Hace unos meses, me encontré recostada en una habitación del Santa Monica Proper Hotel (Estados Unidos) con una vía intravenosa en el brazo, viendo cómo un líquido transparente goteaba lentamente hacia mi torrente sanguíneo. Estaba allí para el primer retiro de bienestar curado del hotel, realizado en alianza con Hundred Health. El tratamiento era algo llamado Niagen, una forma patentada de ribósido de nicotinamida, o NR, un compuesto que el cuerpo convierte en NAD, una molécula vinculada con la reparación celular, la producción de energía y el envejecimiento; y que rápidamente se ha convertido en uno de los tratamientos más comentados en los círculos de longevidad y bienestar.
Hasta ese fin de semana, había escuchado el término NAD de forma fragmentada: en podcasts, en consultorios dermatológicos y en conversaciones sobre energía, piel y envejecimiento, pero nunca había entendido del todo qué era realmente o qué hacía. El NAD es un elemento habitual en clínicas de bienestar de alta gama y programas de longevidad, donde suele ofrecerse como suero intravenoso, inyección o suplemento. Sin embargo, muchas personas que lo prueban no pueden explicar completamente qué se supone que hace o cómo funciona exactamente.
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Al igual que el colágeno en polvo, Ozempic y la terapia de luz roja antes que él, el NAD ha pasado rápidamente de la investigación médica al mainstream cultural, donde ahora existe en un espacio intermedio entre la ciencia legítima, los tratamientos de bienestar de lujo y la tendencia en redes sociales. Figuras públicas como Jennifer Aniston, Hailey Bieber, Gwyneth Paltrow, Kendall Jenner y Kim Kardashian han hablado sobre el uso de terapia intravenosa de NAD o suplementos que potencian el NAD, ayudando a impulsar este tratamiento dentro de la conversación.
En un episodio de The Kardashians, Kendall Jenner y Hailey Bieber aparecieron recibiendo juntas sueros intravenosos de NAD, un momento que ayudó a presentar este tratamiento a una audiencia mucho más amplia. Gwyneth Paltrow, quien asegura usar sueros e inyecciones de NAD, lo describió recientemente como “obviamente una palabra de moda en longevidad”, y añadió que es “un compuesto increíble para el metabolismo y la reparación celular”. Mientras tanto, se proyecta que el mercado de clínicas de terapia intravenosa de NAD por sí solo crezca de aproximadamente US$ 511 millones en 2025 a más de US$ 1.000 millones para 2032, una señal de la rapidez con la que una molécula relativamente desconocida se transforma en una fuerza en auge dentro de la industria del bienestar.
¿Qué es el NAD (y el NAD+)?
El NAD, siglas de nicotinamida adenina dinucleótido, es una molécula presente en cada célula del cuerpo. Cuando las personas hablan de NAD en un contexto de bienestar o longevidad, generalmente se refieren al NAD+, la forma activa que el organismo utiliza para la producción de energía y la reparación celular. “Ayuda a la célula a gestionar la energía”, explica Eric Verdin, médico científico y director ejecutivo del Buck Institute for Research on Aging, quien estudia metabolismo y longevidad. Para describir cómo esa energía se mueve realmente por el cuerpo, utiliza una analogía de transporte:
“Es como un camión que lleva energía desde donde se produce hasta donde se necesita”, explica.
El NAD+ también cumple un papel en la activación de enzimas involucradas en la reparación del ADN y en las respuestas al estrés celular. Como explica Andrew Shao, vicepresidente senior de Niagen Bioscience: “El NAD+ ayuda a convertir los alimentos en energía celular y activa sistemas clave de reparación". El cuerpo ya cuenta con sistemas internos tanto para producir como para reciclar el NAD, generándolo a partir de nutrientes como la vitamina B3 y aminoácidos como el triptófano, y descomponiéndolo y reconstruyéndolo de manera continua a medida que las células lo utilizan.
¿Por qué las personas toman NAD y qué se supone que hace?
En esencia, el atractivo del NAD está relacionado con la longevidad. A medida que los niveles de NAD+ disminuyen con la edad, algunos investigadores creen que esa reducción puede contribuir a una menor producción de energía, una reparación celular más lenta y cambios metabólicos más amplios con el tiempo. Esto ha dado lugar a una ola de tratamientos diseñados para aumentar los niveles de NAD, con el objetivo de ayudar a que las células funcionen de manera más eficiente durante más tiempo.
