Cuando una persona emprende, normalmente lo hace con el objetivo de dejar de trabajar para alguien más, manejar sus tiempos y tener un trabajo secundario. El miedo ante la pérdida de estabilidad financiera o al fracaso encontró una tregua al tener la certeza de recibir un ingreso fijo a fin de mes. Múltiples plataformas digitales aseguran que, “salvo situaciones extremas, en las que veas que tu salud o tu vida personal están llegando a unos puntos insostenibles, no debes renunciar a tu trabajo por una nueva aventura”.
A todos nos han dicho nuestros padres y abuelos que no dejemos un espacio hasta tener otro consolidado.
Lo que suele pasar en muchos casos es que estas renuncias no son definitivas. Los temas financieros nos mantienen donde ya no pertenecemos. En las múltiples consultas para escribir este reportaje, encontré que lo mejor es estar mentalizado de que estás trabajando para otros hasta que tu propio proyecto sea una realidad. Esta idea tuvo Daniella Leclercq, una de las muchas ecuatorianas que emprendió en paralelo con su full time job. Natalia Almeida, subdirectora ejecutiva de la Alianza para el Emprendimiento y la Innovación (AEI), señala que el emprendimiento femenino representa el 80 % de la fuerza laboral de este género. Es decir, 274 millones de mujeres en el mundo son dueñas de sus propios negocios.

El Global Entrepreneurship Monitor indica que en Ecuador el 50 % de las empresas en etapas nacientes son de mujeres. De esta cifra, solo el 38 % logra sostener su proyecto por más de tres años (en hombres la cifra es casi un 10 % mayor). Leclercq, comunicadora colombiana, es la fundadora de Evora, una marca de ropa que empezó en 2020 en Quito, tras los recortes que se dieron en la pandemia del Covid-19. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el 6,1 % de las mujeres perdió su trabajo en 2021, mientras que en los hombres alcanzó solo el 4 %. En ese momento, ella laboraba en Yanbal Ecuador como coordinadora de Comunicación, pero siempre tuvo una pasión por la moda, que transmitía en sus outfits.
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La idea de Leclercq era crear prendas deportivas que fueran versátiles. Sus tops, en especial el scrunchi, se pueden utilizar como terno de baño o top deportivo. Las telas son de secado rápido y con protección UV, por lo que pueden tener más de un uso concreto. Los leggings de colores oscuros sirven para una fiesta, para la oficina o para ir al gimnasio. Esa capacidad de reutilizar una prenda es lo que buscaba.
Hoy, al estar en Bogotá trabajando para Visa como coordinadora de Client Care, la dinámica es otra. Las prendas se confeccionan en Medellín, aprovechando el talento de su país natal. Ahora cuenta con una socia que le ayuda con las entregas a sus clientas en Quito. Su sueño a largo plazo es poder vivir de Evora. Sin embargo, requiere de mucha disciplina y pasión. Ella le dedica tiempo los fines de semana, las noches o las “horas muertas”. Al tener tres días de trabajo presencial y dos de teletrabajo, dedica a su emprendimiento el tiempo que no usa para movilizarse o almorzar en la oficina.
Paul Graham, programador inglés y escritor, popularizó el término “ramen rentable”, que significa que una startup genera el dinero suficiente para cubrir los gastos básicos de los fundadores. Ese es el momento para renunciar a un puesto a tiempo completo y enfocarse 100 % en el negocio propio. Adriana Orellana, fundadora de Ali Botanics, empezó su marca de cosmética natural con el objetivo de no estar en el mundo corporativo. Su último trabajo fue en el diario El Comercio como Digital Marketing Manager. Su pasión por la cosmética natural comenzó en 2016, cuando terminaba su máster en Marketing Internacional en Escocia. Al graduarse se quedó en Londres a realizar unos cursos sobre el tema y desde ahí quedó sembrada la idea. “Mi necesidad personal me llevó a crear la marca, no encontraba productos que realmente fueran efectivos y al mismo tiempo naturales”. Años después, se siente satisfecha de ver los testimonios de sus clientas y la fidelidad hacia la marca. Empezó con pocos productos —entre ellos el Night Face Balm— y hoy cuenta con 15 ítems para el cuidado facial y capilar. Su crecimiento le permitió tener un showroom en la República de El Salvador, en Quito.
Las principales razones por las que las mujeres emprenden —según Almeida— son la falta de empleo, salarios bajos y la necesidad de conciliar la vida familiar y profesional. Un trabajo convencional no les da la flexibilidad que se requiere para manejar estas dos aristas. Por ello, Ecuador, según el informe Global Entrepreneurship Monitor, se ubica entre los seis países con mayor actividad emprendedora en el mundo. Nuestras entrevistadas son parte de esta estadística…
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