¿Lo sabías?

Pensamiento mágico: la vida es mejor cuando eres rubia

Dejar una relación tóxica, conseguir el trabajo de tus sueños… a veces basta con manifestarlo con mucha fuerza para que un deseo se haga realidad. Aunque tener los medios para concretarlo también ayuda. Si tu último deseo implica una transformación capilar —pasar a rubia—, has llegado al lugar indicado. David Lucas, embajador internacional de peluquería de Carita, comparte sus mejores consejos para pasar del castaño al rubio sin sacrificar el cabello (ni la dignidad).

Por Marie Claudel

Harper's BAZAAR — Ecuador

Deseo repentino o reflexión bien meditada… si tu mayor anhelo capilar del momento es una decoloración rubia, debes saber que puede resultar más complejo de lo que imaginas.

“Una base castaña natural siempre será más fácil de aclarar que un cabello teñido de marrón. Si existen coloraciones oscuras previas, el trabajo se vuelve más complicado y más sensibilizante para la fibra”, explica David Lucas, hairstylist y embajador internacional de Carita. “Antes de convertirse en rubia, lo más importante es tener un cabello en buen estado… cuanto más sana esté la fibra, más exitoso será el aclarado".

¿Cómo hacerlo?

Para obtener un rubio bonito, el experto aconseja proceder de forma progresiva con varias sesiones de balayage en lugar de una decoloración agresiva. “Los rubios más bonitos suelen lograrse gracias a múltiples balayages que crean matices naturales y reducen la rotura”. Las sesiones pueden espaciarse desde unos días hasta una semana, dependiendo del estado del cabello. Antes de cualquier transformación, recomienda acudir con fotos de inspiración para definir con precisión el tono de rubio deseado.

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¿Cuántas sesiones?

Depende de la base inicial y del resultado deseado. “En una base de castaño claro a castaño, generalmente se necesitan entre uno y tres balayages para obtener un rubio muy claro. Para transformaciones más importantes, algunas actrices incluso pasan por varias etapas seguidas para conseguir un resultado progresivo y más armonioso”.

¿Funciona siempre?

Todo depende del color de base, de las coloraciones anteriores, del estado del cabello y del cuidado realizado previamente. “Una antigua rubia que se ha teñido de castaño, por ejemplo, puede tener muchas dificultades para volver a ser rubia si los pigmentos oscuros aún permanecen en el cabello”. En algunos casos, los mechones pueden virar hacia tonos cálidos o cobrizos. Por esta razón, el experto recomienda realizar siempre un diagnóstico capilar completo antes de cualquier transformación importante.

La última bandera roja

Querer pasar de un castaño a un rubio muy claro en una sola sesión. “Las decoloraciones totales sobre bases demasiado oscuras suelen ser una mala idea: sensibilizan enormemente el cabello y aumentan considerablemente el riesgo de rotura. Los profesionales serios a veces rechazan este tipo de solicitudes cuando consideran que el cabello no podrá soportar la transformación". 

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¿Hasta dónde se puede aclarar sin dañar el cabello?

Hay un límite inevitable. Cuanto más oscuro es el cabello, más potentes deben ser los productos utilizados para eliminar los pigmentos. Y aclarar implica, automáticamente, una sensibilización de la fibra. Hoy en día, aunque los productos son más eficaces que antes y las técnicas más suaves, es imposible pasar de moreno a rubio sin fragilizar, al menos en cierta medida, la fibra capilar. “Aclarar el cabello consiste en abrir las cutículas para retirar los pigmentos. Esto sensibiliza inevitablemente la fibra, incluso con productos de muy buena calidad. Sin embargo, un buen profesional puede limitar el daño gracias a técnicas progresivas, productos de calidad y cuidados adecuados”. 

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El mantenimiento

Conseguir un rubio requiere tiempo, técnica y, en ocasiones, varias citas. Pero el mantenimiento es igual de importante: el cabello rubio se vuelve más poroso y absorbe con mayor facilidad la contaminación, el humo del tabaco, los metales pesados o los residuos externos, lo que puede provocar que el rubio se haga amarillo. 

Para conservar el color, el experto recomienda cuidados regulares: shampoos enriquecidos con queratina, un protocolo de tratamiento tipo Tokyo para cerrar la cutícula del cabello, limitar el uso de herramientas de calor y utilizar de forma puntual un shampoo matizador cuando el rubio empiece a volverse amarillento.

Nota originalmente publicada en Harper's BAZAAR Francia.