"Decidnos las canciones de un pueblo y os diremos sus leyes, sus costumbres y su historia”. Esa es la frase con la Benito Tayupanda resume el espíritu de las presentaciones que se escucharán en Quito durante septiembre. En el marco de los 48 años de su declaratoria como Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la Unesco, la capital tendrá una agenda musical gratuita que propone recorrer su historia a través de sonidos, repertorios y memorias. El Instituto Metropolitano de Patrimonio, junto con los elencos del Centro Cultural Mama Cuchara y la Fundación Teatro Nacional Sucre, ha preparado cinco eventos bajo el nombre de “Sonidos de la Memoria”.
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Iglesias, santuarios, auditorios y teatros serán los puntos de encuentro entre el 8 y el 12 de septiembre. La programación contempla la participación de la Orquesta de Instrumentos Andinos, el Grupo Yavirac, el Ensamble de Guitarras de Quito y el Coro Mixto Ciudad de Quito. Tayupanda, director de la Orquesta de Instrumentos Andinos, explica que el equipo trabajó durante más de dos meses para preparar el concierto. El primero dedicado a la investigación y planificación y otro a los ensayos y prácticas musicales.
“La memoria no está solo en el sonido. Si no también en lo que vemos, en lo que respiramos, en el diario vivir y en la gente” explica el director en la entrevista.
Su repertorio, que será presentado el próximo martes 8 de septiembre en el Teatro Capitol, está dedicado a la recuperación, difusión y puesta en valor del patrimonio musical. Para ello, una de las principales fuentes de investigación fue la colección Yaravíes quiteños, de Juan Agustín Guerrero.
“La mayoría de las obras que vamos a ejecutar están en su segundo tomo. Para nosotros fue un proceso investigativo y de selección: debíamos identificar qué música iba acorde con nuestra premisa y luego adaptarla al formato de nuestra orquesta”, señala.
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La agrupación, que hoy cuenta con más de 48 músicos, trabajó para acercar la sonoridad de los instrumentos andinos. “Estas partituras que estaban escritas para viola sola hoy van a tener solistas en flauta de pan, violín, violonchelo y clarinete. Ese es, quizás, nuestro reto más importante”, comenta.

El concierto estará dividido en cuatro partes. La primera estará a cargo de la sección de vientos —flautas, quenas, trompas y toyos—, cuyos intérpretes tocarán de memoria mediante la técnica de los sicuris o “pareo”. En el segundo momento, las cuerdas asumirán una formación de estudiantina ampliada, con guitarras, bandolín y tiple. Interpretarán tres obras, entre ellas Los bandidos, considerado el primer pasillo ecuatoriano.

La tercera sección, la más extensa de la noche, estará dedicada a los yaravíes quiteños recopilados por Juan Agustín Guerrero y adaptadas para la ocasión.F inalmente, el evento cerrará con un mosaico de música ecuatoriana compuesto por obras de Julio Cañar, Giovanni Mera y Milton Arias, exintegrante de la agrupación.
“Buscamos que las personas se queden con ese sonido que evoca la orquesta y que también conozcan, de alguna manera, música que jamás han escuchado. Presentamos piezas de quiteños emblemáticos que ya no están y que permiten unir la historia con lo actual, unir la memoria”, finaliza Tayupanda. El detalle de los eventos se puede visualizar en la página de la Fundación Teatro Nacional Sucre. (I)