La historia de sororidad, romance y contención emocional de Jane Austen, Sentido y Sensibilidad, regresará a la gran pantalla con la nueva adaptación de Georgia Oakley.
La querida novela sigue a Elinor y Marianne Dashwood, dos hermanas cuyos temperamentos opuestos determinan sus maneras muy diferentes de enfrentarse al amor y a las expectativas sociales. Como Elinor, Daisy Edgar-Jones aporta una calidez serena y una vulnerabilidad emocional a la célebre protagonista de Austen, mientras que los paisajes abiertos de la película dotan a la historia de una belleza cruda y elemental.
La aclamada adaptación de 1995 dirigida por Ang Lee y protagonizada por Emma Thompson, Kate Winslet y Alan Rickman continúa siendo un clásico muy querido. Sin embargo, la versión de Oakley ofrece una interpretación más naturalista, íntima y contemporánea del universo de Austen.
Estas son las seis formas en que Sentido y Sensibilidad de Georgia Oakley se diferencia de la adaptación de 1995.
1. La vulnerabilidad de Elinor Dashwood ya no está a la vista, pero permanece oculta
Elinor Dashwood es entendida hace mucho tiempo como el arquetipo de la hermana mayor responsable: serena, perceptiva, abnegada y eternamente sensata. Pero lo que hace tan atractiva la interpretación de Daisy Edgar-Jones es la forma en que va más allá del papel de Elinor como sostén emocional de la familia.
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La nueva adaptación permite que su anhelo, celos, frustración y desamor afloren en expresiones fugaces y momentos de silencio. Mientras que la Elinor de Emma Thompson en la película de Ang Lee de 1995 suele contener sus emociones hasta hacerlas casi insoportablemente conmovedoras, Edgar-Jones nos hace sentir el esfuerzo diario que implica mantenerse serena. Su contención ya no se presenta como una virtud ejercida sin esfuerzo, sino como una forma de trabajo emocional que deja espacio para la ternura, el resentimiento y el deseo.
2. Dartmoor se convierte en un estado de ánimo
Ambas adaptaciones utilizan el paisaje para reflejar el mundo interior de las Dashwood, pero la película de Georgia Oakley hace que el entorno tenga un papel mucho más central en la historia. En la versión de Lee, el campo suele presentarse como un escenario exuberante y romántico, cuidadosamente compuesto y estrechamente ligado a la estética de un gran period drama. La versión de Oakley, en cambio, se siente más expuesta y elemental.
El traslado de Norland Park a Barton Cottage no representa simplemente un cambio de domicilio: simboliza una pérdida de estatus, seguridad y sentido de pertenencia. Filmada en distintos puntos de Dartmoor, Sheepstor y Mothecombe Beach, la nueva adaptación otorga un peso físico a ese desplazamiento. El paisaje de Dartmoor es agreste e impredecible, y refleja la agitación emocional y social que las Dashwood se ven obligadas a atravesar. La naturaleza ya no se limita a enmarcar el romance; se convierte en una presencia activa dentro de la historia.
3. La relación entre las hermanas se convierte en el romance central de la película
Aunque la adaptación de 1995 es recordada por sus historias de amor apasionadas y su reparto estelar, Georgia Oakley sitúa la relación entre Elinor y Marianne en el epicentro emocional de la película. Su vínculo no es simplemente la base de la historia; es la relación que sostiene a las hermanas mientras atraviesan el duelo, la incertidumbre económica y la agitación social.
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Esto aporta a la nueva adaptación una perspectiva moderna, al reconocer que el amor romántico no es la única fuerza capaz de transformar una vida. Sus discusiones, lealtades, ternura y dependencia mutua adquieren tanta importancia como sus relaciones con Edward, Willoughby y el coronel Brandon. Elinor y Marianne, interpretadas por Esmé Creed-Miles, pueden expresar el amor de maneras radicalmente diferentes, pero la película sugiere que ninguna de ellas es más válida que la otra. Juntas encarnan una de las ideas más perdurables de Austen: los sentimientos pueden ser silenciosos o teatrales, contenidos o arrolladores, sin que por ello sean menos significativos.
4. El desamor de Austen adquiere un ritmo contemporáneo
La nueva película hace que los mecanismos emocionales de Austen se sientan sorprendentemente actuales. Las señales contradictorias, la idealización romántica, la contención emocional y la devastación de quedarse sin una explicación tienen mucho que ver con el lenguaje de las relaciones modernas.
Mientras que la adaptación de 1995 se inclina más hacia los encantos del romance de época, la versión de Georgia Oakley lleva a primer plano la confusión emocional de los personajes. Conserva el contexto de la Regencia, el ingenio de Austen y la esencia de la novela, al tiempo que hace que el desamor de las hermanas resulte inmediato y reconocible para una audiencia familiarizada con el romance literario contemporáneo. El resultado es una adaptación que se siente actual sin obligar al universo de Austen a convertirse en contemporáneo.
5. El vestuario se siente vivido, no simplemente hermoso
Ambas adaptaciones utilizan la ropa para revelar la posición social de las Dashwood, pero lo hacen de maneras marcadamente diferentes. La película de 1995 abraza los placeres visuales del period drama, con tejidos suntuosos, siluetas elegantes y vestuarios que potencian el romanticismo y la teatralidad del universo de Austen.
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La adaptación de Georgia Oakley adopta un enfoque más íntimo y práctico. Las prendas compartidas, los materiales naturales, las texturas más suaves y un estilismo menos pulido hacen visible la precariedad económica de la familia. Son prendas que han sido modificadas, prestadas y compartidas entre mujeres, no simplemente vestuarios diseñados para ser admirados. El resultado es un guardarropa que cuenta su propia historia.
6. Georgia Oakley cambia la pulcritud del drama de época por una mayor inmediatez emocional
La adaptación de 1995 de Ang Lee se define por sus imágenes exuberantes y su estética de época cuidadosamente pulida. La versión de Georgia Oakley adopta un enfoque más íntimo y naturalista, situando el universo de Austen en locaciones reales, paisajes abiertos y texturas táctiles e imperfectas.
En lugar de presentar la Inglaterra de la Regencia como una fantasía bellamente conservada, Oakley consigue que se sienta habitada y físicamente presente. Junto al guion de Diana Reid, su dirección aborda Sense and Sensibility no como una pieza de museo, sino como un texto emocional vivo, en el que los sentimientos de los personajes se perciben de forma inmediata para una audiencia contemporánea. (I)
Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR UK.