Congelar los óvulos es un tema del que se habla cada vez más y es una posibilidad en Ecuador desde hace 16 años. Celebridades como Priyanka Chopra o Sofía Vergara lo hicieron para mantener la oportunidad de ser madres. Pero nosotras, personas comunes, también nos enfrentamos a este tipo de disyuntivas y es necesario conocer qué implican. Pablo Valencia, ginecólogo y especialista en reproducción humana, explica que las mujeres nacemos con un número limitado de óvulos; y a partir de los 32 años se pierde la cantidad y la calidad de estos. El especialista señala que la mayoría de sus pacientes opta por este tratamiento entre los 32 y los 40 años.
“Por ejemplo, la probabilidad de tener un buen óvulo en los 30 es de uno en 1.000. En los 40, la posibilidad baja de uno en 100”.
La mejor edad —de acuerdo con Valencia— es empezar desde los 20 hasta los 32 años. Aunque hay mujeres de 38 años que lo han hecho y han concebido sin mayor riesgo. Con el paso del tiempo, el inconveniente es que se debe recurrir a más de un tratamiento para estimular el óvulo.
¿Por qué hacerlo desde tan joven? Si bien a los 20 ni siquiera sabemos qué estudiar —peor afrontar una decisión tan fuerte—, existen razones médicas que van más allá de postergar la maternidad o priorizar otros roles. Diagnósticos como el cáncer o la endometriosis, que generan quistes, pueden destruir a los óvulos. Para Valencia, hacerlo por temas sociales es un “seguro de fertilidad”, pero hacerlo por temas médicos es “no perder nunca la oportunidad”.
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¿Cómo es el proceso?
Si estás interesada, debes acudir al ginecólogo y realizarte dos análisis. El primero es un examen de sangre para ver los niveles de la hormona antimulleriana, que indica el número de óvulos. La segunda es una ecografía en los primeros días del ciclo menstrual, para observar el marcador de la reserva ovárica. Con estos resultados se determina si la persona requiere una sola estimulación o varias. Esto consiste en inyecciones subcutáneas que una misma se inyecta. Durante este proceso, hay quienes optan por un acompañamiento psicológico. Una paciente de 28 años —que prefirió mantenerse en anonimato— lo hizo luego de un divorcio para tener la posibilidad de convertirse en madre, aunque ya no estuviera en una relación sentimental.
El número de inyecciones necesarias depende de cada cuerpo. Normalmente, son entre una y 14. De igual manera, debes realizarte tres o cuatro ecografías para ver que el tamaño del folículo esté en un punto óptimo. La última inyección es una noche antes de la aspiración. Aquí se pasa por una sedación intravenosa y el procedimiento dura 15 minutos. La recuperación, no obstante, toma dos horas. Posteriormente, en el laboratorio se identifica cuántos óvulos se obtuvieron, se limpian y se evalúa la calidad…
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