Cine

60 películas queer que debes tener en tu radar

De clásicos de culto a éxitos recientes, estos filmes muestran cómo el cine cuenta —y sigue contando— historias de amor, identidad y libertad

Por Redacción Estados Unidos BAZAAR

Diseño de Sarah Olivieri — lgbt

Las personas queer siempre existieron, aunque Hollywood no siempre quiso mostrarlas. Desde los inicios del cine, las historias sobre —y dentro de— la comunidad LGBTQ+ permearon la cultura popular: desde la representación de drag queens en Pink Flamingos hasta la exploración de la cultura ballroom en el influyente documental Paris Is Burning.

Hoy, muchas historias de amor queer son películas galardonadas y ampliamente reconocidas, desde las protagonistas de Carol y Portrait of a Lady on Fire hasta las relaciones que vemos en Challengers y Call Me By Your Name. Y aunque gran parte del cine queer aborda —con razón— las dificultades y luchas de una comunidad que pelea por sus derechos en un clima político hostil, algunos proyectos también están cambiando el enfoque para mostrar historias llenas de ligereza y alegría: desde comedias como Bottoms hasta romcoms luminosas como Love, Simon.

A continuación, reunimos 60 de las mejores películas LGBTQ+ que puedes ver en streaming hoy.

The Favourite (2018)

Cortesía IMDB

Quienes disfrutan tanto de los dramas de época como del cine queer deberían ver The Favourite. Esta epopeya dirigida por Yorgos Lanthimos sigue un triángulo amoroso lésbico de tintes psicosexuales que se desarrolla en la corte de la reina Ana durante el siglo XVIII.

Emma Stone interpreta a Abigail Hill, una joven ambiciosa que busca elevar su posición social. Cuando descubre que la reina (Olivia Colman) mantiene una relación con su confidente más cercana, Sarah (Rachel Weisz), Abigail hará lo que sea necesario para interponerse entre ellas.

The History of Sound (2025)

Cortesía: IMDB.

Paul Mescal y Josh O’Connor protagonizan a Lionel y David, dos estudiantes que se conocen y se enamoran en el Conservatorio de Música de Nueva Inglaterra en 1917.

Cuando David regresa de su servicio en la Primera Guerra Mundial, ambos se reúnen y emprenden un viaje por la zona rural de Maine para recolectar y grabar canciones folclóricas en cilindros de cera. Melancólica y emotiva, The History of Sound traza un retrato conmovedor del primer amor.

Rustin (2023)

Foto: Netflix.

Producida por la compañía Higher Ground de Barack y Michelle Obama, Rustin está protagonizada por Colman Domingo como Bayard Rustin, una figura del movimiento por los derechos civiles que desempeñó un papel fundamental en la organización de la Marcha sobre Washington de 1963 junto a Martin Luther King Jr.

Aunque Rustin lideró públicamente una vida de activismo incansable, su identidad como hombre abiertamente gay lo colocó en tensión con un movimiento que proclamaba luchar por la igualdad de todos.

On Swift Horses (2024)

Adaptada de la novela homónima de 2019 de Shannon Pufahl, On Swift Horses explora qué sucede cuando personas obligadas a ajustarse a las expectativas sociales se atreven a buscar la vida que realmente desean.

Daisy Edgar-Jones interpreta a Muriel, una ama de casa de los años 50 que comparte un vínculo profundo e indefinible con su cuñado Julius (Jacob Elordi). Mientras Julius inicia una relación con un arriesgado forajido en Las Vegas, Muriel encuentra libertad apostando en los hipódromos, donde conoce a una mujer que despierta en ella una nueva dimensión del deseo.

Challengers (2024)

Mitad drama deportivo, mitad thriller psicosexual, Challengers fue uno de los grandes eventos cinematográficos de 2024. Dirigida por Luca Guadagnino —también responsable de Call Me By Your Name—, la película está protagonizada por Zendaya como Tashi Donaldson, una prodigio del tenis en medio de un triángulo amoroso cargado de tensión homoerótica entre dos mejores amigos: Art (Mike Faist) y Patrick (Josh O’Connor).

Bottoms (2023)

Cortesía IMDB

Si alguna vez existió una versión de Superbad para chicas queer, es Bottoms. La segunda película de la directora Emma Seligman (Shiva Baby) sigue a dos poco populares estudiantes de último año de secundaria (Ayo Edebiri y Rachel Sennott) que crean un club de pelea escolar con la esperanza de conquistar a las porristas que les gustan (Kaia Gerber y Havana Rose Liu).

Bound (1996)

Cortesía: IMDB.

