Harper's BAZAAR

Quito se vistió de gala con el preestreno exclusivo de El diablo viste a la moda 2. La función reunió a 47 invitados —entre celebridades, influencers y figuras reconocidas del medio— en la sala VIP de Cineplex Bistro Bar, en una noche pensada para celebrar la relación entre moda, cine y cultura visual contemporánea. 

Un espacio donde referentes del mundo creativo y amigos de la revista compartieron butacas, brindis y una conversación divertida.

Desde la llegada, el ambiente estuvo marcado por la elegancia. Los accesos se decoraron con arreglos florales que perfumaban el espacio con notas de rosa y granadilla, creando una antesala sofisticada al preestreno. El Bistro de Cineplex se vistió con una paleta dominada por rojos, blancos y negros intensos, en sintonía con la gráfica del evento. Los invitados fueron recibidos en la zona VIP con copas de champán y una de las últimas ediciones de la revista.

the devil wears prada 2
Fotografía: Daniel Queirolo.
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Fotografía: Daniel Queirolo.

El dresscode, que sugería detalles en rojo y negro, se hizo notar en cada look: desde trajes sastre impecables y vestidos estructurados hasta accesorios que reinterpretaron el espíritu sofisticado de la cinta. Para Daniela Armijos, profesional invitada al evento, la atmósfera fue un guiño directo a la película. “Creo que le dio un toque especial con los elementos que incluyeron. Sobre este filme, siento que la primera nos enseñó muchas cosas más allá de la moda: buscar un balance laboral y entender cómo podemos estar en lo más alto y en lo más bajo a la vez”.

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Fotografía: Daniel Queirolo.
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Fotografía: Daniel Queirolo.

Veinte años después de la historia que conquistó a toda una generación, esta secuela retoma el universo de la revista Runway con el regreso de los personajes. Miranda Priestly, Andy Sachs, Emily y Nigel vuelven en un escenario donde la moda convive con la crisis de los medios tradicionales y el auge de las plataformas digitales. Esta película explora cómo se reconfiguran el poder, la influencia y las lealtades en una industria que ya no se define solo por las páginas impresas, sino por la inmediatez de las redes sociales y la presión por mantenerse relevante. 

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Para Armijos, la cinta también dialoga con la realidad del país. “Creo que en Ecuador nos caracterizamos mucho por ser una cultura de workaholics y siento que en la película eso también está presente. Pero, sobre todo, habla del talento de las mujeres, que existe aquí y es parte de la industria. La pasión que nos caracteriza y los límites que son necesarios”. Entre reflexiones sobre trabajo, vocación y ambición, la noche dejó claro que el universo de El diablo viste a la moda está en nuestras calles, en los looks que vemos todos los días y, sobre todo, en nuestras decisiones. (I)