Tendencias de temporada

El bolso Mombasa de Saint Laurent está de vuelta: ¿qué significa?

Un análisis de cómo los bolsos reciclados encuentran éxito en un mercado cada vez más saturado.

Por Camille Freestone

Cortesía Saint Laurent —

El Mombasa ha regresado. Saint Laurent presentó su campaña primavera 2026 con una imagen pixelada de Bella Hadid en una habitación acolchada, vestida con un look muy 2026 de la casa: chaqueta caqui de cuello embudo, shorts con encaje, medias translúcidas y sandalias de tiras con tacón de aguja. Pero lo verdaderamente nuevo no es el styling, sino el bolso que lleva al hombro: el icónico Mombasa de principios de los años 2000. 

El modelo vuelve a estar disponible en tiendas y en el sitio web de la marca y ya ha generado debate entre críticos y compradores. La práctica de reeditar bolsos del pasado es habitual entre las grandes casas de lujo, pero este regreso adopta un enfoque más contemporáneo en sus ajustes.

Cortesía de Saint Laurent.

El Mombasa original se definía por una silueta hobo suave y relajada, confeccionada en cuero mantecoso con costuras al tono y un distintivo asa de cuerno. Tom Ford lo presentó apenas un año después de asumir como director creativo de la maison, en la colección primavera 2002; y lo reinterpretó durante varias temporadas en versiones de denim, cuero con volantes, terciopelo bordado, entre otros materiales. Su aire sinuoso encajaba perfectamente con la visión de sensualidad despreocupada y sin adornos que definía a Ford.

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La versión actual conserva casi intacta la silueta, ahora realizada en cuero Courchevel, piel de becerro vintage y pelo de poni, con tres tamaños. El mayor cambio: el asa de cuerno fue reemplazada por una forrada en cuero (aunque existe una opción novelty que mantiene el cuerno de búfalo).

El bolso Mombasa en el desfile de primavera de 2002 de Saint Laurent. Getty Images.

Cuando las marcas relanzan un diseño popular del pasado, buscan un éxito comercial inmediato impulsado por la nostalgia. Los Balenciaga Le City se dispararon en popularidad tras su regreso en la primavera de 2024. Lo mismo ocurrió con el Paddington de Chloé, que Chemena Kamali devolvió a la pasarela junto a sus colecciones de espíritu boho. Muy pronto apareció en Katie Holmes, Daisy Edgar-Jones y, crucialmente, Alexa Chung, quien ya había popularizado el bolso en su primera era Y2K.

Nicole Richie con el bolso Mombasa en 2005. Getty Images.

En otros frentes, Prada reinventó sus icónicos bolsos de nylon (producidos originalmente entre 2000 y 2005), mientras que el Saddle de Dior, el Baguette de Fendi e incluso la colaboración Murakami de Louis Vuitton han disfrutado de un nuevo turno bajo los reflectores. Todos son casos de éxito, pero ¿cuánto falta para que esta estrategia de “copiar y pegar” deje a los consumidores queriendo algo más?

Un bolso de la colección Re-Nylon de Prada. Jeremy Moeller.

La nueva generación de directores creativos ha elevado el estándar al reactivar la iconografía de sus propias casas. Basta pensar en cómo Jonathan Anderson manipuló estratégicamente el Lady bag de Dior. Lanzado originalmente en 1994, lo reimaginó como una serie de amuletos: uno cubierto de tréboles de cuatro hojas en cuero verde kelly aplicado, otro adornado con flores tridimensionales de ranúnculo. También colaboró con la artista textil Sheila Hicks, quien recubrió el bolso con capas de borlas o “colas de caballo”.

Saddle de Dior. Christian Vierig.

Para su debut en Celine, Michael Rider reintrodujo el icónico Luggage creado bajo la dirección de Phoebe Philo en 2011, suavizando la silueta y añadiendo un cierre con una expresión casi sonriente. Matthieu Blazy, por su parte, incorporó una estructura interna con alambre al clásico 2.55 de Chanel, permitiendo que su forma se manipule y luzca más worn-in. En Gucci, Demna relajó la silueta del Jackie, reemplazando el cuero estructurado por uno más blando y granulado.

La colección Resort 2026 de Celine presenta una actualización de los icónicos estilos de bolsos. Cortesía de Celine. LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT.

Aunque Anthony Vaccarello no ha transformado radicalmente el Mombasa, su regreso es inteligente y oportuno: los bolsos hobo, las siluetas amplias y la nostalgia Y2K llevan varias temporadas en alza. A un nivel más profundo, Saint Laurent juega con referencias de archivo más sutiles, alineándose con una tendencia que prefiere guiños cultos antes que campañas estridentes.

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Hoy, la batalla por crear el próximo It bag es más feroz que nunca, ya que las ventas de bolsos son fundamentales para los balances de las casas de lujo. Pero los consumidores han visto suficientes reediciones calcadas como para reconocerlas como un atajo. Los diseñadores —especialmente quienes recién asumen sus cargos y están bajo intensa observación— parecen sentirlo igual. O quizás estén aceptando el reto: lograr el equilibrio (casi imposible) entre herencia, nostalgia y deseo de colección, mientras capturan el espíritu del momento. No es una tarea para los débiles de corazón. (I)

Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.