En este thriller erótico de culto de las Wachowski —anterior a la trilogía de The Matrix—, Corky (Gina Gershon), una exconvicta de estética butch, comienza a trabajar como reparadora en un edificio de departamentos. Allí conoce a sus vecinos: el mafioso Caesar (Joe Pantoliano) y su pareja, Violet (Jennifer Tilly).

Cuando Corky y Violet inician un romance, elaboran un plan para escapar de la relación abusiva de Violet… y robar US$ 2 millones del dinero de la mafia de Caesar en el proceso.

Circus of Books (2020)

Cortesía: IMDB.

Quienes viven en el sur de California probablemente reconozcan Circus of Books, la famosa tienda de pornografía y librería erótica que ha sido parte del barrio gay de West Hollywood desde principios de los años ochenta.

Para quienes no la conocen —e incluso para quienes sí—, este documental dirigido por la hija de sus propietarios, que explora la historia y el legado de este emblemático espacio queer de Los Ángeles, es imprescindible.

Fire Island (2022)

Justo cuando parecía que el mundo ya tuvo suficientes reinterpretaciones de Pride and Prejudice, el director Andrew Ahn y el guionista y protagonista Joel Kim Booster estrenaron esta encantadora comedia romántica para demostrar lo contrario.

Fire Island sigue a un grupo de amigos —entre ellos Noah (Booster), equivalente moderno de Lizzie Bennet, y Howie (Bowen Yang), inspirado en Jane Bennet— mientras navegan por este particular microcosmos de la sociedad gay.

I Saw the TV Glow (2024)

La segunda película de Jane Schoenbrun —una inquietante y extraña alegoría trans centrada en la obsesión de dos adolescentes con una serie de televisión al estilo Buffy— consolida a la cineasta como una de las voces más visionarias del cine contemporáneo.

A medida que los protagonistas Owen (Justice Smith) y Maddy (Brigette Lundy-Paine) comienzan a cuestionar su realidad, también lo hace el espectador.

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Lingua Franca (2019)

Cortesía: IMDB.

La cineasta filipina Isabel Sandoval —quien también protagoniza la película— captó la atención de Hollywood cuando estrenó este largometraje, el tercero de su carrera, en el Festival de Cine de Venecia en 2019.

La historia sigue a Olivia (Sandoval), una trabajadora de la salud indocumentada que inicia una relación complicada con Alex (Eamon Farren), el nieto de su paciente, quien desconoce que Olivia es una mujer trans.

Love Lies Bleeding (2024)

Cortesía: IMDB.

Cuando finalmente llegó a los cines a principios de 2024 —tras meses de expectación entre prácticamente todas las mujeres queer— Love Lies Bleeding cumplió con las expectativas y las superó.

La segunda película de la directora Rose Glass sigue la historia de amor tóxica y adictiva entre Lou (Kristen Stewart), la gerente de un gimnasioy Jackie (Katy O’Brian), una aspirante a fisicoculturista, en el Albuquerque de los años ochenta. El filme ofrece una audaz reinterpretación del género neo-noir.

Ponyboi (2022)

Cortesía: IMDB.

En este estilizado thriller escrito por su protagonista River Gallo, Ponyboi —un trabajador sexual intersexual interpretado por Gallo— vive atrapado en un triángulo amoroso con su mejor amiga embarazada, Angel (Victoria Pedretti), y Vinnie (Dylan O’Brien), un aspirante a proxeneta que además es el padre del bebé de Angel.

Pero cuando un negocio de drogas sale mal, Ponyboi debe huir antes de que la mafia lo encuentre.

Rafiki (2019)

Kena (Samantha Mugatsia), una adolescente que vive en Nairobi, ayuda a su padre John —candidato en una elección local— a atender su tienda de conveniencia durante la campaña cuando Ziki (Sheila Munyiva), con su colorido cabello, llama su atención.

Su romance, ya complicado por el hecho de que la homosexualidad es ilegal en Kenia, se vuelve aún más difícil cuando descubren que Ziki es la hija del rival político de su padre.

Mysterious Skin (2004)

Cortesía: IMDB.

La octava película del pionero del New Queer Cinema Gregg Araki es quizá la más conocida de su filmografía. La historia sigue a dos adolescentes que intentan procesar —de maneras muy distintas— un trauma compartido de la infancia.

Mysterious Skin presenta interpretaciones memorables de Joseph Gordon-Levitt y Brady Corbett. En la película, el personaje de Gordon-Levitt, Neil, recurre al trabajo sexual a los 15 años en un intento por reconciliar su naciente identidad queer con los recuerdos de abuso.

Born in Flames (1983)

Cortesía: IMDB. 

