Harper's BAZAAR

En 2026, el espacio exterior se transforma en una extensión emocional, estética y funcional de la vivienda. Más cercano a la arquitectura que nunca, el paisajismo se alía al diseño naturalista, la sostenibilidad y la integración de tecnologías. En Ecuador, tanto en la Costa como en la Sierra, los expertos coinciden en que este espacio es una inversión de valor, salud y estilo de vida.

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Para Gabriela Mirabá, de Green Garden (en Guayaquil), los clientes se involucran en la transformación de sus espacios y esto se inició desde la pandemia. “El Covid-19 nos dijo que todas las personas cambiáramos nuestro pensar con respecto a la jardinería”. Antes, el área verde era una exigencia técnica dentro de la construcción; en la actualidad, es un espacio pensado desde el deseo.

¿Por qué? Según Mirabá, los clientes ya no llegan sin referencias. Cada vez es más común que acudan con propuestas creadas en inteligencia artificial, una herramienta que se incorpora al proceso creativo, aunque con algunas limitaciones. Lo cierto es que, en la práctica, las preferencias actuales apuntan a huertos pequeños domésticos, plantas de interior y jardines funcionales incluso en espacios reducidos. “Tienen una maceta de albahaca o hierbabuena en cualquier casa y esto es válido”.

SEMBRAR SIGUE EN AUGE 

El interés por los huertos se mantiene, pero con ciertas condiciones. Desde Vivero Francisco, también ubicado en Guayaquil, su gerente general Helder Francisco explica que estas áreas tuvieron su punto más alto durante la pandemia. “Fue un éxito total cuando la gente estaba en casa”. Sin embargo, advierte que su uso cotidiano es limitado en el segmento de alto nivel. “Son de ciclos cortos… al final son pocos los clientes que realmente los utilizan”. Aun así, no desaparece y se adapta a las necesidades de cada familia. En proyectos residenciales de mayor escala, aparece integrado en patios, pasillos o estructuras discretas. El objetivo es tener una experiencia doméstica del cultivo. “Una huerta de 10 por 10 metros puede alimentar a una familia de cinco personas todo el año, pero hay que saber trabajarla”, señala la paisajista Mónica de Navarro.

Jardines - 1
Fotografía: Daniel Queirolo

GEOMETRÍA EN JUEGO

La estética dominante para este año se aleja del orden geométrico. El llamado jardín naturalista gana terreno como el lenguaje principal del paisajismo contemporáneo, sobre todo en provincias costeras. La idea es que los espacios verdes parezcan creados por la propia naturaleza y puedan generar una sensación de bosque que tenga texturas, curvas y densidad vegetal. Plantas como la monstera, la alocasia o las especies tropicales son algunas de las opciones para construir este nuevo lenguaje.

Jardines - 1
Fotografía: Daniel Queirolo

LA VIRALIDAD 

Desde Quito, la paisajista Mónica de Navarro, con más de cuatro décadas de experiencia, aporta una visión más crítica sobre el concepto de “tendencia”. “No creo en ellas, creo más bien en acoplamientos”. Cada jardín debe responder al espacio, a la arquitectura y a la vocación del lugar. Su enfoque va más hacia la compatibilidad entre especies, la escala y el contexto. “Si pongo plantas chiquitas en un espacio grande, aparecen como estampillas”. En su visión…

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