Harper's BAZAAR

¿Qué pasaría si tu vida hubiera tomado otro rumbo? ¿Y si pudieras cambiarla con la sabiduría que tienes hoy? Es una pregunta que todos nos hacemos al menos una vez, pero en la película italiana The Kidnapping of Arabella ese pensamiento invade constantemente la mente de Holly, una atribulada joven de 28 años.

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Entonces, un día, Holly (Benedetta Porcaroli) cree encontrar su oportunidad en Arabella (Lucrezia Guglielmino), una niña de siete años que se le acerca mientras almuerza sola en el estacionamiento de un Taco King. La pequeña convence a Holly de que es una versión más joven de ella misma, cuando en realidad está huyendo de su egocéntrico padre escritor (Chris Pine, sorprendentemente hablando un italiano fluido). 

Holly, una estudiante de Física desesperada por creer en una anomalía temporal, cae en el engaño de Arabella, convencida de que se le ha presentado la oportunidad de corregir el rumbo de su vida. Así es como Arabella termina siendo secuestrada. “Holly es secuestrada por su propia convicción y por la idea de que puede regresar al pasado”, me cuenta la guionista y directora de la película, Carolina Cavalli, durante una videollamada desde París. 

“Ese deseo de volver atrás era, en realidad, el deseo de tener una segunda oportunidad y empezar desde el momento en que todo podría haber sucedido de otra manera”.

El film, que es el segundo largometraje de Cavalli, debutó con gran reconocimiento de la crítica en el Festival Internacional de Cine de Venecia 2025, consolidando a la directora de 36 años como una figura internacional a seguir y obteniendo un estreno limitado en Estados Unidos.

Este nostálgico drama de carretera gira en torno a la poderosa química y la peculiar relación entre sus protagonistas: una mujer apática y socialmente aislada, y una niña inteligente que solo quiere ser escuchada. Ambas chocan porque Holly anhela regresar en el tiempo, mientras Arabella desea avanzar hacia el futuro. Sin embargo, también se convierten en refugio la una para la otra frente al mundo hostil que las rodea. Tal vez no estén unidas por un viaje temporal, sino por la firme convicción de encontrar una mejor forma de vivir.

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En la superficie, Cavalli construye una película llena de humor, bromas y travesuras, como si Federico Fellini hubiera dirigido Thelma & Louise. Pero bajo ese tono ligero late una corriente mucho más oscura. Holly lidia claramente con un trastorno mental no diagnosticado. Aunque lo que más la consume es una profunda soledad, alimentada por la sensación de no haber alcanzado su potencial y por la ausencia de amor familiar.

Porcaroli, ganadora del premio a Mejor Actriz en el Festival de Venecia por este papel, ofrece una interpretación delicadamente matizada de esta protagonista recluida: una mujer de 28 años golpeada por la vida, pero que conserva una ingenuidad entrañable.

Para que este drama funcionara, Cavalli sabía que necesitaba encontrar a la Arabella perfecta para equilibrar la personalidad de Holly. “Sentí que Lucrezia Guglielmino estaba preparada para vivir una aventura, y que, como personaje, era muy curiosa y muy tierna”, dice sobre la actriz de ocho años, destacando su “fuerza ingenua y su convicción”.

Guglielmino transmite con precisión el carácter entrometido y carismático de Arabella, impulsando la dinámica casi fraternal entre ambas con una interpretación auténticamente lúdica. Como directora joven, Cavalli reconoce que en ocasiones le costaba soltar el control, pero trabajar con una niña en el set le enseñó que “no puedes controlar todo, y tampoco deberías hacerlo”.

En cuanto a Holly, no dudó en volver a elegir a Porcaroli, quien ya había protagonizado Amanda, el debut cinematográfico de la directora en 2022, una absurda historia de crecimiento sobre una joven socialmente torpe, adinerada y llena de conflictos internos que intenta reconectar con una vieja amiga. Ese papel preparó, en cierta forma, a la actriz para interpretar a este nuevo personaje, otra protagonista de mirada inocente cuya búsqueda desesperada consiste, simplemente, en sentirse comprendida. Tanto Amanda como Holly están lejos de ser personajes perfectos, pero Cavalli y Porcaroli consiguen retratarlas con una profunda empatía. 

“Compartimos una manera muy similar de dar vida a los personajes”, comenta la directora.

Lo que hace tan efectiva a The Kidnapping of Arabella es la capacidad de Cavalli para revelar aspectos devastadores de sus personajes en medio de situaciones aparentemente absurdas. En una escena, Holly y Arabella idean un plan para ganar dinero ofreciendo a Arabella como niña de las flores frente a una capilla. Una pareja termina invitándolas a su boda y posteriormente a su casa. En el rostro de Holly se percibe un cambio emocional: por primera vez parece sentirse acogida por el calor de una familia. Se sube a una silla para anunciar su felicidad.

“Está tan feliz de sentirse invitada e incluida que dice que esa es la mejor noche de su vida y que ama a todas las personas presentes. Pero esa sensación de pertenecer a un entorno alegre y afectuoso se destruye muy pronto para ella cuando Arabella roba un huevo de oro del baño de la casa. Me parece una escena divertida, tierna y, al mismo tiempo, un poco triste”.

Ese momento resume perfectamente el ritmo de la película,  una que oscila constantemente entre la felicidad absurda y efímera y la dura realidad de estar vivo. La fuerza duradera de esta historia de crecimiento reside en sus personajes, construidos por Cavalli con sensibilidad, virtudes y defectos por igual. Aunque retrata con enorme claridad las injusticias de la vida, la directora nunca deja de encontrar humanidad en ellas.

“Me encanta cuando existe un mundo frío, gris y solitario, pero aun así los personajes logran surgir a través de un gesto de ternura, como si ni siquiera fueran plenamente conscientes de lo cruel que es el mundo que los rodea”, concluye. 

Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR Estados Unidos. (I)