Mi último día de viaje fue más caótico de lo habitual. Para ponerlo en contexto: faltaban 15 minutos para salir rumbo a un vuelo de 16 horas a Seúl; y yo estaba revolviendo desesperadamente cada cajón en busca de uno de mis imprescindibles de viaje. No, no era mi pasaporte, sino mis adoradas medias de compresión.
Contenido relacionado: Menos volumen, más sentido: la marca que replantea cómo vestimos
Aunque mostrar los pies descalzos en un avión es un faux pas (error de conducta), hago una excepción discreta para ponerme mis medias de compresión hasta la rodilla. Puede que no sean el accesorio más sexy ni el más cool para volar, pero para mí son innegociables. Y no soy la única: basta con observar el avión para ver a otras personas —principalmente mujeres— ajustándose estos calcetines. Además, mi feed de TikTok está lleno de mujeres de todas las edades que los elogian como un esencial de bienestar.
Tradicionalmente reservadas para personas con várices, tendencia a coágulos sanguíneos o mujeres embarazadas, las medias de compresión ejercen una presión suave —más intensa en el tobillo y progresivamente más ligera hacia la rodilla— para impulsar la circulación sanguínea hacia arriba. Al dirigir la sangre hacia el corazón, en lugar de que se acumule en tobillos y piernas, ayudan a reducir la hinchazón, favorecen la recuperación muscular y fortalecen el sistema linfático.
Aunque suelen utilizarse en contextos médicos, los doctores también las recomiendan durante vuelos (especialmente de larga distancia), ya que la falta de movimiento puede afectar la circulación. Así, ayudan a promover el drenaje linfático y prevenir la inflamación.
Lee también: ¿Cómo construir una marca de ropa en la era digital?
La doctora Hira Mirza, especialista en pie y tobillo con sede en Houston, recomienda las medias de compresión a pacientes que pasan de pie, caminan largas distancias, necesitan recuperarse después del ejercicio o vuelan con frecuencia, ya que permanecer inmóvil en un avión puede provocar acumulación de líquidos en los tobillos. Y no soy la única editora de Harper's BAZAAR Estados Unidos obsesionada con ellas: la editora ejecutiva Leah Chernikoff incluso las usa ocasionalmente en la oficina.
He probado muchas versiones, desde las mejor valoradas en Amazon hasta un par comprado a último minuto en la farmacia camino al aeropuerto (cuando no encontraba mis favoritas antes de volar a Seúl). Mi nuevo par preferido es de Ricari Studios, el centro de tratamientos corporales aprobado por las chicas cool. Las medias de compresión se miden en milímetros de mercurio (mmHg) y la mayoría de los expertos recomienda un rango de 15 a 30 mmHg. Incluso fui un paso más allá y compré unas con infusión de cobre, cuyas fibras ayudan a la recuperación muscular y a controlar los olores (después de todo, siguen siendo calcetines).
La conclusión es simple: ¿necesitas medias de compresión para un vuelo largo? No necesariamente. Pero sí puedo decir que reducen significativamente la hinchazón, hacen el viaje más cómodo y permiten bajarte del avión sintiéndote mucho más ligera. Y cuando las opciones actuales son discretas y chic, la decisión se vuelve bastante obvia. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.