Mucho antes de que los mockumentaries dominaran la comedia televisiva, este radical drama causó gran impacto en las escenas del cine independiente y el punk de los años 80.

Presentada como un documental y filmada en estilo verité, Born in Flames se sitúa 10 años después de la ficticia Segunda Revolución Estadounidense y sigue los esfuerzos del Ejército de Mujeres por derribar el sistema tras el asesinato de su líder radical.

Desert Hearts (1986)

Cortesía: IMDB.

Una de las primeras películas de estreno amplio en retratar positivamente una relación lésbica, Desert Hearts es una obra perdurable dentro del canon sáfico.

Cuando la profesora universitaria Vivian Bell (Helen Shaver) viaja a Reno para tramitar un divorcio rápido, no espera enamorarse de Cay Rivers (Patricia Charbonneau), una escultora y la hija adoptiva del rancho donde se alojan personas que buscan divorciarse.

Love, Simon (2018)

Cortesía: IMDB.

Love, Simon resulta notable por lo poco “revolucionaria” que intenta ser. Aunque la película aborda las dificultades de ser gay y vivir en el clóset —el protagonista, Simon (Nick Robinson), aún no se declara ante sus amigos ni su familia—, en esencia es una dulce y sincera comedia romántica de secundaria. 

Dog Day Afternoon (1975)

Cortesía: IMDB.

La representación trans en este clásico dirigido por Sidney Lumet —sobre un asalto bancario que sale mal— probablemente no ganaría hoy ningún premio de GLAAD. La pareja de Sonny (Al Pacino), una mujer trans llamada Leon (Chris Sarandon) que necesita dinero para una cirugía de afirmación de género, es referida constantemente en la película como un hombre.

Sin embargo, Dog Day Afternoon fue quizá una de las primeras grandes producciones en retratar personajes queer —aunque imperfectos— con empatía, presentándolos como figuras dignas del afecto y el apoyo del público. Lo que comienza como una comedia sobre un criminal torpe se vuelve mucho más complejo cuando descubrimos las verdaderas motivaciones de Sonny para robar el banco.

Disclosure: Trans Lives on Screen (2020)

Foto: Ava Benjamin Shorr/Netflix. 

El canon dominante de historias trans —incluidas algunas películas de esta lista— está lleno de representaciones dañinas, inexactas o mal orientadas. Durante décadas, Hollywood ridiculizó a la comunidad trans. Retrató a personajes trans como villanos engañosos y trató a la identidad trans como un chiste, eligiendo a hombres cisgénero para interpretar a mujeres trans.

Disclosure funciona como un contrapunto documental fundamental y guia al espectador a través de la historia de la representación trans en el cine y la televisión.

Y Tu Mamá También (2001)

Una mujer que huye de un matrimonio en crisis. Dos adolescentes obsesionados con las chicas. Un viaje por carretera sensual y transformador.

Si esto no suena precisamente como la receta para un clásico del cine queer, entonces no viste la película que lanzó internacionalmente la carrera de Alfonso Cuarón, Y Tu Mamá También. Lo que al principio parece una aventura impulsada por hormonas se convierte en una exploración intensa y sensual sobre la fragilidad masculina, la bisexualidad y la independencia femenina.

Pink Flamingos (1972)

Cortesía: IMDB. 

John Waters se ganó con creces su apodo: el Papa del Trash. Aunque hoy es más conocido por sus películas relativamente mainstream —especialmente Cry-Baby y Hairspray—, el padrino del cine queer provocador se hizo famoso originalmente con películas de culto deliberadamente ofensivas y crónicamente clasificadas X.

Quizá la más icónica sea Pink Flamingos, protagonizada por su colaboradora habitual Divine como una criminal que descubre que es nombrada “la persona más inmunda del mundo” y decide defender su título frente a dos rivales celosos. La película incluye varias escenas controversiales que pueden resultar perturbadoras, por lo que conviene verla con precaución.

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The Bitter Tears of Petra von Kant (1972)

Cortesía: IMDB.

The Bitter Tears of Petra von Kant es un clásico sáfico que se convirtió en una obra clave dentro del canon del high camp, históricamente dominado por hombres gay.

Dirigida por Rainer Werner Fassbinder —abiertamente queer—, la película es un melodrama exclusivamente femenino ambientado por completo en el ornamentado dormitorio de su protagonista. Cuando la volátil y narcisista diseñadora de moda Petra von Kant se enamora de una hermosa mujer de 23 años, su larga y compleja relación sadomasoquista con su asistente personal comienza a tambalearse.

Go Fish (1994)

Cortesía: IMDB.

