La primavera/verano 2026 se perfila como la temporada de la falda protagonista. En las pasarelas de los diseñadores, se construyó un sólido argumento a favor de las faldas como pieza central del look, en lugar de ser solo una capa complementaria. Las versiones más memorables apostaron por lo lúdico, lo textural y lo audaz, con detalles como flecos, aplicaciones brillantes y estampados vibrantes.
Como suele ocurrir con la moda de pasarela, algunos looks se exageraron para generar impacto (la falda de gala con plumas multicolor que cerró el debut de Matthieu Blazy para Chanel). Pero, afortunadamente para quienes compran, las versiones que llegan a tienda se han depurado en propuestas mucho más llevables.
Seis meses después, la tendencia se ha traducido en proporciones prácticas y opciones de estilismo versátiles: una midi con flecos que eleva un knit ligero; una falda slip con aplicaciones que asoma bajo un trench; una falda lápiz asimétrica combinada con un blazer estructurado; o una silueta drapeada y escultórica llevada con una tank sencilla y bailarinas.
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Ese equilibrio entre audacia y funcionalidad es precisamente lo que hace que la tendencia resulte tan atractiva, cuando dejamos atrás las capas de abrigo que antes dominaban el atuendo. Bonus: estas faldas aportan personalidad al guardarropa sin necesidad de renovarlo por completo. El resultado es un estilo especial, pero perfectamente compatible con el día a día.
A continuación, nuestras tendencias de faldas favoritas de las colecciones 2026.
La falda transparente

Las faldas transparentes aportan una sensación ligera y etérea al vestir primaveral, equilibrando suavidad con un toque de audacia. Ya sea completamente o parcialmente translúcidas, o realizadas en organza y capas vaporosas, añaden movimiento y dimensión sin resultar pesadas. Para evitar que el outfit se vuelva demasiado delicado, combínalas con básicos cotidianos como un blazer oversize, un cárdigan sólido o una camiseta blanca sencilla.
La falda chartreuse

Uno de los colores protagonistas de la temporada, el chartreuse con matiz neón aporta una dosis de color más fresca y moderna que los pasteles tradicionales. A medio camino entre el verde lima y el amarillo mostaza, este tono energiza incluso las siluetas más simples. Una falda chartreuse combina especialmente bien con neutros como blanco, beige, gris o negro, permitiendo que el color sea el centro de atención sin demasiado esfuerzo.
La falda de tiro bajo

Las faldas de tiro bajo regresan con una sensibilidad más refinada, dejando atrás los excesos (y el “whale tail”) de principios de los 2000 en favor de una actitud más limpia y sastrera. La silueta se sitúa más abajo en la cadera, creando una forma relajada que se siente moderna y se combina naturalmente con tops más largos, tejidos de punto o abrigos de líneas definidas.
La falda floral

Puede que los estampados florales no sean revolucionarios, pero esta temporada se sienten renovados gracias a una distribución más espaciada en lugar de patrones densos. Este enfoque más aireado aporta una estética contemporánea sin perder su encanto romántico y nostálgico. Combinada con piezas minimalistas, es una forma sencilla de llevar prints sin saturar el conjunto.
La falda con flecos

Una falda con flecos introduce movimiento y un aire lúdico al guardarropa. Ya sea en un detalle sutil en el bajo o cubriendo toda la silueta, los flecos transforman incluso una falda lápiz simple en una pieza con gran impacto. La clave está en dejar que la textura sea protagonista, combinándola con prendas superiores más limpias. Aun así, no temas experimentar con el color o incluso con estampados discretos.
La falda cargo

Definidas por bolsillos, tejidos estructurados y una estética ligeramente utilitaria, las faldas cargo aportan un aire relajado y funcional. Esta temporada, se reinventan con cinturas ajustadas, pliegues y detalles refinados. Los tonos caqui y neutros mantienen el equilibrio, mientras que versiones en satén o algodón pulido elevan la propuesta. Combinadas con camisas, logran un balance entre practicidad y estilo de oficina.
La falda bubble

La falda de bajo abombado es una de las siluetas más lúdicas de la temporada. Con su forma redondeada y estructural, aporta personalidad inmediata. Aunque puede resultar dramática, al combinarla con piezas sencillas —como una camiseta blanca o una tank y flats— se vuelve sorprendentemente fácil de llevar y nada infantil.
La falda asimétrica

Una opción accesible para quienes buscan algo menos convencional, las faldas asimétricas destacan por sus bajos irregulares, detalles cruzados y drapeados inesperados. Las líneas desiguales generan interés visual y atraen la mirada de forma natural, dando al conjunto un aire ligeramente desenfadado.
La falda con adornos

Las faldas con adornos aportan una dosis de glamour, ya sea mediante lentejuelas, cuentas, cristales o acabados metálicos. Esta temporada, en lugar de reservarlas para la noche, se integran como piezas protagonistas en atuendos cotidianos. La clave está en el contraste: combínalas con una camiseta simple, un suéter neutro o un trench o blazer de inspiración masculina. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.