María José Baquerizo se abre paso en la joyería ecuatoriana con su lanzamiento Eredità. Esta primera cápsula, desarrollada junto a la casa joyera Guillermo Vázquez, sella su debut en el país y abre una etapa en la que su trabajo empieza a ser conocido por el público después de años de formación y experiencia internacional.
Tiene 29 años y una trayectoria que comenzó lejos de Ecuador. A los 15 se mudó a Estados Unidos para estudiar en un espacio orientado a las artes. Ingresó a una escuela especializada en música, teatro, danza y artes visuales. “Era un colegio donde todo era creatividad. En Guayaquil tenía muy poco acceso a eso”. En este lugar aprendió sobre escultura, diseño de modas, pintura y trabajo tridimensional.
Baquerizo no venía de una formación técnica en orfebrería, pero creció rodeada de piezas y objetos que observaba en casa. Por eso, decidió especializarse en diseño de joyería en el Pratt Institute, en Nueva York. Allí aprendió todo sobre este mundo y el proceso completo de crear una pieza desde cero. En la universidad obtuvo un premio —ganó el tercer lugar— por un par de aretes elaborados en platino con esmeraldas de laboratorio, inspirados en orquídeas ecuatorianas. Este trabajo fue exhibido en la New York Jewelry Week y fue uno de sus hitos académicos.
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Tras su graduación, trabajó en The Jewelry Group en la misma ciudad, donde participó en el desarrollo de colecciones para marcas internacionales de alta gama. “Era un ritmo muy exigente, con entregas constantes y mucho nivel de detalle”. Durante casi dos años, manejó procesos de desarrollo, producción y coordinación con firmas de lujo. Volvió a su ciudad natal después de esa etapa con la idea de empezar sus propios proyectos.
“Sentía que era el momento de regresar y construir algo desde acá”.
Ya en el país, comenzó a trabajar de manera independiente hasta que su portafolio llegó al equipo de Guillermo Vázquez. El encuentro ocurrió en 2025, en Cuenca, donde presentó su trabajo. Aquel día se abrió la posibilidad de una colaboración “inédita”. “Es la primera vez que ellos hacen una alianza con un diseñador externo, en 60 años”. Baquerizo proviene de una familia con vínculos en el mundo del lujo y la joyería. Su madre, Rosanna Queirolo, explica que son “parte de una historia ligada a la creatividad. Cuando nos encontramos con los directivos de la marca, había muchas cosas en común”. Así nació Eredità, que significa herencia en italiano. El nombre es por los orígenes de la familia de Baquerizo y es la idea central de la colección.
“Queremos transmitir vínculos entre generaciones”.
La inspiración nace a partir de la relación con su madre, Rosanna. “Es una conexión muy fuerte, muy presente en todo el proceso. Yo la admiro y quiero que lleve algo mío siempre”, dice esta guayaquileña. La propuesta está compuesta por cuatro piezas: un anillo, un collar, una pulsera y unos aretes, todas elaboradas en oro de 18 quilates con diamantes naturales, engastados de forma continua.
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El elemento central del concepto es un símbolo que une el infinito con un corazón. “La figura comienza como un trazo infinito que, en su recorrido, se transforma en corazón, acompañado por una línea de diamantes que refuerza la continuidad del diseño. No queríamos piezas solo estéticas. Son objetos que tienen un significado emocional y que puedan acompañar en el tiempo”, manifiesta Baquerizo.
La creación tomó alrededor de seis semanas de trabajo conjunto, con múltiples ajustes hasta obtener el resultado final. “María José venía con un ritmo de trabajo muy ágil por su experiencia en Nueva York”, dice Queirolo. Las piezas tienen un rango de precios que va de US$ 600 a US$ 1.200, dependiendo de la complejidad y la cantidad de oro y diamantes utilizados. Para esta ecuatoriana, Eredità representa el inicio de su carrera como diseñadora en Ecuador. Para ambas familias, es una forma de contar una historia compartida en piezas concretas que hablan de patrimonio y continuidad. (I)