El debut de la directora Rose Troche sigue a Max (la coguionista Guinevere Turner), una joven lesbiana universitaria en Chicago frustrada por su mala racha en el amor. Cuando conoce a Ely (V.S. Brodie), su suerte parece estar a punto de cambiar —y sus amigos, que también atraviesan sus propias complicaciones románticas y personales, están decididos a que así sea.

Go Fish se estrenó en el Festival de Cine de Sundance de 1994, donde rompió récords de ventas tras ser adquirida para su distribución por Samuel Goldwyn.

Shiva Baby (2020)

Si aún no viste el debut cinematográfico de Emma Seligman —sobre una estudiante universitaria (Rachel Sennott) que se encuentra simultáneamente con su sugar daddy y su exnovia en un shivá por un conocido de la familia cuyo nombre ni siquiera recuerda— estás cometiendo un grave error.

Claustrofóbica y caótica hasta rozar el territorio del cine de terror, Shiva Baby ofrece un retrato íntimo, profundamente incómodo —y también muy divertido— de una joven queer recién graduada que intenta encontrar su lugar en el mundo.

Orlando (1993)

Cortesía: IMDB. 

Con su androginia legendaria y su presencia casi etérea, Tilda Swinton fue la elección perfecta para interpretar al personaje titular de Orlando, la adaptación de Sally Potter de la célebre novela de Virginia Woolf.

La historia sigue a un noble inglés inmortal que, tras varios siglos viviendo como hombre, despierta transformado en mujer. Filmada con una belleza exquisita y protagonizada por actuaciones memorables, Orlando juega con la ruptura de la cuarta pared tanto como con las nociones de género y sexualidad.

I Killed My Mother (2009)

Cortesía: IMDB.

Con apenas 33 años, Xavier Dolan —el prodigio franco-canadiense del cine queer del siglo XXI— ya cuenta con cerca de 10 películas en su filmografía, varias de ellas igualmente merecedoras de figurar en esta lista.

Aun así, su primer largometraje semiautobiográfico deja una huella en el género. En I Killed My Mother, Dolan retrata con sensibilidad y crudeza la relación conflictiva entre un adolescente gay y su madre soltera.

Cruising (1980)

Cortesía: IMDB. 

Ambientado en la escena leather de los años 70, Cruising es un thriller criminal tan influyente como polémico, con un legado complejo. Cuando se estrenó en 1980, tanto el público general como los activistas por los derechos gay reaccionaron con escándalo: los primeros por su sexualidad explícita y los segundos por considerar que retrataba negativamente a la comunidad LGBTQ.

Por su parte, el director William Friedkin firmó que gran parte de la comunidad leather y S&M de Nueva York apoyó activamente la película e incluso participó como extras. Con el paso del tiempo, el filme —protagonizado por Al Pacino como un policía que se infiltra en la escena S&M de la ciudad para investigar a un asesino serial que ataca a hombres gay— es reevaluado y hoy muchos lo consideran un clásico. Amada u odiada, Cruising es una pieza clave en la historia del cine queer.

Port Authority (2021)

El debut de Danielle Lessovitz, sutil y emotivo, se estrenó en el Festival de Cannes de 2019 con gran reconocimiento. Ambientada en la escena ballroom de Nueva York, Port Authority —producida ejecutivamente por Martin Scorsese— narra la historia de amor entre un joven blanco recién llegado a la ciudad sin dinero (Fionn Whitehead) y una mujer trans negra profundamente vinculada a la cultura ballroom (Leyna Bloom, la primera actriz trans negra en protagonizar una película presentada en Cannes).

Young Soul Rebels (1991)

Descrita como “parte thriller, parte historia de amor gay”, Young Soul Rebelsuna película que rara vez aparece en listas estadounidenses de “mejor cine gay”— es, sin embargo, una obra fundamental del cine negro, británico y queer.

Ambientada en el Londres punk de 1977, la historia investiga el asesinato de un hombre negro gay y la violenta indiferencia con la que responde la policía. Los protagonistas —dos DJs negros de radio pirata, uno de ellos en una relación interracial con un hombre blanco— deben enfrentarse a la hostilidad del Estado y al auge de la cultura skinhead mientras intentan descubrir la verdad sobre la muerte de su amigo.

Portrait of a Lady on Fire (2019)

Desde Casablanca hasta Titanic, el drama romántico épico es un pilar de Hollywood desde sus inicios. En la impresionante película de 2019 de Céline Sciamma, Portrait of a Lady on Fire, el género alcanza una nueva dimensión con la historia de Héloïse, una aristócrata prometida en matrimonio, y Marianne, la artista encargada de pintar su retrato de boda.

