más relevante para una historia así?”
No olvidemos que Buffy también ha tenido su propio ajuste de cuentas en la era posterior a #MeToo, con su creador original, Joss Whedon, convirtiéndose en sinónimo del feminismo performativo detrás del cual se esconden muchos abusadores. Esta era una oportunidad para traer de vuelta la serie de una manera verdaderamente centrada en las mujeres: un programa hecho por mujeres, para mujeres.
Por supuesto, siempre existía el riesgo de que un reboot de Buffy no funcionara, por las razones mencionadas. Aun así, como fan —y como feminista— debo decir que me siento decepcionada.
Te puede interesar: Siete varitas de alta frecuencia que elevan tu rutina (y sí valen la pena)
Solo imagina: un chatbot de inteligencia artificial malvado manipulando a una chica solitaria para que cumpla sus órdenes. Una tradwife de TikTok usando sus redes sociales para hipnotizar a sus seguidores. Una chica avergonzada públicamente por su sexualidad, cuyas fotos íntimas fueron compartidas en la escuela, desatando un caos al estilo Carrie. La manosfera podría estar liderada por un demonio real. Los vampiros podrían ser influencers. O veganos. Las posibilidades eran infinitas. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.