Harper's BAZAAR

¿En qué momento pensamos que podíamos separar la moda del deporte? Un futbolista entrando a un estadio carga la presión anímica del partido y lleva encima la imagen de un país o de su equipo. La caída del saco, el corte del pantalón, el brillo exacto del zapato, la camisa perfectamente abotonada… Todo comunica y los responsables de aquel visual deben dejarlo todo “en la cancha”. 

Cortesía Dormel.
Cortesía Dormel.

Cuando le pregunté a Carlos Chiriboga qué significa vestir a la selección ecuatoriana, no respondió hablando de negocios ni de moda, ni siquiera de fútbol. Con la voz entrecortada, dijo una sola palabra: gratitud. Luego hizo una pausa. “Gratitud por la gente que está detrás de esto. Por cómo se diseñó todo y cómo logramos crear un producto al nivel de las grandes marcas italianas”.

Te puede interesar: Estos bolsos tienen espacio para absolutamente todo

El CEO de Dormel llegó a las oficinas de Harper’s BAZAAR Ecuador con la elegancia y serenidad de alguien que lleva más de cuatro décadas perfeccionando la sastrería. Entró con la emoción intacta y no es para menos. Esta es la tercera vez que la firma ecuatoriana viste oficialmente a La Tri en una Copa del Mundo.

mesa de trabajo 2
Cortesía de Dormel. Mundial 2014. 

La primera fue en Alemania 2006, el campeonato más recordado en la historia de Ecuador, cuando se alcanzaron los octavos de final. Volvieron en Brasil 2014. Y ahora, en 2026, Dormel fue la casa encargada de confeccionar el conjunto de los jugadores. “No estoy vistiendo solamente a la selección. Estoy vistiendo a una nación”. En el fútbol contemporáneo, la imagen importa tanto como el rendimiento. Basta mirar a las selecciones europeas cuando descienden de sus buses, impecablemente uniformadas, con trajes perfectamente estructurados. Es así que el outfit formal dejó de ser un detalle aislado y hoy en día es parte de la identidad del equipo.

Para esta cita mundialista, varias selecciones apostaron por gigantes del lujo. Uruguay vestirá de la mano de la diseñadora Gabriela Hearst, quien fue exdirectora creativa de Chloé. España irá de la mano de Loewe, Francia con Smalto y Estados Unidos con Hugo Boss. 

Cortesía Dormel.
Cortesía Dormel.
Cortesía Dormel.
Cortesía Dormel.

Por su parte, el traje diseñado para La Tri responde a la intención de tener una estética global, sofisticada y atemporal. El resultado es un terno azul marino cruzado, seis por dos, con solapas gruesas y en punta y una silueta inspirada en la sastrería italiana contemporánea. La camisa (de algodón Thomas Mason) y la corbata de seda italiana completan un look sobrio y elegante. 

“No queríamos algo que se vea bien solo hoy. Queríamos que en 10 años alguien vea las fotos del Mundial y siga diciendo: ‘Qué bien vestidos’”.

En la confección, la marca utilizó tejidos de Vitale Barberis Canonico (una casa textil italiana, fundada en 1663). Fueron especialmente seleccionados para soportar el calor, evitar arrugas y mantener una “caída impecable” incluso después de horas de viaje. Los detalles son silenciosos y lujosos, dice Chiriboga. La prenda lleva botones italianos de cuero de búfalo, forros de cuprón para mayor frescura y estructuras internas trabajadas bajo los mismos estándares que exigen las casas europeas con las que la firma ecuatoriana colabora desde hace más de 30 años.

Lee más: Vestir artistas: el ‘juego favorito’ de esta estilista ecuatoriana

El CEO explica que personalizan “cada prenda para cada cliente”. Sin embargo, en el caso de la selección, cada cuerpo fue un reto distinto. Lo que hizo compleja esta edición fue que los jugadores estaban repartidos por todo el mundo. Unos entrenaban en Inglaterra, otros jugaban en Alemania o Bélgica, y tomar medidas tradicionales era prácticamente imposible. “Ese fue el mayor desafío. No pude tomar tallas directamente. Tuvimos que trabajar con medidas de camisetas, referencias visuales, experiencia e incluso inteligencia artificial”.

Cortesía Dormel.
Cortesía Dormel.
Cortesía Dormel.
Cortesía Dormel.

El proceso fue una carrera contra el tiempo. El tejido llegó desde Italia, pasó por aduana y, finalmente, Dormel tuvo solo tres días para confeccionar los trajes completos antes del viaje a Ohio, donde la selección realizó los fittings finales.

En medio de la conversación, aparecieron las anécdotas. “También existe el vestidor, las bromas y la personalidad de cada jugador reflejada en cómo quiere verse”, cuenta entre risas. Hernán Galíndez pedía bastas más estrechas. Piero Hincapié buscaba un fit más ajustado. En anteriores mundiales, recuerda especialmente a Alexander Domínguez. “Me decía: ‘Don Chiriboga, apriete más la pierna, hay que mostrar lo que tanto se trabaja’”. 

“Cuando se lo pusieron, se sintieron espectaculares y eso también importa. La ropa puede darte seguridad”.

Lo que está claro es que los futbolistas, además de ser atletas, son figuras culturales, referentes visuales y protagonistas de campañas globales. Cada aparición pública construye una imagen y Ecuador parece entenderlo cada vez más. Dormel confeccionó 32 atuendos ante posibles cambios de última hora y desarrolló el vestuario formal del cuerpo técnico completo. Ahora cuando la selección llegue a su primer partido, habrá millones de ojos mirando cómo bajan del bus, cómo caminan, cómo llevan el traje y ahí, sin decirlo, también estará todo el país. (I)