A lo largo de su convivencia, lo que comienza como una fascinación mutua teñida de tensión se transforma en una historia de amor inolvidable.

Paris Is Burning (1990)

Cortesía: IMDB.

Antes de Pose y RuPaul’s Drag Race, existió Paris Is Burning. Filmado a finales de los años ochenta, el documental de Jennie Livingston es el registro definitivo de la cultura de los drag balls en la Nueva York de su época dorada.

Incluye entrevistas con figuras clave como Willi Ninja, Angie Xtravaganza y Dorian Corey, entre otros miembros emblemáticos de la escena ballroom. Hasta hoy, la película sigue siendo un testimonio fundamental de lo que significaba ser negro, latino o queer en Nueva York durante el punto álgido de la crisis del sida.

Saving Face (2004)

Hoy en día, la directora Alice Wu es probablemente más conocida por su encantadora película de crecimiento The Half of It para Netflix. Pero casi 20 años antes dirigió Saving Face, una obra dentro del canon del cine lésbico.

La primera película de Hollywood centrada en personajes chino-estadounidenses desde The Joy Luck Club, estrenada 11 años antes, cuenta la historia de una mujer chino-estadounidense que vive en el clóset y se enamora por primera vez, mientras intenta reconciliar esa relación con su comunidad tradicional —y profundamente conservadora— de Nueva York.

The Watermelon Woman (1996)

Cortesía: IMDB. 

La primera película dirigida por una lesbiana negra abiertamente declarada, The Watermelon Woman, es un título fundamental en la historia del cine queer.

La directora Cheryl Dunye interpreta a Cheryl, una cineasta lesbiana negra que decide realizar un documental sobre una actriz afroamericana de la era dorada de Hollywood conocida únicamente como “la Mujer Sandía”.

Call Me by Your Name (2017)

¿Qué lista de clásicos queer estaría completa sin Call Me by Your Name? La sensual y luminosa adaptación del director italiano Luca Guadagnino de la novela de André Aciman sigue a Elio, un joven de 17 años que se enamora de Oliver, el asistente de investigación de 24 años de su padre. 

El drama romántico incluye etéreas composiciones originales de Sufjan Stevens y un inolvidable cameo protagonizado por un melocotón demasiado maduro.

The Birdcage (1996)

La única adaptación cinematográfica en inglés de la obra —y posterior musical— La Cage aux Folles, The Birdcage es un auténtico clásico del camp. La película está protagonizada por Robin Williams y Nathan Lane como Armand y Albert, una pareja que dirige un club de drag en Miami Beach.

Cuando su hijo Val anuncia que planea casarse con su novia Barbara, Armand y Albert deben “actuar como heterosexuales” para impresionar a los padres de ella: un senador republicano ultraconservador y su esposa. El desastre, por supuesto, es inevitable.

Blue Is the Warmest Color (2013)

El drama queer de iniciación de Abdellatif Kechiche es objeto de múltiples críticas desde su estreno: por ser una historia lésbica dirigida por un hombre heterosexual, por el supuesto comportamiento abusivo del director durante el rodaje y por incluir una escena de sexo lésbico extensa y explícita entre sus protagonistas.

Aun así, Blue Is the Warmest Color —que sigue a su protagonista, Adèle, durante su primera relación amorosa seria con una mujer— es una representación emblemática del despertar sexual y del primer amor.

The Handmaiden (2016)

Cortesía: IMDB.

Aunque el director de Oldboy, Park Chan-wook, trasladó la acción de la novela lésbica Fingersmith de Sarah Waters desde la Inglaterra victoriana a la Corea ocupada por Japón, The Handmaiden es la adaptación cinematográfica definitiva de la obra.

Este thriller psicológico gira en torno a una heredera adinerada, un estafador que planea robar su fortuna y la carterista contratada para convertirse en la doncella de la heredera. La película funciona como una auténtica muñeca rusa narrativa: nada es exactamente lo que parece.

A Fantastic Woman (2017)

Cuando Orlando, el novio mayor de la cantante trans Marina, muere inesperadamente, ella debe enfrentar una dura lucha para que su papel en la vida de Orlando sea reconocido por su exesposa y sus hijos.

Con una actuación extraordinaria de Daniela Vega en el papel de Marina, la película ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera en 2018 y contribuyó a impulsar el movimiento por los derechos trans en Chile.

Gun Hill Road (2011)

Tras salir de prisión, Enrique regresa a casa y descubre que todo cambió: su esposa Angela tuvo una aventura y su hijo —que recientemente se declaró como mujer trans— está atravesando su proceso de transición.

