La moda tiene ciclos, pero este complemento no desapareció del todo y tomó un giro en los últimos tiempos. Antes era un pieza protocolaria y, en la actualidad, se convierte en la estrella. Se lleva en la cabeza, en la cintura, como top o incluso atado a un bolso. La diferencia está en cómo se integra dentro del look.
Para María del Carmen Lasso, cofundadora de Fascianas, el pañuelo es un artículo atemporal que simplemente cambia de forma. “Siempre se está reciclando y usando de diferentes maneras. No tiene edad ni reglas”. El mismo concepto propone Anghie Bubllé Studio, donde lo definen como “camaleónico”. Un accesorio que se adapta a cualquier estilo y contexto. Ambas marcas coinciden en que este elemento es un recurso creativo que vuelve con más fuerza.
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Antes, esta tela vivía —gran parte del tiempo— en el cuello, como algo clásico. En estos días se desplaza por todo el cuerpo. La estilista española, Mireia Sánchez, asegura que su forma de usarlo cambia las reglas. Un primer ejemplo es llevarlo sobre los hombros, como si fuera una capa. En este street style, se combina con una falda de seda y encaje negra sobre pantalones blancos, un top negro de cuello alto, un collar blanco con borlas y un bolso holgado de gamuza beige.
Algo más clásico puede funcionar si se lo incorpora en la cabeza. Aunque puede parecer arriesgado, el secreto está en el styling. Dejar ver parte del cabello, elegir un estampado adecuado y cuidar la forma del nudo evita que el look se vea infantil, afirma Sánchez. Puede ser elegante, incluso sofisticado, si se ejecuta bien. En esta referencia, el estampado es delicado —tipo paisley en rosa, azul, verde y durazno— combinado con una camiseta oversize gris y un bolso en un naranja vibrante. El fular en esta parte del cuerpo también enmarca el rostro y aporta color sin necesidad de más accesorios. Es un recurso perfecto para días informales o incluso para viajes, asegura esta estilista.
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Tenerlo en la cintura es, quizás, el más representativo de esta nueva etapa. En este caso, es usado con una camiseta gris, una camisa larga de seda en tono amarillo mantequilla, pantalones marrones con un pañuelo de seda estampado marrón a modo de cinturón y un bolso tipo bucket con flecos en color blanco. Así se transforma un conjunto clásico en algo más dinámico y contemporáneo. Es justo lo que menciona Mireia Sánchez:
“Llevarlo en la cadera sobre jeans, faldas o vestidos es una de las formas más actuales de usarlo”.
También está la versión más sutil o fácil, pero igual de efectiva. Amarrarlo en las carteras llama la atención. Por ejemplo, en un bolso de textura natural y tono beige, un pañuelo rojo con estampado blanco se coloca en el asa. El look puede completarse con un vestido blanco y zapatos planos rojos para tener contraste.
Desde el diseño, las marcas ecuatorianas van al compás de las tendencias de esta pieza, con identidad propia. Fascianas se va por colores vibrantes, inspirados en la naturaleza: flores, hojas, animales en tonos intensos como fucsias, verdes y azules. Sus telas —como el charmeuse de seda con un toque de spandex— permiten una mejor caída y facilitan los nudos. Por su parte, Anghie Bubllé Studio trabaja con estampados digitales que buscan transmitir energía y personalidad. “Puede elevar un outfit básico, como una camiseta blanca y un jean”. Tiene una capacidad de renovar lo simple en algo especial y por eso se mantiene vigente.
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En cuanto a cómo llevarlo, no hay una única respuesta, pero sí algunas claves. Para el día a día, la recomendación es optar por atuendos equilibrados. Mireia Sánchez afirma que si tiene un estampado fuerte, el resto del outfit puede mantenerse en tonos neutros: blancos, beige y denim. Si es más sobrio, entonces puede integrarse en apuestas más estructuradas o incluso monocromáticas. En la noche, el pañuelo puede asumir un rol más protagónico.
Usarlo como top es una de las formas más vistas en las nuevas generaciones. También puede funcionar en el cuello, pero con telas más sofisticadas como la seda.
Lo que define esta era es la intención. Para Fascianas, es un símbolo de conexión y empoderamiento femenino. Para Anghi Bubllé Studio, es una herramienta de expresión personal. Para la estilista Mireia Sánchez, es una pieza que evoluciona con el tiempo hasta ser un esencial. Las expertas hablan de que la moda valora la versatilidad, la identidad y la creatividad; por eso, el pañuelo encaja perfectamente. Es pequeño, pero poderoso. Basta un solo nudo para transformar por completo un look. (I)