Existe algo inherentemente inquietante en la intersección entre la ciencia y la estética. Nos inyectamos neurotoxinas sin pensarlo demasiado, extraemos y volvemos a inyectarnos nuestra propia sangre como auténticos científicos locos y hasta fracturamos nuestros huesos nasales para hacer que la nariz se vea más pequeña. Los tratamientos cosméticos se asemejan a una especie de body horror voluntario: experiencias intensas como medio para alcanzar un resultado físico deseado.
Un ejemplo de ello es la nueva clase de inyectables corporales derivados de cadáveres, es decir, de personas fallecidas, que está ganando popularidad rápidamente. Las búsquedas de AlloClae aumentaron un 1.300 % en tres meses y más de un 5.000 % en comparación con el mismo periodo del año pasado, según Google Trends. La gente siente curiosidad por los beneficios particulares de este llamado “BBL zombi”, y los cirujanos plásticos están más que dispuestos a explicarlos.
“AlloClae es un producto de tejido adiposo humano procedente de donantes. El mismo puede utilizarse para restaurar o aumentar el volumen de los tejidos blandos sin que el paciente tenga que someterse a una liposucción para obtener su propia grasa. El material contiene tejido adiposo no viable y matriz extracelular, por lo que proporciona una estructura de soporte, en lugar de funcionar como un trasplante de células grasas vivas”, explica Melissa Doft, cirujana plástica en Nueva York.
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Doft señala que esta diferencia respecto a los procedimientos tradicionales de transferencia de grasa resulta interesante desde el punto de vista estético: “Podemos utilizarlo en zonas donde queremos restaurar o perfeccionar el contorno de los tejidos blandos, como irregularidades localizadas del contorno, hip dips, ciertas deficiencias o asimetrías en el contorno de los senos y áreas específicas donde se ha perdido volumen”.
También resulta útil para pacientes que utilizan un GLP-1 o para quienes no tienen suficiente grasa corporal propia que pueda extraerse mediante una liposucción. “Esto crea un punto intermedio interesante dentro de la cirugía estética: contamos con algo que puede aportar volumen a los tejidos blandos y corregir el contorno, pero sin que el paciente tenga que someterse al proceso de extracción que requiere un procedimiento tradicional de transferencia de grasa”, añade Doft.
Antes de profundizar en el tratamiento, abordemos el cadáver que está en la habitación. “Ha habido cierta controversia en torno al origen de la grasa”, afirma Usha Rajagopal, cirujana plástica y directora médica de San Francisco Plastic Surgery and Laser Center. “Proviene de tejido adiposo de cadáveres donados. Cuando alguien dona su cuerpo, nuestro objetivo es utilizarlo de manera cuidadosa y eficaz, por lo que aprovechamos todas las partes del tejido. Obviamente, los órganos principales se extraen de inmediato, pero también hay personas que donan sus cuerpos cuyos órganos quizá no estén listos para ser extraídos. Después se obtienen la piel, el tejido de la retina y el cartílago. Estos se utilizan como injertos de piel, mientras que los tendones y el cartílago pueden donarse y emplearse en otros procedimientos quirúrgicos”.
El tejido humano donado no es algo inusual en rinoplastias y otras cirugías plásticas, así como en reconstrucciones del ligamento cruzado anterior (LCA) y reparaciones de hernias. Sin embargo, Doft subraya que AlloClae es un producto mucho más avanzado que simplemente grasa de cadáver dentro de un tubo. “El tejido del donante se obtiene mediante un sistema establecido de donación de tejidos, con controles y pruebas para detectar enfermedades transmisibles relevantes. Después, el tejido se procesa y esteriliza antes de convertirse en el producto final. Es importante destacar que los adipocitos del producto final no son viables. No estamos trasplantando las células grasas vivas de otra persona al paciente”, explica.
Según Rajagopal, el tejido adiposo extraído es sometido a un proceso para eliminar su ADN, por lo que carece de propiedades antigénicas que podrían provocar que una persona lo rechazara. “Esa es la parte única del aloinjerto: no hay rechazo. Sí, existe controversia en torno a la ética del procedimiento, pero esto forma parte de un cuerpo donado que, de otro modo, habría sido desechado sin ser utilizado. Así que, de alguna manera, estamos aprovechando mejor el cuerpo humano donado”, afirma la cirujana.
En última instancia, la cuestión ética queda a criterio de cada persona. “Creo que los GLP-1 son una gran parte de la razón por la que está ganando popularidad ahora mismo”, afirma la cirujana plástica Melissa Doft.
