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¿Por qué el año del Caballo de Fuego importa más de lo que crees?

Una guía para entender el año del Caballo de Fuego desde la astrología china, sin caer en generalizaciones.

Por Camila Miranda Mieles

Harper's BAZAAR Ecuador — Cortesía

Hace no muchos años, recuerdo que lo único que despertaba curiosidad alrededor de la astrología era la clásica pregunta: ¿y tú qué signo eres? Con el tiempo, la conversación se volvió un poco más conocedora y empezó a incluir otros elementos de la carta astral: sol, luna y ascendente. Sin embargo, últimamente, cuando el tema sale a la mesa, se suma una nueva interrogante: ¿cuál es tu signo del zodiaco chino?

Yo siempre supe que mi signo dentro de la astrología china es el caballo, pero ahí terminaba todo mi conocimiento sobre el tema. Para quienes saben poco de esta materia —como yo— resulta que este nuevo año chino estará regido precisamente por el caballo. Así que cuando alguien me soltó ese fun fact que, además, coincidía con mi propio signo, fue casi inevitable querer entender qué significaba realmente y por qué cada vez más personas están hablando de ello.

¿Qué diferencia a la astrología china del horóscopo que conocemos?

Aunque solemos meter todo bajo el mismo paraguas de “astrología”, no todos los sistemas leen el tiempo de la misma manera. Para entender esas diferencias, Harper’s BAZAAR Ecuador conversó con Amanda Manuela Zaldumbide, especialista en feng shui y metafísica china, quien explica que una de las claves está en la forma en que cada sistema interpreta los ciclos.

“Si bien la astrología occidental también juega con las líneas del tiempo, en la china trabajamos a partir de las polaridades yin y yang”. Estas polaridades —explica— son las que forman el chi y, en conjunto, el universo. “Son opuestos que se complementan y que permiten desmenuzar mejor los procesos que una persona puede afrontar en un período puntual”.

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A esta lectura se suma el trabajo con los cinco elementos propios de la metafísica china. “Nosotros hablamos de fuego, madera, agua, metal y tierra”. A diferencia de otros sistemas, cada uno de estos elementos está vinculado a aspectos concretos de la vida, lo que permite una interpretación más específica de cómo se manifiestan las energías en determinado momento.

Desde esta lógica, un mismo año no significa lo mismo para todas las personas. “No es casualidad que venga un Caballo de Fuego y que, para algunas personas, ese fuego simbolice dinero; para otras, disciplina; para otras, muchos recursos o mucho trabajo”. La lectura —añade Zaldumbide— siempre es particular y depende de cómo esa energía interactúa con la carta de cada individuo.

Más que una herramienta de predicción, la astrología china se plantea como una forma de comprensión. “Estas herramientas milenarias nos sirven para ser más conscientes del tiempo, del espacio y de las decisiones que vamos tomando”. Tres aristas que, desde su experiencia, ayudan a encontrar mayor equilibrio y claridad en los procesos personales.

¿Qué trae el año del Caballo de Fuego?

El año nuevo chino comienza oficialmente el 17 de febrero, fecha en la que —desde el calendario lunar— se siente con mayor fuerza este nuevo ciclo. Para la experta, el año del Caballo de Fuego no pasa desapercibido. “Es un torbellino de cambios porque el caballo de por sí es una energía rápida. No es un año para estar tranquilo, sentado, esperando que las oportunidades se den. Además, se combina con el fuego, que es como el sol: alumbra, da luz, da brillo, da vida”.

“Las personas pueden llegar a sentirse alegres, motivadas, optimistas, empeñosas de hacer que las cosas funcionen”. Sin embargo, aclara que esa misma energía también tiene un contraste inevitable. “El fuego es pasión y puede traer una pugna de poderes, liderazgo a flor de piel”. A nivel colectivo, se viene una energía de movimiento y justicia que exige acción: las cosas deben hacerse bien y avanzar, porque quedarse quieto no es opción. Desde su mirada, el caballo viene a empujar aquello que ya debía haberse decidido antes. 

“Es una energía que te lleva hacia lo que te da gusto, hacia lo que te hace crecer, hacia lo que realmente te apasiona”.

Zaldumbide lo define como un año de reseteo y movimiento que impulsa decisiones, crecimiento personal y una fuerte atención a la belleza y al autocuidado, siempre con orden y disciplina.

¿Por qué no todas las personas viven este año de la misma manera?

Aunque marca un clima energético general, Zaldumbide insiste en que no se manifiesta igual para todos. Uno de los errores más comunes es creer que basta con conocer el animal del año de nacimiento para entender cómo se vivirá el ciclo. “Creemos que solo tenemos un animal por año y no es así”. En la astrología china, cada persona tiene un animal asociado al año, al mes, al día y a la hora de nacimiento; y todos esos elementos interactúan entre sí. Por eso, dos personas nacidas el mismo año pueden experimentar el año del caballo de formas completamente distintas. 

Dentro de este calendario chino existen relaciones específicas entre los animales: algunos se llevan muy bien con el caballo y otros no tanto. Cuando la energía del año que viene es opuesta a la de la carta personal, no se trata de tener miedo, sino de mantener apertura frente a los cambios. Zaldumbide aclara que un año desafiante no es sinónimo de algo negativo. Incluso con tensiones fuertes, puede convertirse en un período de crecimiento, según cada persona. Por eso, más que pensar si será un “buen” o “mal” año, la clave está en observar qué se mueve y en cómo se transita ese proceso.

Más allá de las predicciones

La experta insiste en que el primer paso no está en mirar hacia afuera, sino hacia adentro —como nos enseña la astrología occidental también—. “Venimos de un período que invitó mucho a ver hacia adentro, a soltar cosas, a cambiar de piel”, manifiesta Zaldumbide, refiriéndose a que estamos terminando el año de la serpiente. Por eso, antes de entrar de lleno en esta nueva energía, la observación clave pasa por reconocer qué es lo que ya cumplió su ciclo. “Hay quienes todavía no sueltan y llevar esa maleta en el año del caballo va a pesar mucho”. A diferencia de ciclos anteriores, esta energía no espera. 

“Seguir en una relación que no va, en un trabajo que no te gusta, postergando decisiones… el caballo te arrastra con eso”. 

Otro punto clave tiene que ver con la forma en que muchas personas se informan. “Creer todo lo que dice el internet es un error enorme”. En lugar de buscar respuestas rápidas o predicciones absolutas, la invitación pasa por observar las propias decisiones. “Esto no es magia ni clarividencia. A través de nuestras decisiones creamos nuestro camino”. Según ella, las herramientas de la metafísica china funcionan como acompañantes para tomar decisiones más conscientes, no como un manual del destino. (I)