Karlie Kloss con una chaqueta Dior Bar en 2025.
Karlie Kloss con una chaqueta Dior Bar en 2025. Edward Berthelot//Getty Images

Hay pocas prendas de 1947 que uno pueda imaginar usando ahora, pero la icónica chaqueta Bar de Christian Dior es una de ellas. A lo largo de las décadas ha sido reinterpretada, ajustada e imitada, pero de algún modo ha permanecido inconfundible. No hay forma de equivocarse con esa cintura ceñida y esas líneas perfectas.

Christian Dior concibió la chaqueta Bar durante una visita a uno de sus lugares predilectos, el Plaza Athénée. Allí almorzaba y pasaba las primeras horas de la noche en el gran hotel parisino, a menudo en compañía de amigos, entre ellos Marlène Dietrich. Fue ahí donde Dior bocetó el traje Bar, imaginándolo como una prenda para llevar mientras se tomaba un cóctel por la tarde en el bar de este hotel. 

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Alta costura SS47 © Asociación Willy Maywald: ADAGP. Cortesía de Dior.

El 12 de febrero de 1947, en el salón de Christian Dior en la Avenue Montaigne —a solo unos pasos del hotel—, el traje cobró vida. La presentación de alta costura primavera-verano 1947 celebró dos nuevas siluetas: En Huit, en referencia tanto al número favorito de Dior como a la pulcra forma de un ocho, y Corolle. Esta última, que más tarde sería conocida como el New Look, describía una serie de looks que evocaban la forma de una flor invertida.

El traje Bar pertenecía a esta segunda categoría. Estaba compuesto por una chaqueta de shantung marfil con cinco botones y una falda plisada de lana negra, ambas realizadas por el entonces desconocido jefe de atelier de Dior, Pierre Cardin. Tras años de austeridad provocada por la guerra, esta silueta abiertamente femenina —la cintura perfectamente afinada y ceñida, los hombros suaves y las caderas voluptuosas que exageraban las curvas del cuerpo femenino— resultó radical. A los editores les fascinó. “Los peplums ondulantes y atractivos de las chaquetas siguen armoniosamente el movimiento danzante de las faldas”, escribió con entusiasmo uno de ellos en el periódico Le Figaro.

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Carlijn Jacobs para Dior.

Muchos —incluido el propio señor Dior— coincidieron en que la chaqueta Bar encarnaba el New Look. Solo en su primera temporada se reprodujo 21 veces y muchas más después. De hecho, Christian Dior la presentó en casi todas las colecciones de alta costura que diseñó antes de su inesperada muerte en 1957. Pero ahí no terminó la historia de la chaqueta Bar. Ícono eterno, ha reaparecido a lo largo de las décadas.

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Existieron versiones más sutiles, diseñadas por Yves Saint Laurent (sucesor de Dior) y, más tarde, Raf Simons; interpretaciones dramáticas de Gianfranco Ferré y John Galliano; y lecturas más fieles a cargo de Marc Bohan —quien presentó una reedición casi idéntica del traje de 1947 en 1987—; y de la ex directora creativa de Dior, Maria Grazia Chiuri, quien celebró la chaqueta Bar en casi todas sus colecciones. Desde 1947 ha aparecido en cuero, gamuza, denim y brocado metálico; con botones de inspiración militar y cuellos escultóricos; en versiones de botonadura simple y doble. Incluso existe una versión mini para niños. Al fin y al cabo, la chaqueta trasciende generaciones, además de décadas.

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Dior de John Galliano AW98. PIERRE VERDY. Getty Images.

Para la colección crucero 2020 de Dior, Grazia Chiuri invitó a la artista Mickalene Thomas y a la diseñadora Grace Wales Bonner a reinterpretar la prenda emblemática de la maison. Thomas trató la chaqueta como un lienzo en blanco, transformándola en uno de sus collages de técnica mixta, con intrincados patchworks, bordados y aplicaciones de cuentas, mientras que Wales Bonner dejó su sello al añadir ribetes coloridos y combinar crochet con técnicas de bordado caribeñas en seda y rafia.

En el desfile primavera-verano 2025 de Dior, Grazia Chiuri reinventó esta chaqueta en lona color arena y la combinó con pantalones cargo a juego; cruzó una bandolera deportiva sobre un modelo de brocado de seda y llevó una versión clásica negra abierta, con camisa blanca y jeans a la cadera. En otras palabras, la chaqueta Bar no debería reservarse solo para la hora del cóctel, sino usarse también para paseos urbanos, reuniones smart casual y almuerzos con amigos. Aunque debemos admitir que, en su versión más fiel, se ve perfectamente en el bar de un hotel elegante, tal como el señor Dior lo había imaginado. (I)

Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Reino Unido.