Max Mara. Milan Fashion Week. Getty Images.

Con el cierre de la semana de la moda de Milán, la ciudad deja tras de sí una agenda intensa y momentos que ya están dando forma a la próxima temporada. Entre debuts de grandes casas y giros inesperados que sorprendieron al público, estos fueron los instantes que marcaron la conversación. 

Gucci abrió el diálogo incluso antes de su desfile. Bajo la dirección de Demna, la casa lanzó imágenes de adelanto, creadas con inteligencia artificial que generaron un debate inmediato dentro de la industria. La controversia fue estratégica, antes de su debut oficial, ya se hablaba de la marca. Su propuesta, “Primavera”, se construyó a partir de siluetas ceñidas al cuerpo, cuero trabajado con precisión y textiles seleccionados para transmitir fluidez, incluso en los diseños más audaces. Las modelos no solo desfilaron, sino que interpretaron cada salida con una actitud casi performática, convirtiendo cada aparición en un ejercicio de carácter.

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Gucci. GETTY IMAGES.

El cierre llegó de la mano de Kate Moss, quien puso el broche de oro a una apuesta que priorizó la emoción por encima del discurso. “Quiero que Gucci se vuelva más ligera, más suave, más refinada, más elaborada, más emocional, incluso a veces más irracional”, afirmó el diseñador en un comunicado.

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También fue el debut de Maria Grazia Chiuri en Fendi con “Less I, More Us”. Una colección que reforzó su compromiso con una visión compartida y contemporánea. Con 80 looks caracterizados por tonos oscuros, la diseñadora volvió a trabajar sobre los códigos emblemáticos de la casa, desde el vestido lencero hasta el abrigo de silueta contundente. La narrativa se movió entre romanticismo estructurado y sobriedad moderna, una estética que equilibra delicadeza y poder, sin renunciar a la funcionalidad. 

Max Mara. Milan Fashion Week. Getty Images.
Max Mara. Milan Fashion Week. Getty Images.

En esta ocasión, Chiuri presentó de forma conjunta womenswearmenswear.

Prada también dio un giro inesperado al presentar 60 outfits interpretados por apenas 15 modelos. Cada una caminó en cuatro ocasiones, evidenciando cómo un mismo atuendo puede transformarse radicalmente a través del estilismo. El ejercicio dejó claro que no siempre se necesitan nuevas prendas para crear impacto, basta con replantear las capas. 

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Prada. GETTY IMAGES.

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Prada. GETTY IMAGES.

Emporio Armani supo cómo adueñarse del protagonismo con “Maestro”, que rindió homenaje a la precisión y al dominio del oficio. La presentación reafirmó el lenguaje elegante y urbano de la firma, con una sastrería relajada, formas fluidas y una paleta nocturna de negros profundos, grises ahumados y destellos sutiles. Un equilibrio entre tradición italiana y modernidad. La noche continuó con el lanzamiento de la nueva fragancia de la casa, “Power of you”. 

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Emporio Armani. Getty Images.

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Emporio Armani. Getty Images.

Marni, por otro lado, marcó una nueva etapa con Meryll Rogge, la primera directora creativa femenina en la historia de la marca. Su llegada no rompió con el ADN de la casa, sino que lo reinterpretó con sensibilidad moderna. Fiel al universo experimental de Marni, la línea exploró el juego con los estampados y los cortes, manteniendo ese espíritu irreverente que ha definido a la firma durante años. Aunque se trató de una colección de otoño-invierno, Rogge entendió que el color es parte esencial del lenguaje de Marni. Optó por tonos profundos y matizados: verdes musgo, burdeos y azules densos; en lugar de los colores vibrantes habituales, demostrando que se puede conservar la identidad cromática sin recurrir a saturaciones extremas.

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Marni. Getty Images.

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Más allá de nuevos capítulos, la semana dejó señales claras durante los desfiles. Entre propuestas distintas, hubo elementos que se repitieron con insistencia, confirmando que Milán no solo presenta narrativas: marca direcciones.

Flecos en versión invernal

Etro. Milan Fashion Week. Getty Images.
Etro. Milan Fashion Week. Getty Images.

Los flecos han aparecido de forma constante en los últimos ciclos de moda, pero esta vez se reinterpretaron para dialogar con el calendario invernal. Lejos del movimiento bohemio de otras ediciones, en Milán adoptaron una estética más sobria y estructurada. Casa Preti apostó por incorporarlos en chaquetas de gran volumen, creando un efecto casi arquitectónico que añadía dramatismo al movimiento. En Etro, en cambio, se integraron de forma más sutil dentro de las siluetas, alargando visualmente vestidos y faldas sin perder fluidez.

Cuellos altos como declaración

Blumarine. Milan Fashion Week. Getty Images
Blumarine. Milan Fashion Week. Getty Images.

Los cuellos altos reaparecieron como una decisión recurrente para el otoño-invierno, no solo desde la funcionalidad, sino como un gesto estético. Anteprima los integró por encima del suéter tradicional, llevándolos a vestidos y tops de silueta fluida. Incluso en versiones de cuello largo, la propuesta se sintió relajada, casi orgánica, demostrando que la cobertura no significa rigidez. En contraste, Blumarine apostó por una interpretación más teatral. El cuello alto dejó de ser un recurso práctico para convertirse en elemento clave del dramatismo del look.

Pantalones hasta el suelo

Bottega Veneta. Milan Fashion Week. Getty Images
Bottega Veneta. Milan Fashion Week. Getty Images.

Si en otras temporadas el debate se centró en el tiro alto o bajo, esta vez fue el largo el que capturó la atención. Los pantalones que rozan el suelo dominaron múltiples pasarelas, imponiendo una silueta más fluida y elongada. En Boss, aparecieron principalmente en trajes formales con pantalones extendidos hasta el piso que, lejos de buscar un ajuste impecable, jugaban con una ligera imperfección calculada. Ese exceso de tela aportó una sensación relajada, casi irónica, dentro de la estructura clásica. En Bottega Veneta, el recurso fue aún más transversal. El largo extremo se vio en distintos tipos de pantalones, consolidándose como uno de los recursos más insistentes de la semana. (I)