El seguro debut cinematográfico de Rashaad Ernesto Green destaca especialmente por contar con un personaje principal trans interpretado por una actriz trans. Harmony Santana fue nominada al Independent Spirit Award por su actuación, convirtiéndose en la primera actriz abiertamente trans en recibir esa nominación.

But I’m a Cheerleader (1999)

Cortesía: IMDB.

El camp suele asociarse al universo de los hombres gay y las drag queens, pero sus raíces dentro de la comunidad lésbica son igualmente profundas. Esto queda claro en But I’m a Cheerleader, de Jamie Babbit, la película que impulsó las carreras de Natasha Lyonne y Clea DuVall —y que nos regaló a RuPaul Charles interpretando a un consejero de terapia de conversión “ex-gay” vestido con shorts azul bebé.

En este clásico queer, Lyonne interpreta a una animadora cuyos padres conservadores sospechan que es lesbiana. La envían a un programa de terapia de conversión, donde termina enamorándose del misterioso personaje de DuVall.

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My Beautiful Laundrette (1985)

Cortesía: Orion Classics.

La homosexualidad es solo uno de los temas de la aguda comedia social de Stephen Frears. La película, centrada en Omar, un joven empresario pakistaní, también aborda el racismo y las desigualdades socioeconómicas en el Londres de la era Thatcher.

Sin embargo, esos conflictos quedan momentáneamente en segundo plano cuando Omar retoma su romance con Johnny —interpretado por un joven Daniel Day-Lewis, cuatro años antes de ganar su primer Oscar. La relación entre ambos se presenta con naturalidad y sin dramatismos excesivos, como una posibilidad más. En My Beautiful Laundrette, puedes vivir dentro de los límites de la clase o la sexualidad… o abrir tu vida a otras posibilidades.

My Own Private Idaho (1991)

Cortesía: Fine Line Features.

My Own Private Idaho es una de las películas más conceptuales de Gus Van Sant. Su estructura narrativa poco convencional y el hecho de que su protagonista sufra narcolepsia añaden una dimensión surrealista a la historia.

River Phoenix y Keanu Reeves interpretan a Mike y Scott, dos trabajadores sexuales unidos por su marginación social. Aunque el sexo ocupa un lugar central en la trama, la película está más interesada en el amor y el consuelo emocional —algo que se vuelve especialmente evidente en su famosa escena junto a la fogata. Es una auténtica lección de actuación dentro de una película ya de por sí audaz.

The Adventures of Priscilla, Queen of the Desert (1994)

Cortesía: Gramercy Pictures.

En un mundo posterior a RuPaul’s Drag Race, es fácil olvidar lo transgresora que fue la película de Stephan Elliott en su momento. Sin embargo, el brillo exagerado, el exceso visual y la estética llena de lentejuelas de The Adventures of Priscilla, Queen of the Desert marcaron un verdadero punto de inflexión cuando se estrenó.

Este espectáculo irreverente, centrado en dos drag queens y una mujer trans que atraviesan Australia en un autobús, no solo alcanzó estatus de culto: también ayudó a abrir el cine a representaciones más positivas y visibles de la comunidad LGBT.

Beautiful Thing (1996)

Cortesía: Sony Pictures Classics.

Dentro de las historias de crecimiento gay, Beautiful Thing es relativamente directa. Adaptación de la obra teatral homónima de Jonathan Harvey, la película sigue a dos adolescentes que descubren gradualmente su homosexualidad —y sus sentimientos mutuos— en un complejo de vivienda social en Londres.

Su historia de amor es sencilla y tierna, casi eclipsada por el caos emocional de los personajes que los rodean. Pero esa sencillez forma parte de la fantasía: a veces, enamorarse puede ser así de simple.

Happy Together (1997)

Cortesía: Kino International.

La metáfora de Wong Kar-wai sobre la transferencia de Hong Kong a China sigue a una pareja que vive a la deriva en Argentina, atrapada en un ciclo abusivo que ninguno de los dos logra romper.

Tanto un retrato de la codependencia como una exploración de identidades inestables y desplazadas, Happy Together aborda —y a la vez deja en segundo plano— sus temas de homosexualidad, algo revolucionario para el cine chino en 1997. En su núcleo, la película se centra en la pérdida y el arrepentimiento de una relación imposible de salvar: una instantánea de la juventud marcada por la inquietud y la melancolía.

All About My Mother (1999)

Cortesía: Sony Picture Classics.

La carta de amor de Pedro Almodóvar a la comunidad LGBT, ganadora del Oscar, toma el duelo de una madre como punto de partida para esta vibrante película. Sobre el papel, la trama podría parecer surrealista y potencialmente melodramática: tras un accidente, Manuela se adentra en la escena queer de Barcelona en busca del hombre travestido que, sin saberlo, fue el padre de su hijo fallecido.

