La humilde bailarina ha experimentado una transformación pequeña, pero significativa. Una versión de empeine alto —es decir, donde la parte superior cubre más el pie— se ha adueñado discretamente de los looks de mujeres con estilo, desde París hasta Nueva York y más allá.
La tendencia, ahora ampliamente extendida, puede rastrearse en algunos diseños clave. Primero estuvo la glove flat, una silueta de cuero suave, tipo pantufla, que comenzó a ganar popularidad en 2011 gracias a la marca argentina Martiniano, seguida poco después por firmas de culto como: Maryam Nassir Zadeh.
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Para 2018, Everlane lanzó su propia versión con la Day Glove Flat, señal de que esta forma ajustada al pie había llegado al gran público. Gaya Guiragossian, directora de estilo y arte de Vestiaire Collective, identificó por primera vez la bailarina de empeine alto en la pasarela de Céline primavera/verano 2015. Guiragossian considera estos zapatos —denominados soft ballerinas— como un precursor de la actual tendencia balletcore.
Una década después, estas bailarinas de empeine alto se han fusionado con otros estilos en tendencia de corte alto, como los zapatos tipo ópera, los mocasines minimalistas y las Mary Jane.
Desde un punto de vista práctico, no solo este tipo de diseño se mantiene mejor en el pie que las bailarinas de corte bajo (reduciendo el riesgo de ampollas o tropiezos), sino que la mayor cobertura también amplía su uso a climas más fríos. Lily Atherton Hanbury se inspiró en la silueta de empeine alto de las tradicionales pantuflas de gondolero veneciano para cofundar su marca Le Monde Béryl, muy apreciada entre editoras.
“Conservan una sensación de delicadeza, pero están pensados para vivirse”.

Yo comencé a notar un aumento discreto de esta tendencia en ciertos rincones de Brooklyn alrededor de 2023, con madres bien vestidas completando sus looks de Rachel Comey con estilos tipo pantufla de Bode o Lemaire.
A diferencia de las virales bailarinas Reva de Tory Burch de principios de los 2000 (que también han vuelto con fuerza), estos modelos evitan la forma redondeada y el escote profundo del empeine en favor de un corte más alto.
Su adopción lenta puede atribuirse a que durante gran parte de la última década la moda estaba enfocada en otros terrenos. La atención se centró en el gorpcore y en colaboraciones cargadas de logotipos, con zapatos oversize como las zapatillas Triple-S de Balenciaga, dominando la conversación cultural.
Después del Covid, con la llegada del lujo silencioso en todo su auge, junto con el resurgimiento del minimalismo de los años 90 (que, gracias a Love Story, sigue vigente), los estilos más simples comenzaron a desplazar al calzado voluminoso.
En 2024, surgió la obsesión colectiva por las Mary Jane de corte alto de Alaïa, adornadas con cristales o confeccionadas en malla. Mientras tanto, referentes del lujo minimalista como Phoebe Philo y The Row reinterpretaron sus siluetas, incorporando sandalias, mocasines, bailarinas y tacones bajos en formas ceñidas al pie altamente deseables, como el Club Slipper de Philo —frecuentemente imitado— o el Gathered Flat.
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A pesar de la larga evolución hacia esta última versión de la bailarina moderna, todo indica que su popularidad seguirá creciendo. “Se está adoptando en distintos rangos de precio y materiales, lo que sugiere que esta tendencia llegó para quedarse por un tiempo”, afirma Guiragossian. Armani, Simone Rocha y Tory Burch presentaron sus propias versiones en las pasarelas de otoño 2026; y Kendall Jenner fue vista en la semana de la moda de Milán con un par de Phoebe Philo.
Como dice Atherton Hanbury: “lo maravilloso de esta silueta es que es reconocible y, al mismo tiempo, abierta a la interpretación”. (I)
Este artículo salió originalmente en Harper's BAZAAR Estados Unidos.