Es poco frecuente encontrar obras abiertamente queer, creadas por artistas LGBTQ+, que se remonten a un siglo atrás o incluso más. Muchos escritores no llegaron a ver sus obras publicadas en vida. La novela revolucionaria de E. M. Forster, Maurice, que comenzó a escribir en 1913 y que incluía un final feliz poco habitual para la época, no se publicó sino hasta 1971, un año después de su muerte. Los poemas de amor de Emily Dickinson, que muchos críticos creen que estaban dedicados a su cuñada, Susan Gilbert Dickinson, ni siquiera fueron descubiertos hasta mucho después de su fallecimiento. Pero incluso quienes lograron publicar sus obras en vida tuvieron que enfrentar obstáculos. Al agente de James Baldwin le aconsejaron que quemara el manuscrito de Giovanni’s Room. Jane Rule recibió más de 20 rechazos al intentar encontrar una editorial para Desert of the Heart.
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Una de las películas más aclamadas por la crítica este año, La bola negra, está basada en una obra inconclusa del mismo nombre, escrita en 1936 por el poeta y dramaturgo español Federico García Lorca. En las cuatro páginas que se conservan del relato, un joven adinerado intenta conseguir acceso a un exclusivo casino de Granada. Para decidir si puede entrar, los miembros recurren a un sistema de votación en el que cada uno deposita una bola blanca a favor o una negra en contra. Tras la votación, el joven recibe una bola negra. Más tarde, cuando su padre le pregunta por qué cree que lo rechazaron, el muchacho le responde que fue porque es gay.

Trágicamente, Lorca nunca tuvo la oportunidad de terminar lo que pudo haber sido una historia revolucionaria. Fue fusilado por las fuerzas nacionalistas tras ser encarcelado durante los primeros meses de la Guerra Civil española, y sus restos nunca han sido encontrados. Sin embargo, había dejado detalladas sus ideas para la obra en una carta dirigida a su colega dramaturgo Cipriano Rivas Cherif.
Es aquí donde entran en escena Javier Calvo y Javier Ambrossi, el dúo de directores cariñosamente conocido como “Los Javis”. Su película reescribe parcialmente la historia al imaginar que Lorca —quien también aparece como personaje— logra completar casi toda su obra, a excepción de las últimas páginas. La trama transcurre en tres épocas distintas —1932, 1937 y 2017— y explora las vidas de diferentes hombres homosexuales a lo largo de un siglo, todos vinculados de alguna manera con el trabajo del escritor. El elenco incluye figuras como Miguel Bernardeau, de Élite; el cantautor de folk-pop Guitarricadelafuente y la nominada al Óscar Glenn Close.

“No tenemos tantas películas ni libros que aborden la historia que nos une como comunidad, la comunidad queer. Por eso queríamos hacer algo grande. Queríamos que fuera épico y que tuviera fuerza”, comentó el codirector Ambrossi.
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Para reconstruir la historia, los directores investigaron cartas antiguas y archivos con el fin de imaginar cómo Lorca podría haberle dado un final. “Éramos como detectives. Fue divertido descubrir que le gustaba hablar de sus proyectos en las fiestas”, señaló el codirector Calvo. Precisamente, a partir de estas pistas fue tomando forma la historia de La bola negra (pero no te preocupes: no hay spoilers).

Ahora, Los Javis recuperan esta historia poco conocida con el propósito de preservar la memoria queer y mantener vivo el legado de alguien que no pudo expresar su verdad con libertad.
“Todos estamos unidos por esta bola negra que compartimos y nos transmitimos de generación en generación. Una bola negra que representa el silencio, el dolor y la vergüenza, pero que también es una chispa de vida, deseo, amor y alegría. Siento que este proyecto me hizo sentir orgulloso de mi comunidad y de las personas valientes que lucharon antes que yo", expresó Calvo.
La bola negra ya está en cines y llegará a Netflix el 2 de diciembre. (I)
Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR Estados Unidos.