Hablar de accesorios “asequibles” era, casi siempre, un sinónimo de objetos que se dañaban rápido, perdían el color o eran olvidados en un cajón después de un par de usos. En la actualidad, las marcas de bisutería entendieron que no todas las mujeres quieren —o pueden— invertir cientos o miles de dólares en joyería tradicional y que eso no significa renunciar a piezas bien diseñadas, versátiles y con materiales que sí resistan al tiempo.
Porque sí, el oro sólido todavía tiene su lugar en el joyero. Sin embargo, existe otra categoría que cada vez gana más terreno como las opciones con baños de oro, acero, plata, perlas naturales, piedras y materiales más duraderos. Estas son creaciones que requieren ciertos cuidados (como evitar el cloro, el perfume directo o el agua salada) y que pueden acompañarte durante años sin perder su esencia.
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Aunque lo tradicional era reservar las joyas para ocasiones especiales, hoy forman parte del uniforme diario y son una herramienta de styling indispensable. Estas cuatro firmas ecuatorianas demuestran cómo un accesorio puede cambiarlo todo.
Muna Munay
Detrás de Muna Munay está Lorena Chiriboga, quien creó la marca junto a su mamá y sus hermanas hace más de cuatro años. Esta es una propuesta enfocada en ítems atemporales. “No queríamos hacer artículos de fast fashion”. La idea era que nuestras creaciones funcionen tanto para el día a día como para matrimonios, eventos o cenas especiales.
La marca trabaja con materiales como acero, latón y plata bañada en oro de 18 quilates, además de circones y perlas. El objetivo es ofrecer una alternativa que mantenga la sensación de lujo desde el diseño, la estructura y los acabados. Sus joyas están pensadas para ser cómodas, livianas y adaptables. Collares con distintas alturas, pulseras ajustables y aretes que pueden transformarse —según la ocasión— son parte del concepto.
En precios, manejan un rango que va desde los US$ 10 en dijes hasta piezas de aproximadamente US$ 60. Entre sus best sellers están los collares del zodiaco y las cadenas con colgantes personalizados, dos líneas que conectaron con clientes que buscaban un producto con valor emocional añadido. ¿Qué no puede faltar en un joyero, según Chiriboga? Un par de aretes livianos, elegantes y suficientemente versátiles para acompañar cualquier outfit sin cansar ni pasar de moda.
Cofre
La historia de Cofre comenzó con una amistad. Karina Chacón y Susana Aguirre —amigas desde hace casi dos décadas— empezaron creando recuerdos para bautizos y primeras comuniones. Nació como un proyecto artesanal y se convirtió en un espacio para encontrar opciones accesibles, funcionales y con buena durabilidad. Trabajan principalmente con acero bañado en oro, gold filled (oro laminado), cobre con baño de oro y piedras y perlas naturales. Muchas de sus creaciones se ensamblan y desarrollan localmente, con un proceso de producción y curaduría.
La marca tiene algo que sus fundadoras llaman “piezas ADN”: cadenas delicadas, argollas y básicos que puedes usar todo el día, en el gimnasio, en una reunión de trabajo o en un evento en la noche. Para ellas, ahí está su verdadero atractivo: la practicidad. Chacón y Aguirre añaden que sus clientes buscan joyas cómodas, ligeras y fáciles de combinar, que no impliquen pensar demasiado. Aunque la firma mantiene una línea clásica y minimalista, también incorpora tendencias chunky, mezclas bicolor entre dorado y plateado o productos en acrílico.
Además, cada colección tiene una narrativa emocional detrás como galentine’s, maternidad, vínculos, ciclos femeninos o nuevos comienzos. Los precios oscilan entre US$ 12 y US$ 40, dependiendo de los materiales y el tipo de pieza. ¿El accesorio indispensable para ellas? Las argollas y cadenas básicas que funcionan con absolutamente todo.
Vainilla Jewelry
Si hay una marca que entendió cómo las ecuatorianas empezaron a experimentar con la moda en los últimos años, es Vainilla. Ana Camila Tamayo fundó este negocio oficialmente en 2019, pero llevaba años observando cómo cambiaba el consumo de joyas en Ecuador. “En ese momento, sentía que hacía falta algo diferente con opciones con más color, personalidad y capacidad de transformar”.
Trabajan con bronce bañado en oro de 18 quilates, plata con baño de oro de 24, piedras naturales, perlas, circones y charms de vidrio elaborados en Ecuador. Asimismo, incorporan materiales y componentes traídos desde Colombia para lograr acabados y colores difíciles de encontrar de manera local.
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Actualmente, uno de los focos más fuertes son los collares bubble necklace: piezas llenas de color, piedras y cuentas oversize inspiradas en el verano, el mar y una estética mucho más divertida. A su vez mantiene una línea más clásica y sofisticada pensada para oficina o eventos, con cadenas delicadas y aretes minimalistas.
Los precios van desde US$ 17 en anillos hasta US$ 45 en collares con piedras naturales. ¿La propuesta de valor? Opciones que ayuden a salir de la rutina y sigan siendo fáciles de incorporar en el día a día.
BDesing
Un viaje a Colombia cambió la forma de entender los accesorios para Barbara Brauer. Así creó BDesing en 2016. Se formó en negocios internacionales y marketing, pero dejó atrás el mundo corporativo para crear una propuesta propia en torno a la moda y el diseño. La firma nació primero como un pop-up con marcas colombianas y luego evolucionó a una tienda con una curaduría más amplia de diseñadores latinoamericanos y europeos. Hoy trabaja con cerca de 30 nombres bajo una selección cuidada que prioriza piezas con identidad, diseño y durabilidad.
“Yo quería algo diferente, algo que te cambie el look por completo aunque tu outfit sea básico”. Los productos que manejan son 100 % artesanales en bronce bañado en oro de 24 quilates, artículos pintados a mano, esmaltes y perlas. Además, incorpora joyas elaboradas con técnicas manuales y componentes como piedras de laboratorio creadas a partir de minerales reales. El concepto central no se trata de seguir tendencias rápidas, sino de ofrecer ítems que trasciendan temporadas y puedan usarse durante años. La tienda se renueva constantemente, con un ingreso de producto nuevo cada mes. En precios, las piezas pueden ir desde los US$ 60, dependiendo del diseño y los materiales.
Además, la experiencia de compra incluye una asesoría de estilo personalizada, donde cada cliente puede construir su look completo, según su evento, personalidad o necesidades. ¿Qué es infaltable en el joyero, según Brauer? Un cinturón versátil y un choker capaz de adaptarse tanto al día como a la noche. Hoy, las mujeres buscamos algo distinto, algo que se adapte a nuestro ritmo de vida, que funcione con todo y que no represente una inversión imposible. Las nuevas propuestas entendieron perfectamente esa necesidad con alternativas más prácticas, modernas y democráticas. Basta con un buen par de aretes, una cadena con personalidad o un collar de colores para sentirnos empoderadas. (I)