Pero, como es habitual en el cine de Almodóvar, All About My Mother es una obra sensible, que mantiene su humor absurdo mientras celebra la sexualidad y la diferencia.

Boys Don’t Cry (1999)

Cortesía: Fox Searchlight Pictures.

Mucho se debate sobre la elección de Hilary Swank —una actriz cisgénero— para interpretar a Brandon Teena, el hombre trans asesinado en Nebraska por ser quien era. Sin embargo, la película ayudó a introducir ideas sobre la identidad trans y la masculinidad femenina al público mainstream y ofreció un retrato honesto y directo de la experiencia trans.

Para bien o para mal, la fuerza de Boys Don’t Cry depende en gran medida de la interpretación de Swank, todavía considerada una de las mejores de todos los tiempos.

Hedwig and the Angry Inch (2001)

Cortesía: Fine Line Features/New Line Cinema.

Lo habitual: un musical popular de teatro se adapta al cine. Lo inesperado: que esa adaptación resulte extraordinaria. Ese fue el caso de la electrizante película de John Cameron Mitchell —director, guionista y protagonista— sobre Hedwig, una aspirante a estrella del rock y sobreviviente de una fallida operación de reasignación de sexo que oculta su soledad detrás de una mezcla irresistible de carisma y camp.

Pero Hedwig and the Angry Inch es mucho más que pelucas y glam rock: es una aguda exploración del individualismo y del performance como forma de apropiarse —y trascender— el desamor.

The Hours (2002)

Cortesía: Paramount Pictures/Miramax Films.

Los temas de la depresión y la mortalidad atraviesan las tres historias que componen el drama existencial de Stephen Daldry, que entrelaza con elegancia las vidas de Virginia Woolf (Nicole Kidman), una ama de casa de los años cincuenta (Julianne Moore) y una moderna “Mrs. Dalloway” (Meryl Streep).

Debajo de todo ello corre un sutil hilo de queeridad que conecta a las tres mujeres y examina una sexualidad en tensión con las sociedades heteronormativas en las que viven. Kidman —en una actuación que le valió el Oscar— destaca especialmente como la atormentada Woolf.

Brokeback Mountain (2005)

Cortesía: Focus Features.

Mirando en retrospectiva, resulta casi milagroso que la delicada adaptación de Ang Lee del relato de Annie Proulx recibiera ocho nominaciones al Oscar en 2005, una década antes de que el matrimonio igualitario se legalizara en todo Estados Unidos.

Hoy Brokeback Mountain puede convertirse ocasionalmente en objeto de memes —la famosa frase “I wish I knew how to quit you” es tan icónica como parodiada—, pero su conmovedora historia de amor y las interpretaciones de Jake Gyllenhaal y del fallecido Heath Ledger la mantienen entre las grandes películas románticas de todos los tiempos.

Milk (2008)

Cortesía: Focus Features.

El biopic de Gus Van Sant sobre el primer funcionario electo abiertamente gay en Estados Unidos abraza los elementos de su género —el San Francisco de 1972 recreado con precisión y la actuación de Sean Penn, ganadora del Oscar— mientras lo trasciende, utilizando la misión de Harvey Milk como una declaración más amplia sobre la capacidad de cambio de una nación.

Desafortunadamente, la película es tan relevante hoy como lo fue en 2008, cuando California votó por mantener la prohibición del matrimonio igualitario. Milk captura los mejores momentos del espíritu estadounidense cuando la lucha por los derechos humanos se vuelve realidad.

A Single Man (2009)

Cortesía: The Weinstein Company.

Muchas historias de amor gay se centran en el antes: en el proceso de enamorarse. A Single Man plantea otra pregunta: ¿qué sucede después?

La respuesta, al menos desde la mirada del diseñador convertido en director Tom Ford, se despliega en este drama visualmente exquisito sobre un profesor inglés que cae en una profunda depresión suicida tras la muerte de su pareja de muchos años. Colin Firth aparece junto a su amante solo en algunas escenas breves —principalmente recuerdos—, pero la sombra de su relación impregna toda la película. Su devastadora actuación eleva este retrato del amor perdido.

The Kids Are All Right (2010)

Cortesía: Focus Features.

Uno de los aspectos más interesantes de la nominada al Oscar a Mejor Película de Lisa Cholodenko —además del casting perfecto de Annette Bening y Julianne Moore como pareja— es lo familiar que resulta.

