Studio Regge
Studio Regge Foto: cortesía.

Para la guayaquileña Natalia Regge, la creatividad siempre fue una forma de mirar el mundo. Esa curiosidad le hizo crear a Regge Studio, una marca que está inspirada en su cotidianidad, con piezas cómodas, funcionales y con identidad. El concepto se aleja de las etiquetas tradicionales. Aunque algunas de sus prendas podrían asociarse al sportswear, la intención fue tener artículos pensados para acompañar distintos momentos del día. La cápsula incluye hoodies, gorras, medias y tarjeteros de cuero que funcionan como básicos versátiles dentro del clóset.

“No quería que fuera solo sportswear (...) Quería que fuera algo para el día a día, para cualquier situación: viajar, trabajar, ir al gimnasio o simplemente estar cómoda”. La inspiración nace de su propio ritmo. La influencer describe su rutina como intensa y dinámica, llena de viajes, compromisos laborales y una agenda en constante movimiento. “La ropa cómoda que te hace ver bien suele ser muy cara y la ropa cómoda barata muchas veces no se ve bien. Yo sentía que no había un punto medio”.

La primera colección se construyó alrededor de prendas que se combinan entre sí. El desarrollo de cada ítem implicó un proceso de prueba y selección que buscaba asegurar calidad y durabilidad. En el caso de los tarjeteros de cuero, por ejemplo, Regge decidió trabajar con artesanos de Otavalo. Antes de meterse al mercado, utilizó uno durante varios meses para comprobar su resistencia y funcionalidad. “Quería asegurarme de que realmente fuera un producto que dure”. Los buzos, por su parte, se producen en Quito en colaboración con un fabricante local. Para ella, uno de los aspectos más importantes del proceso fue elegir telas que mantuvieran suavidad y calidad incluso después de múltiples lavados.

“Las frases, como ´todo posi’ o latina, son mi intención de darle un feeling ecuatoriano. Aunque tengo dos nacionalidades —mi papá es alemán y mi mamá ecuatoriana— siempre quise que se reflejara eso porque estoy orgullosa”. 

Natalia describe su línea como limpia, ligera, femenina y fresca. La paleta, muy su estilo, contempla tonos claros.  Para la apuesta inicial se enfocó en los colores de la marca: celeste, azul y beige. La primera vez que usó un color más fuerte fue para San Valentín con un suéter rosado con rojo.

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Studio Regge. Foto: cortesía. 

El lanzamiento, en enero de este año, llegó acompañado de una mezcla de emociones y dudas. La producción incluyó 200 hoodies distribuidos en tres modelos diferentes, una cantidad que le parecía arriesgada. De hecho, los artículos estuvieron listos durante tres meses antes de que decidiera emprender, principalmente por el miedo a que la respuesta del público no fuera la esperada.

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Cuando el debut se dio, las ventas superaron sus expectativas. En menos de tres semanas las 200 creaciones del arranque —distribuidos en tres modelos— se agotaron, por lo que pidió una nueva producción para mantener el inventario disponible. La colección cápsula de San Valentín fue otra historia. En esa ocasión, Regge presentó una edición limitada de 40 piezas. “Fue sold out en un día”. Para ella, ese resultado confirmó que la audiencia que construyó durante años estaba dispuesta a acompañarla también en esta nueva etapa.

El e-commerce tiene un papel central dentro de su estrategia. Regge soñaba con una plataforma digital que permitiera llegar a distintos puntos del país sin depender de una tienda física. “Personas en ciudades pequeñas o zonas alejadas pueden acceder a todo”. Según cuenta, revisar los pedidos que llegan desde distintos rincones de Ecuador es uno de los aspectos más gratificantes del proceso. “Muchas veces aparecen localidades que ni siquiera conocía o sabía que existían”. 

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Studio Regge. Foto: cortesía. 

Detrás de este proyecto también está la historia de su fundadora. Regge (32 años) es una mujer de constante movilidad. Pasó gran parte de su infancia en Alemania porque su padre es de ese país y llegó a Ecuador por primera vez a los 15 años. También vivió en México y España. Así adaptó otra forma de ver el diseño, la estética y la creatividad.

Estudió diseño de interiores, convencida de que ese sería el futuro de su vida. Sin embargo, cuando se graduó, la pandemia frenó la oportunidad de ejercer su profesión y la obligó a replantear su siguiente fase. Decidió abrir cuentas en TikTok e Instagram, sin imaginar que ese sería el paso para crear una comunidad de más de un millón de seguidores entre ambas redes sociales.

“Me convertí en influencer sin querer queriendo”. 

Fue un época en que la industria de los creadores de contenido todavía no estaba definida. Comenzó a compartir aspectos de su vida cotidiana, su estilo personal y su interés por el arte.De todas maneras, ella sentía que necesitaba reconectar con su lado creativo. “Amo ser influencer, me ha ido muy bien. Lo disfruto, pero sentía que me faltaba ese algo”. Cuando estuvo en Madrid por su maestría, fue el momento en el que se planteó una opción que llevaba años rondando su cabeza.

En su trabajo colabora con numerosas firmas —especialmente ecuatorianas— y promociona productos a través de sus plataformas. “Yo constantemente las posiciono y me encanta hacerlo, sobre todo cuando se trata de apoyar el talento ecuatoriano. Pero en algún punto pensé que, si podía ayudar a crecer gracias a mi contenido, también podía intentar con lo mío”. Así fundó Regge Studio, un nombre que, en realidad, llevaba años guardado. Originalmente estaba pensado para ser el estudio de diseño de interiores que soñaba abrir algún día.

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De cara al futuro, esta diseñadora emergente planea ampliar la oferta y explorar nuevas categorías qcue se integren al día a día. También evalúa la posibilidad de expandir los envíos a otros países, especialmente aquellos donde ya cuenta con una comunidad digital activa. Además, insiste en que la esencia es la misma idea con la que comenzó: crear prendas que generen una sensación positiva en quienes los usan.  “Si tuviera que resumir la marca en una sola sensación sería comodidad”. Pero detrás de esa palabra también está la satisfacción de transformar una idea en realidad y un proyecto propio. (I)