FASHION SHOWS

Estos fueron highlights de Colombiamoda 2026

Con colaboraciones musicales, memoria y oficio artesanal, se encendió la temporada de eventos y fashion shows alrededor del mundo. Harper's BAZAAR Ecuador hace un recap de las pasarelas en Medellín.

Por Redacción BAZAAR

Harper´s BAZAAR — Ecuador

Del 25 al 31 de julio, Medellín fue el epicentro de la moda latinoamericana con la 37ª edición de Colombiamoda. Más de 630 marcas y 65.000 asistentes se dieron cita en una semana que reunió moda femenina, masculina e infantil, además de calzado, marroquinería, accesorios y joyería. En total, alrededor de 30 pasarelas oficiales, espacios de conocimiento, experiencias en la ciudad y encuentros empresariales llenaron los espacios. 

Esta edición tuvo una presencia musical particularmente fuerte, con artistas que dieron el salto de la industria del sonido a la del diseño. El lanzamiento oficial lo dio J Balvin, con una colección cápsula desarrollada junto a Vélez e inspirada en la identidad cultural y la tradición artesanal del país. La propuesta jugó con siluetas amplias, cuero y tejidos que reinterpretan elementos tradicionales desde una mirada urbana, sumando guantes, gafas oscuras y accesorios de gran formato.

La colaboración, bautizada Artisan Gang in the City (Vélez × J Balvin), tuvo al cuero como superficie de experimentación, con tejidos artesanales y bordados. La ruana —prenda cuadrada de lana que hace parte de la historia visual y cultural de los antioqueños y que, junto al carriel (bolso típico de cuero) y el sombrero, conforma el atuendo histórico— fue uno de los símbolos centrales. La pasarela presentó alrededor de 35 looks que incorporaron elementos como las botas ecuestres, el sagrado corazón, las orquídeas y la mula, junto con punto de cruz y guiños a tejidos arhuacos.

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En la misma línea de cruce, la banda Morat llevó su universo creativo a una colección desarrollada junto a GEF. AM:PM nació de un proceso en el que la banda participó desde la conceptualización hasta la narrativa sonora de la pasarela, presentada en Casa GEF dentro de la agenda oficial. El montaje recorrió un día completo: comenzó con la mañana, transitó por la rutina de oficina y concluyó en una celebración nocturna, con prendas pensadas para acompañar esos distintos momentos —desde básicos funcionales hasta piezas más festivas— dentro del segmento masivo.

Otro eje fue el de las pasarelas concebidas con una carga teatral. “Oh My Heart”, de la diseñadora Manuela Álvarez (MAZ), tocó temas como el duelo, la resiliencia humana y la permanencia. Su desfile inaugural estuvo estructurado en cuatro momentos cromáticos que articularon la narrativa de la colección. El negro representaba la violencia de la pérdida y el rojo, la presencia de una herida abierta, con deshilados visibles en las piezas. Esta tonalidad específica de rojo se logró a partir de procesos de tintura experimentales con una bacteria como una alternativas a los químicos industriales. Entre el público quedó una última señal dejada por la creadora: una silla en primera fila que leía “ESTOY AQUÍ Y SOY MI PROPIO TESTIGO”. Esto sirvió como un recordatorio, según Álvarez, de que no necesitamos a nadie más que a nosotros mismos para crear, vivir y fundamentar una realidad que, como explicó la profesional, nos atraviesa.

La plataforma Non Stop de Inexmoda, dedicada a visibilizar talento emergente, tuvo un protagonismo especial al integrar por primera vez una diseñadora internacional dentro de su selección. La llegada de la peruana Annaiss Yucra —conocida por su trabajo con identidad latinoamericana y mensajes sociales— y de Cemadier Design amplió la conversación sobre moda con propósito. Yucra presentó una propuesta donde el color, los gráficos y los mensajes políticos se entrelazan, mientras que Cemadier se enfocó en siluetas volumétricas y experimentación textil, reforzando un universo visual poderoso. 

Palma Canaria y Virgilio Madinah unieron el pulso y la maestría del oficio artesanal en una misma pasarela. Su propuesta materializó la diversidad y riqueza cultural de la región a través de detalles minuciosos, siluetas memorables y una lectura contemporánea de la artesanía.

Un tercer hilo conectó varias colecciones alrededor del origen y la memoria como materia prima de diseño. Alado, en alianza con Kia Colombia, presentó una historia tejida desde el territorio cafetero: durante meses, la marca convivió con mujeres caficultoras de Antioquia para transformar sus saberes en moda, utilizando textiles teñidos con borra de café, madera de cafetos y una paleta que remite al paisaje cafetero.

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El diseñador colombiano Juan Pablo Socarrás —reconocido por sus colaboraciones con comunidades artesanas y su enfoque sostenible— también fue parte de esta línea que trabaja el legado como insumo creativo. Su propuesta desarrollada junto a Bata se tituló Matilde, en referencia a la célebre cantante colombiana Matilde Díaz Hernández, considerada la primera voz femenina en formar parte de una orquesta profesional en el país y figura clave en la expansión de la cumbia en América Latina. En la colección, este género musical, las polleras y la cadencia de estos ritmos se incorporan en las siluetas, mientras que materiales como lino, algodón, seda, alpaca, baby alpaca y vicuña dialogan con tejidos recuperados y manteles tinturados en tono cholapín. 

Por otro lado, La Petite Mort Studio presentó Puertas Adentro, un viaje al corazón de una atmósfera inspirada en la fotografía en blanco y negro y la calidez de la casa de los abuelos. La colección captura recuerdos suspendidos en el tiempo y transforma la intimidad del hogar y los momentos entrañables de la cocina familiar en un homenaje visual, donde las siluetas, los textiles y la iluminación levantan una narrativa nostálgica. 

Dentro de esta conversación sobre origen y construcción de identidad, Jorge Duque presentó su colaboración con Arkitect,ito para democratizar del diseño de autor. La colección llevó los códigos más icónicos del diseñador —corsetería reinterpretada, volúmenes escultóricos y siluetas asimétricas— a un guardarropa urbano, sofisticado y completamente habitable. La propuesta equilibra piezas statement con básicos como denim lavado, camisas tejidas y prendas sin distinción de género, elevadas por una paleta neutra en negros, grises y crudos, texturas perforadas y una riqueza en materiales. 

La semana, además, se vivió fuera de la pasarela. Entre los asistentes se vieron combinaciones que mezclan piezas sastreras con objetos statement de manufactura artesanal, guiños boho a través de los flecos y el denim como constante imposible de dejar fuera. De igual manera, el layering se impuso en cada look junto al calzado. (I)