Sombreros

Hay días en los que el outfit simplemente funciona y hay otros en los que algo cambia por completo. Los icónicos sombreros no son un accesorio aislado, hoy son los encargados de elevar nuestras elecciones. Y a ese hilo conductor se apegan las propuestas de Bartolomé Hats, Homero Ortega Hats, WANAhat y Baronesa Hats. Ya no es un complemento, es el protagonista.

Carolina Ospina, especialista en imagen personal y profesional, explica que hay tendencias definidas como la estética western o cowboy que se mantienen. Los pillbox regresan con una elegancia clásica, como sucede con las boinas y los cloche (tipo campana). Pero nada de eso funciona si no hay coherencia con quien lo lleva. Un sombrero puede estilizar, resaltar o relajar las facciones, según esta especialista. 

La clave está en entender cómo quieres que se vea y qué quieres que diga.

Los sombreros en tonos neutros —beige, blanco, café y negro— funcionan como una base que juega con el resto del look. Por ejemplo, en las piezas de Bartolomé Hats (hechas con fieltro de lana, paja toquilla o palma) el color se mantiene limpio. Sin embargo, los detalles incluidos en la cinta hacen la diferencia. 

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Bartolome Hats (Cow Real Black). Costo: US$ 85. Fotografía: Daniel Queirolo. 

El estilismo para este tipo, según Ospina, se mueve hacia el contraste con prendas en tonos más encendidos o que combinen con la cinta como: jumpers, camisas de seda, pantalones acampanados de diversas telas —como denim—, que alargan la figura. Todo pensado para que este artículo acompañe. 

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Bartolome Hats (Habano Rose). Costo: US$ 80. Fotografía: Daniel Queirolo. 

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La experta insiste en que cuando el sombrero es neutro, el resto de decisiones pueden ser arriesgadas. Ahí entran pañuelos que se pueden colocar tanto en el cuello como integrados en el propio sombrero, que generan “una continuidad visual que eleva el conjunto. Es un juego sutil, pero efectivo”. Estos no son sombreros que se guardan para ocasiones especiales, más bien acompañan un almuerzo, un paseo o un viaje. 

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Bartolome Hats (Honey Mustard Gold). Costo: US$ 75. Fotografía: Daniel Queirolo.

En el caso de la marca Homero Ortega, la paja toquilla, tejida a mano en comunidades de Azuay y Cañar, se convierte en los hats que cuentan una historia. Los modelos seleccionados —el blanco entero con un hilo trenzado, atado en forma de lazo; el café con textura más marcada; y el de ala más amplia— se inspiraron en la naturaleza, en las formas orgánicas y en las texturas que se repiten en hojas, panales y superficies vivas. 

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Homero Ortega Hats (Artemisa). Costo: US$ 75. Fotografía: Daniel Queirolo.

Son piezas que proponen un styling más fluido. Puedes usarlos con vestidos ligeros, conjuntos en seda, incluso combinaciones más relajadas que dejen que el material predomine. 

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Homero Ortega Hats (Verónica pendalino/brisa). Costo: US$ 75. Fotografía: Daniel Queirolo.

En este punto también se incorpora una de las recomendaciones de Ospina para comprender la funcionalidad. Las alas más amplias además de ser estéticas, protegen y acompañan en los días de sol. Las más cortas se acercan más a lo decorativo, a ese detalle que suma al outfit. Y elegir entre una u otra cambia la forma en la que se construye el look completo.

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Homero Ortega Hats (Super Alón). Costo: US$ 73. Fotografía: Daniel Queirolo. 

El panorama cambia cuando aparecen las creaciones de WANAhat. Aquí el color entra sin pedir permiso. Los sombreros de paja toquilla pasan a ser el centro. Hay contrastes entre beige y negro o café tipo crochet y bucket hat, con detalles que van en la cinta en tonos más intensos. 

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WANAhat (⁠Wana noir écru). Costo: US$ 139. Fotografía: Daniel Queirolo. 

Aquí la puesta en escena se vuelve más interesante. Ospina lo plantea como una decisión personal; es decir, si ya llevas un sombrero con carácter, puedes elegir si lo acompañas o lo equilibras. Hay quienes lo llevarán con un vestuario igualmente vibrante, con colores y con estampados. Y hay quienes preferirán dejar que el sombrero sea el único punto de atención para mantener el resto en tonos neutros. 

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WANAhat (Wana Bianca). Costo: US$ 159. Fotografía: Daniel Queirolo.

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Ninguna opción es más correcta que la otra. Todo depende de cuánto quieres decir. Una opción es que si el color es beige, el atuendo puede llevar tonos como fucsia o rosado pastel, acompañado de un pañuelo. Además, hay algo práctico que se suma y es que muchos de estos diseños son flexibles, pensados para viajar, para doblarse y para acompañar distintos escenarios sin complicaciones. 

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WANAhat (⁠Wana corazón divino). Costo: US$ 179. Fotografía: Daniel Queirolo. 

En paralelo, Baronesa Hats propone otro ritmo. Sus sombreros —pillbox o estructuras más clásicas en fieltro—  son modelos más artísticos que buscan construir una imagen. En particular, el primero (en paja toquilla y color plomo) aparece como uno de los grandes regresos de este 2026. Pequeño, estructurado y directo.

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Baronesa Hats (Pill box - paja toquilla). Costo: US$ 90. Fotografía: Daniel Queirolo.

Ospina explica que este tipo de sombrero no estiliza, resalta. Tiene una forma que regresa de una época en que se usaba en uniformes militares. Además, fue popularizado en la moda femenina en los años 50. Lleva la atención al rostro, a las facciones y a la expresión. Aquí la narrativa funciona con camisas de seda, con pantalones acampanados y con capas que aporten textura. 

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Baronesa Hats (Pill box - paja toquilla). Costo: US$ 90. Fotografía: Daniel Queirolo.

Un look que puede favorecer a esta selección —en especial al de paja toquilla— son atuendos de lino en tono beige que caen con sutileza sobre el cuerpo. El pañuelo puede enmarcar el rostro y ser un accesorio que impulsa esta idea. 

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Baronesa Hats (Bolero). Costo: US$ 314. Fotografía: Daniel Queirolo. 

Ospina concluye que un sombrero puede elevar cualquier combinación básica: un jean, una camisa o un vestido sencillo. Para ella, no hay una fórmula única: este artículo puede ser funcional, proteger del sol o del frío. Es ese acompañante que no todos llevan; pero que, cuando aparece, cambia la percepción completa. (I)

*Créditos

Modelo: Agencia DIS Management. Booker: Pietro Polit.