FIRMAS ECUATORIANAS

Vestir bien empieza por los básicos

Hay sueños que se postergan hasta que el contexto parece favorable. Para Estefanía Benítez, fundadora de Texteme, ese deseo era vivir de algo vinculado con la moda. Seis años después de crear su marca, la emprendedora ecuatoriana ha convertido esa aspiración en una propuesta de prendas básicas, versátiles y de producción local.

Harper's — BAZAAR Ecuador

“Hace una década, estudiar diseño de modas no parecía muy rentable”, recuerda esta quiteña. Por eso, cuando tuvo que escoger una carrera, decidió estudiar Negocios Internacionales en la Universidad de las Américas. Sin embargo, su interés por esta industria se mantuvo latente y encontró en el marketing una ruta para acercarse a esa industria.

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En 2016 viajó a Madrid para estudiar una maestría en Marketing y Comunicación, con enfoque en moda y lujo. Ese traslado marcó un primer punto de inflexión: además de formarse, empezó a descubrir que podía construir una carrera alrededor de sus intereses.

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A raíz de una masterclass donde aprendió sobre los blogs fashionistas se interesó por la escritura. Luego obtuvo una pasantía de seis meses como redactora en Atelier Magazine. Más adelante consiguió un puesto fijo en una agencia de marketing en Madrid, desde donde trabajó con marcas europeas como El Ganso y firmas italianas como Intimissimi y Kiko.

Paralelamente, comenzó a utilizar Instagram para crear una comunidad alrededor de la moda. Esa decisión permitió que su marca personal empezara a crecer, mientras acumulaba experiencia en comunicación, marketing y consumo de lujo. En 2019 regresó a Ecuador y se incorporó a una agencia de marketing. Sin embargo, persistía la sensación de no haber encontrado todavía un trabajo que la representara del todo. 

“Aunque todas las experiencias son valiosas, sentía que no encontraba algo que realmente me hiciera feliz”, cuenta.

La idea de Texteme surgió a partir de una pasarela de Dior. Benítez recuerda haber visto camisetas básicas con mensajes de empoderamiento femenino y decidir que era momento de actuar. “En ese momento pensé en buscar un taller y una patronista; del resto me podría encargar”. Ese mismo año, con una inversión inicial de US$ 300, convenció a la propietaria de un taller para producir las primeras camisetas. Ella se encargó de los diseños, los mensajes y la identidad de la marca. También negoció con proveedores mientras mantenía su empleo en la agencia y daba los primeros pasos con el emprendimiento.

Desde el inicio, el detalle fue parte de la propuesta. Aunque el primer lanzamiento tuvo pocas camisetas, Benítez pensó en toda la experiencia de compra: el empaque, el aroma de las prendas y una tarjeta de agradecimiento para cada clienta. Para la fundadora, la compra debía llegar como un regalo. 

Paralelamente, ganó el concurso de Quicentro Shopping para llevar un blog de moda y, para tener mayor solvencia económica, encontró trabajo como administradora de una tienda de alquiler de vestidos de fiesta. “Todo trabajo suma en la vida y con la tienda de alquiler aprendí el manejo del showroom”. 

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La pandemia interrumpió ambas actividades, pero abrió una nueva oportunidad para la marca. Texteme lanzó una edición especial de camisetas por el Día de la Madre. La respuesta del público confirmó que existía espacio para una propuesta local centrada en prendas funcionales y de buena calidad. “Siempre quise tener una buena relación costo-calidad, donde pueda cuidar todo el proceso”, indica sobre uno de los pilares de la marca. 

A ello se sumó un objetivo claro: diseñar prendas básicas, en colores neutros, que puedan funcionar como fondo de armario.

Así, los bodys, buzos, pantalones sastre y conjuntos deportivos se consolidaron entre las piezas más representativas de Texteme. La fundadora define su propuesta como atemporal: ropa que no depende exclusivamente de una tendencia y que puede adaptarse a distintos momentos del día. Camisetas en blanco, negro o azul marino; pantalones y ternos sastre para la oficina o un brunch; vestidos de punto que pueden transformarse con botas, sandalias, cinturones o collares largos. La versatilidad es parte central del discurso de la marca.

Benitez recomienda jugar con los accesorios y los colores con los que se complementan sus sets para darles otro aire. Ella recalca que un armario eficiente debe estar conformado en un 70 % por prendas básicas y en colores neutros y un 30 % con con prendas de temporada.

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Un pantalón negro sastre es tan versátil que puede ser utilizado en la oficina, en un evento o en una salida nocturna. Igualmente un vestido de punto es perfecto para combinarlo con botas, con sandalias, con cinturones y collares largos, y se vuelve tan versátil como práctico. 

Un pantalón negro sastre, por ejemplo, puede usarse en la oficina, en un evento o en una salida nocturna. Un body blanco o negro funciona con un traje sastre para un look business casual, pero también puede combinarse con jeans o faldas en una propuesta más relajada. Los sets deportivos, en cambio, están pensados para jornadas de trabajo menos formales, viajes o días en los que la comodidad es prioritaria; pueden llevarse con zapatillas o kitten heels.

Texteme tuvo buena acogida, por lo que Benítez adaptó su departamento como showroom los fines de semana para las clientas. En 2021 abrió su propio local en Quito. La producción se realiza con talleres pequeños, principalmente con mano de obra femenina. Así mismo, la marca trabaja con proveedores de prendas de punto en Atuntaqui y con talleres de algodón en Quito. 

“En el país tenemos buenos artesanos, buena materia prima, pero lo que nos falta es el tema de diseño. Ahí quiero aportar así como en la supervisión de los detalles y acabados de las prendas”. 

Actualmente el equipo cuenta con cinco personas fijas y han hecho envíos de prendas a todo el Ecuador, incluido Galápagos. En 2022, Benítez señala que la marca alcanzó una facturación de US$ 200.000.

Vivir en Madrid desde el año 2020 ha sido uno de los mayores retos para la fundadora. “Ver crecer la marca a lo lejos da nostalgia y orgullo”. Para organizar el proceso creativo, Texteme presenta tres colecciones al año, generalmente durante las visitas de Benítez a Ecuador. Las muestras y correcciones también se realizan mediante envíos a Madrid, una dinámica que alarga los tiempos de reacción y obliga a planificar cada etapa con anticipación.

Además de dirigir la marca, Benítez trabaja en España para una escuela de negocios. Ahora evalúa la posibilidad de regresar a Ecuador, un país en el que ve potencial para fortalecer la industria de moda local a partir del diseño, la calidad y la producción responsable. (I)