Una de las principales limitaciones de los procedimientos de injerto de grasa, como los BBL, es la “retención”, es decir, que cerca del 50 % de la grasa inyectada no sobrevive. Esto no es lo ideal cuando has pagado miles de dólares, te has sometido a anestesia y has asumido los riesgos de una liposucción.
Además, “la extracción de grasa puede dejar su propia deformidad en el contorno”, añade Doft. Esto deja a nuevos productos como AlloClae en una posición ideal para cubrir un vacío estético. “En general, mi experiencia con AlloClae ha sido buena durante un año y medio, y los resultados han sido realmente excelentes. La razón por la que AlloClae ha tenido tanto éxito es que los resultados son inmediatos. Al principio ves la grasa donada, que permanece, y luego tus propias células grasas crecen dentro de ella… Lo que he observado es que, independientemente de la cantidad de cc que inyectes, la retención es del 100 %”, afirma Rajagopal.
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AlloClae está causando sensación en redes sociales como una especie de BBL de nueva generación, especialmente entre influencers naturalmente delgadas. “Creo que los GLP-1 son una gran parte de la razón por la que está ganando popularidad ahora mismo. Las pacientes son significativamente más delgadas, lo que significa que hay menos grasa disponible para transferir o injertar y, al mismo tiempo, esto ha creado una nueva población de pacientes que han perdido volumen y quieren recuperarlo”, afirma Doft.
Pero aumentar sutilmente el volumen de los glúteos es solo uno de sus posibles usos. “Sin duda, puede utilizarse en los senos después de una reconstrucción, cuando una paciente tiene un implante cuyos bordes son visibles o presentan ondulaciones. Se puede añadir grasa en estas zonas para suavizarlas y conseguir que los senos se vean más suaves y naturales. En otras partes del cuerpo, puede utilizarse en zonas con hundimientos o irregularidades provocados por una cirugía previa o por anomalías congénitas", explica Rajagopal.
También puede reproducir los efectos de un aumento de pecho. “Puede utilizarse como tratamiento independiente para aumentar el volumen de los senos sin recurrir a implantes”, añade Rajagopal, o en pacientes que se han sometido a un levantamiento de senos después de retirar sus implantes.
Ambas cirujanas plásticas afirman que el procedimiento dura entre 20 y 30 minutos y que solo se necesita Tylenol durante las primeras 24 horas. “Puede realizarse en el consultorio con anestesia local, después de aplicar lidocaína”, explica Doft. “AlloClae viene previamente envasado en jeringas, listo para inyectarse una vez abierto. Se realiza una pequeña incisión y se inyecta mediante una cánula en la zona donde se necesita volumen; después, el cirujano masajea el área para asegurarse de que el material quede colocado correctamente”.
Según las cirujanas, es normal que la zona de la inyección se sienta sensible y rígida después del procedimiento, pero puedes ducharte y retomar tus actividades habituales en un día. Mientras la incisión cicatriza, evita sumergirla en agua durante períodos prolongados, por lo que no se recomiendan las piscinas ni los jacuzzis. Los efectos secundarios suelen ser leves, como hinchazón y hematomas, y, como ocurre con cualquier procedimiento, existe riesgo de infección. AlloClae todavía está en sus primeras etapas —tiene apenas unos dos años—, por lo que también deben considerarse otros posibles riesgos, como el aumento de quistes mamarios que algunas usuarias han reportado en internet.
El precio varía considerablemente según el lugar del país y, por lo general, se calcula por jeringa. Dependiendo del tamaño de la zona que se vaya a tratar, una sola jeringa cuesta alrededor de US$ 1.500, mientras que la mayoría de las pacientes termina pagando más de US$ 5.000.
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Por ahora, AlloClae se utiliza únicamente en el cuerpo, pero la tecnología todavía es muy nueva. Ni siquiera cuenta con la aprobación de la FDA, ya que está sujeta a normas regulatorias diferentes de las que se aplican a la mayoría de los inyectables: está clasificada como un producto de células, tejidos humanos y productos celulares y tisulares, en lugar de como un medicamento. “He escuchado que habrá una versión más inyectable que se utilizará en el rostro, llamada DermalClae. Estoy deseando que llegue”, afirma Rajagopal, quien también espera que se realicen más estudios, especialmente sobre radiografías mamarias y mamografías en pacientes tratadas con productos de la empresa matriz de AlloClae, Tiger Aesthetics.
Por ahora, quienes buscan aumentar el volumen facial pueden recurrir a Renuva, Sculptra o los tradicionales rellenos a base de ácido hialurónico. (I)
Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR Estados Unidos.