Actividades en comunidad

Mujeres que elevan el vino a un ritual de conversación

Festivales, degustaciones y encuentros íntimos muestran cómo tres expertas redefinen la cultura enológica en Ecuador.

Por Julissa Villanueva

FREEPIK — FREEPIK

En una copa caben más historias de las que parece. No se trata solo de identificar notas de frutos rojos o madera, sino de detener el tiempo para compartir y dejar que el diálogo fluya con naturalidad. En ese gesto, algunas mujeres han encontrado una forma elegante de convocar, conectar y crear espacios donde el gusto y la palabra tienen el mismo protagonismo.

Entre quienes transforman el relato compartido en influencia dentro de la escena del vino ecuatoriano destacan Luly Ossa, de Wine & Beer Experience; Mariuxi Martillo, fundadora de Grace Wine; y Evelyn Zambrano, sommelier de L’oenothèque Wine Experiences & Boutique. Desde distintos espacios (festivales, catas privadas y encuentros gastronómicos) convirtieron el acto de degustar en una forma contemporánea de conexión social, donde el conocimiento, el gusto y los sentidos convergen.

Contenido relacionado: Karol Noboa: Inside My Beauty Bag

El festival que reinventó la reunión social

En el caso de Luly Ossa, junto a su socia Gabriela Zea, ese espíritu tomó forma en Wine & Beer Experience, un concepto de festival creado en 2015 que se ha consolidado como uno de los más influyentes para los amantes de esta bebida en el país. A punto de cumplir 11 años, el evento reúne a bodegas, importadores, chefs y sommeliers en una celebración que combina gastronomía, cultura y sentidos. La próxima edición se celebrará el 21 de marzo de 2026 en Salinas, antes de continuar su recorrido por Quito y Guayaquil.

Para Ossa, el crecimiento de este universo en Ecuador es evidente. “Es impresionante ver cómo ha evolucionado la cultura del vino. Han crecido las catas, las experiencias en restaurantes y las conexiones”. Las degustaciones suelen seguir el ritmo del menú: espumantes o blancos para abrir, tintos para los platos principales y etiquetas más dulces para cerrar la velada.

Cortesía de Wine & Beer Experience.

Pero más allá de la técnica, lo que distingue a estas propuestas es la comunidad que se forma alrededor de ellas. En Wine & Beer Experience, cerca del 80 % de la audiencia está compuesta por mujeres que participan activamente en las catas e impulsan un sentido de networking. 

“Siempre digo que el vino une. Conecta la parte social, genera conversaciones y crea vínculos”.

Ossa resume el espíritu que atraviesa estas reuniones con una idea sencilla: el verdadero lujo no está en la etiqueta de la botella, sino en el momento que se comparte alrededor de ella. Gabriela Páez, del directorio de la Asociación Ecuatoriana de Sommeliers, complementa los puntos clave que destaca Ossa. Dice que la presencia femenina en este mundo ha crecido de forma sostenida, pero aún se muestra como un ámbito de especialización que conserva cierto aire de exclusividad. Hoy, cerca de 70 mujeres forman parte de los —aproximadamente— 130 sommeliers graduados en Ecuador. En 2015, no superaban las 30.

La formación, impulsada por la Cofradía del Vino, en alianza con universidades del país, exige rigor sensorial, disciplina y años de estudio. Pero el alcance de este selecto grupo de expertas trasciende lo técnico: alrededor de una mesa bien servida, crean atmósferas que convocan a una comunidad cada vez más curiosa y sofisticada. “Creo que tiene relación con que nosotras solemos ser más sensibles y detallistas, lo que ayuda mucho a reconocer aromas y sabores en una cata”, señala Páez. 

Lee también: El cárdigan se renueva con glamour: cómo llevarlo en 2026

La ‘biblioteca de vinos’ que activa memorias

En L’oenothèque Wine Experiences & Boutique se vive una exploración cultural. Concebido como una biblioteca enológica, este espacio reúne más de 600 etiquetas de distintas regiones del mundo y se ha convertido en un punto de encuentro para descubrir el lenguaje de la copa. Allí, en el primer piso de Plaza Nova, en Samborondón, la sommelier Evelyn Zambrano dirige catas quincenales abiertas al público que convocan entre 80 y 100 asistentes. Cada degustación se convierte en un intercambio de criterios sobre aromas, territorios y memorias. 

Cortesía de L’oenothèque Wine Experiences & Boutique.

Durante estas sesiones, que se realizan bajo reserva, los participantes recorren las claves de la cata (color, aroma y textura), mientras comparan estilos de países como: Argentina, Chile o Italia. Pero más allá de la técnica, Zambrano observa un cambio significativo en la dinámica de la mesa: la presencia femenina ha crecido con fuerza. Actualmente, muchas participan con libertad para describir aromas, evocar recuerdos y enriquecer el espacio sensorial con nuevas perspectivas.

Formada con la certificación internacional WSET Nivel 2, Zambrano representa una nueva generación de sommeliers que no solo entienden esta bebida, sino su narrativa cultural. 

“El verdadero lujo reside en el viaje que encierra cada botella: el trabajo del enólogo, el carácter del suelo y el tiempo que transforma la uva en una obra que se comparte alrededor de la mesa”. 

Importar y crear encuentros

Mariuxi Martillo siempre quiso entender este mundo. Su interés nació de la curiosidad por descubrir la historia que se esconde detrás de cada copa: el territorio, las personas y la filosofía de quienes lo elaboran. Con el tiempo, esa búsqueda se convirtió en una voz propia basada en el criterio, la investigación y la responsabilidad de comunicar. La importación de vinos es históricamente un espacio para hombres, pero Martillo apostó por redefinir la dinámica. 

“Una mesa liderada por una mujer suele tener una dinámica distinta: más abierta, curiosa y sensible al origen”.

Cortesía Mariuxi Martillo.

Esa estructura fue clave para crear Grace Wine, un proyecto dedicado a seleccionar la mejor oferta de pequeños productores de Mendoza que trabajan con respeto por la tierra, con una mínima intervención. En Guayaquil, su base está en Puerto Santa Ana. Desde el piso 16 del edificio Emporium conecta con diferentes puntos del país para organizar estos espacios sensoriales. “La anfitriona guía, presenta la historia del vino y marca el ritmo de la velada”. 

También te puede interesar: Adiós ojeras: 10 cremas para el contorno de ojos que sí funcionan

En ese ambiente, personas de distintos ámbitos descubren un lugar para compartir ideas, fortalecer redes y, en ocasiones, incluso cerrar acuerdos. Cada encuentro de Grace Wine está cuidadosamente diseñado: desde la selección y el orden hasta el tamaño y la composición de la mesa. Para Martillo, la meta es convertir la cata en un círculo de confianza. En fechas como el Día Internacional de la Mujer, Martillo suele elegir vinos rosados con carácter, equilibrio y elegancia. “La mujer guayaquileña tiene una energía fuerte y sofisticada, pero también una frescura muy propia de nuestra Costa”. (I)