“Cuando los niveles de NAD bajan, tu capacidad para utilizar energía también disminuye —dice Eric Verdin—. La energía es central no solo para la actividad física, sino también para tu pensamiento, para todo en tu cuerpo. Incluso los procesos de reparación, mientras duermes, generan energía”. Según Andrew Shao, esta disminución está impulsada por múltiples factores: “Los niveles de NAD+ disminuyen de forma natural con la edad, comenzando a finales de los 20 y principios de los 30 años, debido a una combinación de factores: aumento del estrés celular, acumulación de daño en el ADN, inflamación y una menor eficiencia en la capacidad del cuerpo para producir y reciclar NAD+”.
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El NAD en sí suele administrarse mediante sueros intravenosos o inyecciones en entornos clínicos o de bienestar, mientras que compuestos como el ribósido de nicotinamida —un precursor del NAD, conocido como NR— se consumen con mayor frecuencia como suplementos diarios, aunque algunas clínicas también los ofrecen en forma intravenosa.
NAD vs. Niagen: ¿por qué importa la forma de administración?
Parte de la confusión es que “NAD” suele usarse como una forma abreviada para referirse a varias moléculas y tratamientos relacionados que no son intercambiables. El NAD+ es la forma que utiliza el cuerpo, mientras que compuestos como el ribósido de nicotinamida, o NR, son precursores que ayudan al organismo a producir más NAD. Niagen es una forma patentada de ribósido de nicotinamida.
“La molécula de NAD+ es demasiado grande para entrar directamente en las células y debe descomponerse en precursores”, explica Andrew Shao. Esa es parte de la razón por la que los precursores como el ribósido de nicotinamida suelen describirse como más fáciles de utilizar para el cuerpo; alimentan las vías existentes que construyen NAD, en lugar de administrar la molécula completa de una sola vez.
Esa diferencia se hace especialmente evidente en cómo se sienten estos tratamientos. La terapia intravenosa de NAD+ suele reportarse como incómoda, y muchos pacientes describen opresión en el pecho, náuseas, calambres y la necesidad de ralentizar considerablemente el goteo para poder tolerarla.
¿Realmente funciona?
La gran pregunta es si aumentar los niveles de NAD realmente mejora la salud. La respuesta todavía está evolucionando y sigue siendo objeto de intenso debate. “Todos los ensayos clínicos que se han realizado en humanos han fracasado en su mayoría”, afirma Eric Verdin.
“Realmente no hay evidencia de que beneficien tu salud”.
Por otro lado, Andrew Shao señala ensayos clínicos que muestran aumentos en los niveles de NAD. “Ensayos clínicos aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo en adultos sanos… dieron como resultado un aumento promedio del 150 % en los niveles de NAD+ después de solo tres semanas”.
Pero elevar los niveles de NAD+ y mejorar los resultados de salud a largo plazo no son lo mismo. Más allá de investigadores individuales y empresas, la comunidad científica en general sigue siendo cautelosa. Los potenciadores de NAD muestran mecanismos prometedores para la producción de energía y la reparación celular, pero la evidencia en humanos sigue siendo limitada, ya que muchos estudios se centran en biomarcadores más que en resultados a largo plazo.
A diferencia de los tratamientos con receta, las terapias con NAD no están aprobadas por la U.S. Food and Drug Administration para fines antienvejecimiento o de longevidad; y la mayoría de los productos relacionados con el NAD se venden como suplementos dietéticos, lo que significa que no están obligados a demostrar su eficacia antes de llegar a los consumidores. Si sientes curiosidad por la suplementación con NAD, esta es la opción más popular y mejor valorada en Amazon.

El panorama general
El NAD+ puede ser una molécula real e importante en el cuerpo, pero cómo —y si realmente— potenciarlo se traduce en beneficios significativos para la salud sigue siendo una pregunta abierta. “Esto indica que las personas ya no solo confían en sus médicos para cuidarlas y mantenerlas sanas”, dice Eric Verdin.
Al mismo tiempo, advierte que no todo lo que se comercializa bajo el paraguas de la longevidad está respaldado por evidencia. “Hay toda una serie de personajes dudosos que están capitalizando esto e intentando ganar dinero rápido. Odio toda la idea de estos sueros intravenosos. Es lo que yo llamo medicina de Instagram: pseudocientífica. No hay base científica para esto, y creo que todas estas tiendas de IV, en lo que a mí respecta, deberían cerrarse. No creo que aporten nada a la ecuación, excepto hype y, en cierta medida, una mentira”.
Por ahora, el NAD se encuentra en el centro de esa tensión: un campo legítimo de investigación científica que rápidamente se ha convertido en un fenómeno cultural y comercial, y al que cada vez más personas recurren con la esperanza de mantenerse saludables por más tiempo. (I)
Nota publicada originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.