Como retrato de una familia, la película se acerca mucho a la tradición de los dramas sobre crisis de la mediana edad y matrimonios puestos a prueba. Pero ahí está su giro: sí, se trata de una familia con dos madres, pero sus tensiones y fracturas no son distintas a las de cualquier hogar suburbano. Esa normalidad es justamente lo que vuelve a The Kids Are All Right dulcemente subversiva.

Pariah (2011)

Cortesía: Focus Features.

La adolescencia suele representarse en el cine con nostalgia. Pero en su primer largometraje, la directora Dee Rees captura ese período sin idealizarlo. La historia sigue a Alike, una adolescente de Brooklyn segura de su orientación sexual pero aún explorando qué significa para su identidad.

Pariah es tanto una historia de crecimiento como una obra importante del cine afroamericano contemporáneo, aunque —al igual que su protagonista— se resiste a encasillarse en una sola identidad.

Weekend (2011)

Cortesía: Sundance Selects.

Antes de la serie Looking de HBO, Andrew Haigh alcanzó reconocimiento con este debut íntimo que es una de las representaciones más precisas de las citas gay modernas.

Desde el encuentro inicial de los protagonistas en un club hasta las conversaciones reveladoras que se desarrollan durante las siguientes 48 horas, la fuerza de la película está en sus detalles observados con sensibilidad. Weekend ofrece un retrato naturalista de lo que significa enamorarse hoy —sea cual sea la orientación—, culminando en un final tan dolorosamente hermoso como inevitable.

Pride (2014)

Cortesía: Pathé.

Comparada con otras historias sobre los derechos LGBT —y, en realidad, también sobre los derechos de los mineros—, Pride podría parecer demasiado optimista o dulce. Pero eso no es una debilidad.

La película evita caer en la ingenuidad o en el sentimentalismo excesivo y utiliza su tono luminoso —bromas provocadoras, abuelas intrigadas por el lesbianismo— para equilibrar los momentos más duros de esta historia real sobre la organización Lesbians and Gays Support the Miners en la Gran Bretaña de 1984.

La lucha por los derechos gay en paralelo con la marginación de los mineros durante la era Thatcher puede parecer un paralelismo evidente, pero en el contexto actual —marcado por derechos en disputa y comunidades aún marginadas— Pride se siente tan vigente como necesaria.

Carol (2015)

Cortesía: StudioCanal/The Weinstein Company.

En otras manos, Carol pudo caer fácilmente en el melodrama. Pero bajo la dirección atmosférica de Todd Haynes y con interpretaciones extraordinarias de Cate Blanchett y Rooney Mara, este drama ambientado en los años cincuenta —sobre dos mujeres que orbitan un romance prohibido— resulta tan revolucionario hoy como lo habría sido su relación en aquella época.

Haynes toma una de las premisas centrales de la película —la idea de que puedes cruzar miradas con alguien al otro lado de una habitación y enamorarte al instante— y la sitúa dentro de una realidad dura y acorde con el contexto histórico. Y aun así, pese al dolor, la película se despliega con una cualidad casi onírica que hace que, al igual que sus protagonistas, te hayas enamorado antes siquiera de darte cuenta.

Tangerine (2015)

Cortesía: Magnolia Pictures.

Lo verdaderamente notable de Tangerine no es solo su política de género ni su producción de bajo presupuesto —la película fue filmada íntegramente con iPhone 5s—, sino el hecho de que una historia centrada en dos trabajadoras sexuales trans en Los Ángeles se atreva a ser algo distinto de una tragedia.

La película es hilarante, y el simple hecho de que estos personajes puedan protagonizar una historia tan entretenida sin quedar relegados a papeles secundarios ya es, en sí mismo, algo radical. A esto se suma el acierto del director Sean Baker al corregir el rumbo tras las cuestionadas decisiones de casting en películas como Transamerica y Dallas Buyers Club. Tangerine es, en esencia, una película sobre dos mujeres bajo el sol —y lo mejor es que realmente se siente así.

Moonlight (2016)

Cortesía:  A24.

Moonlight escapa a cualquier clasificación sencilla y se resiste a etiquetas que la reduzcan a una historia sobre ser negro, pobre o gay. Es una exploración delicada de la identidad, una obra maestra que funciona tanto como un retrato íntimo de vida como un documento social sobre la América contemporánea.

A través de Chiron y de tres momentos distintos de su crecimiento, el director Barry Jenkins sugiere que ciertos hechos —como el consumo de drogas o la prisión— no definen necesariamente una vida. En cambio, son las decisiones que tomamos, muchas veces en soledad y bajo una tenue luz nocturna, las que terminan definiendo quién estamos destinados a ser. (I)

Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.